Siguiendo con lo que vaticiné en mi último post (la cuadratura de Urano en el percentil sens de Júpiter, planeta asociado a cambios disonantes, siempre dentro de las sinastrías que marcan el devenir de efectos que serán siempre y cuando no lo sean por acción o inacción, que marcan una tendencia muy clara que se puede concretar en varias cosas muy precisas: Primero, es posible que haya un gran cambio en la concepción de los valores, iniciando lo que otros han adelantado sobre un cambio de paradigma basado en lo consustancial sobre la base del entendimiento subyacente a los estados alterados de consciencia, que posibilitan un cambio haúlico, que desembocará, sin duda alguna, en un estrechamiento de las bases del pensamiento consecuente, lo que nos indica una acción espontánea y rápida, que muchos tendrán que asumir como parte de un legado propio, que no entendían, pero que empieza a ser evidente en base a la consecución de acontecimientos. A partir de ahí, con la cuadratura Neptuno, Sagitario, Orión y los llamados "Ententes discordantes", reflejan que la situación subsiguiente tendrá mucho que ver con situaciones no esperadas por la mayoría, pero que serán evidentes para aquellos que tuvieran una percepción del submundo cíclico que marca, en el fondo, los cambios pulsantes que se manifiestan en la oposición de la casas cuarta y séptima, ejemplo que solo se ha dado en contadas ocasiones a lo largo del último ciclo de 12.000 años, que enmarca lo que los antiguos llamaban eras Yemánicas, o lo que es lo mismo, las eras en las que sucedía, de una manera u otra, todo lo que anteriormente, de manera general, he señalado para la cuadratura de Urano.