Marte y Venus tienen un protagonismo especial durante este comienzo del verano, sobre todo durante los primeros días de julio, que entran en Leo y actúan como detonadores de la cuadratura que forman desde principios de este año Saturno en Acuario con Urano en Tauro, configuración astrológica que siempre señala conflictos de difícil solución, por representar Urano lo nuevo que no acaba de nacer en lucha con Saturno lo viejo que no acaba de morir. Este mes de julio habrá batallas que pondrán al conflicto en vía de resolución.
El ciclo Saturno-Urano tiene una duración de unos 45 años y está relacionado con el capitalismo, siendo Urano el planeta de la tecnología, las innovaciones, la libertad individual y las transformaciones repentinas e inesperadas. El ciclo actual comenzó con la conjunción de Saturno y Urano (junto con Neptuno) en Capricornio en 1989, año de la caída del muro de Berlín y del comienzo de la hegemonía en solitario de los Estados unidos y del sistema que representa, lo que dio en llamarse el fin de la historia. En 1999-2000 tuvo lugar la cuadratura creciente del ciclo, con Saturno en Tauro y Urano en Acuario, años en que se ponen de manifiesto las contradicciones del modelo con el auge y pinchazo de la burbuja de las punto.com. En 2008-2009 tuvo lugar la fase de oposición con Saturno en Virgo y Urano en Piscis, años del pinchazo de la burbuja inmobiliaria y del rescate al sistema financiero mundial, en que puede decirse que el sistema entra en crisis. La cuadratura decreciente entre Urano en Tauro y Saturno-Júpiter en Acuario por la que estamos pasando marcaría el comienzo de un gran reseteo, de un profundo cambio de modelo de desarrollo para comenzar el nuevo ciclo Saturno-Urano en 2032-2033 con un nuevo sistema fundamentado sobre otras bases.
0 de Cáncer de 2021. Marte desatado