Cómo entiendo lo que cuentas, Marie, y entiendo a Lomo.
Yo vengo de una infancia complicada y en el presente, cuando a mi progenitora se le va la olla, es insufrible.
Soy consciente de los daños que han causado mis padres en mi autoestima y mi capacidad de disfrute. Pero bueno, a pesar de todo, siempre he intentado superarme y luchar por mis sueños.
Muchas madres de los 80 han tenido comportamientos difíciles... (comparando a los descendientes, chillando todo el día, represoras, neuróticas con la limpieza...)
Muchos recordamos esa época con mucha nostalgia, y es verdad que a nivel económico y social las cosas iban bien, pero dentro de las casas y las mentes se vivía un infierno. Y hoy, esos descendientes que ahora tienen entre 30 y 40 años, que toman ansiolíticos, pastillas para dormir, sufren ataques de ansiedad, han llevado vidas mediocres, cumpliendo con lo que se esperaba de ellos y tienen miedo y vergüenza de casi todo (algo que no les pasa a los milenials más jóvenes) se preguntan por qué les pasa esto "si lo han tenido todo...".
Pues no, todo no. Nos han faltado unos padres en sus cabales, unos padres que sean amigos e impulsores de nuestra vida, no unos amargados resentidos.