Qué bien explicado Marie! Espero que la lección le sirva de aprendizaje porque es buena persona pero el dinero le puede, seguramente porque en su adolescencia sufrió de escasez y le cuesta mucho desprenderse del mismo (sea o no suyo). Fijate que tengo otro amigo que está a dos velas y no puede ser más generoso y desprendido y éste en su adolescencia vivió en la abundancia .
Un fuerte abrazo!
Hay gente que tiene una relación con el dinero muy mala. Y creo que se debe a problemas psicológicos que tienen que ver con carencias y algo más. Algunas veces se puede pensar que es por haber vivido en un entorno familiar donde se inculca la relación que una persona va a tener con el dinero.
Hay padres que no paran de decir delante de sus descendientes que el dinero es malo, y les transmiten energías negativas sobre el dinero que les marcan de por vida. Y así será su actitud con el dinero cuando sean adultos.
Tu frase sobre "desprenderse del mismo" me recuerda a un caso concreto que conozco porque es muy acertada para explicar eso mismo que comentas.
Una persona que conozco, de signo Capricornio, y con esto no digo nada malo sobre el signo, que por cierto me encanta, sino como detalle, y con una carta astral bastante complicada, siempre ha tenido una relación con el dinero problemática, mala, siempre ha andado en problemas. Capricornio por cierto, es bueno manejando dinero y ahorrando, es frugal e inteligente y super prudente en estos menesteres, no es el caso de esta persona que os comento a continuación. Añado que es mujer y progenitora de familia, para más datos, así nos podemos hacer una idea del cuadro de su personalidad. Los descendientes mayores todos ya, no cumplen los 30 años. Nació en los años 50 lo que la convierte en la generación de Plutón en Leo, los "porqueyolovalguistas" que tenían un rasgo autoritario en su personalidad (hablo en general para que no se me enfade nadie). De esta generación han ansioso muchos de la denominada "generación langosta" aunque estos creo son más bien nacidos a últimos de los años 30, primeros de los 40.
Esta persona nunca ha nadado en la abundancia, pero pertenece a la generación en la que cuando se casó, se vivía perfectamente con el sueldo del marido y se podía todavía tener unos cuantos descendientes, aquellos tiempos que ya no vuelven.
Cuando esta mujer era pequeña, aunque nunca jamás fue rica, sino todo lo contrario, muy humilde, su padre compraba lo mejor, el hombre tenía una filosofía de vida en la que para ser pobre, decía que el dinero estaba para disfrutarlo. A esta mujer jamás le faltó de nada, y de haber querido estudiar lo hubiera podido hacer, porque para haber vivido en esos años en los que una mujer no tenía por qué estudiar, su padre la animaba a tener estudios. Pasaba, lo que hizo fue casarse siendo entonces menor de edad, con 19/20 años (la mayoría se alcanzaba con 21), y así ya pasó de vivir del padre a vivir del marido.
No le hacía falta trabajar, y cuando lo hizo, llevando casada como 15 años, fue por gusto. Ya con los descendientes crecidos.
Me fascina la psicología de esta mujer: envidiaba a la gente con dinero, siempre, los ricos eran malas personas por el mero hecho de ser ricos, y el pobre siempre era bueno por naturaleza (según ella). Su padre, que había sido un hombre generoso y le gustaba comprar lo mejor, no parecía haber sido el que le transmitiera a su hija esa idea sobre el dinero, porque la actitud de este hombre, nacido en los años 20, era la contraria: el dinero estaba para disfrutarlo. Entonces siendo pobre en tiempos de Franco, llevaba a su hija niña a los teatros, a los toros, la mejor ropa, los mejores zapatos, para la niña y su esposa, porque el dinero que ganaba como albañil estaba para eso, disfrutarlo. No había lujos, había calidad.
¿Por qué entonces su hija cuando es mayor tiene ese pensamiento negativo sobre el dinero y sobre quién lo posee? Para haber sido pobre había disfrutado del dinero, pudo haber estudiado, no le faltó de nada nunca, ¿qué la llevó a pensar así?
Si ella no tenía en un momento dado o alguien de su entorno sí, se la llevaban los malos y sacaba una faceta que daba miedo, desconocida. Este tipo de doble personalidad que sacaba de golpe que dejaba con la boca abierta, no exenta de maldad, tenía un transfondo envidioso, y siempre lo sacaba cuando habían problemas de dinero. Problemas que ella misma causaba.
¿Cuando sacaba esta cara en referencia al dinero, una persona que había disfrutado de él?, Cuando ya estaba casada y tenía descendientes, porque ya no era como antes, que su padre le compraba lo mejor, ahora dependía de un marido y tenía familia numerosa, aunque antes un padre de familia obrero podía mantener a una familia, pues también habia que privarse de algunas cosas claro está. Entonces como ella ya no podía tener lo que quería, le entraban los siete males. Si un vecino se compraba un apartamento en Torrevieja en los 90, que tampoco estaban tan tan caros, ese vecino pasaba a ser una persona desagradable, un creído, para ella, porque claro, una persona que se podía permitir comprarse una segunda residencia (y ella no) era desde entonces alguien que se lo tenía creído. Ese vecino quizás sin ser boyante total, igual había ahorrado más que ella y sabía gestionar mejor la economía, por eso se podía comprar una casa en Torrevieja, ella sin embargo no ahorraba nada, y luego se quejaba. Criticaba a la gente que compraba en El Corte Inglés, porque eran creídos por poder permitirse comprar en esos almacenes.
Y ella cuando era niña y la llevaban vestida con la mejor ropa todos los domingos a los toros y a los mejores restaurantes, ¿No era una creída?.
Ya hubieran querido muchas niñas de su edad en los tiempos difíciles de la dictadura antes del desarrollismo, haberse permitido esos caprichos con un padre albañil.
Aquí el problema es la envidia, si ella no tiene y el otro sí, pasan a ser automaticamente malas personas. El amable vecino al que le va bien y decide invertir en un apartamento en Torrevieja en la era del Un,Dos, Tres, de repente es una persona desagradable, o su vecina es una creída porque compra nada menos que en El Corte Inglés. Cuando hablaba mal de alguien, aunque fuese realmente una persona poco espabilada, la persona a la que criticaba, no fallaba, era alguien que tenía dinero o tenía algo que ella no tenía. Igual esa persona criticada era verdaderamente alguien muy poco espabilada, pero casualmente, tenía algo que no tenía ella o tenía más dinero que ella.
Esta forma de pensar la influía a la hora de votar, porque votar a partidos de "pobres" era mejor, eran "los buenos", pero votar a partidos de ricos era mal, esos son los malos, los que tienen el dinero. Ni se paró a pensar en un programa político ni ver qué presentaba un candidato en unas elecciones: si eran "ricos" eran malos, y si son pobres son buenos: "esos me representan a mi que soy pobre, a esos voy a votar".
Lo peor de todo como progenitora de familia, que sus opiniones de dinero y demás, las decía abiertamente delante de sus descendientes, y al más pequeño, le transmitió una negatividad bestial con respecto al dinero, y a este chico con carta marcada por Neptuno-Júpiter, el dinero sería fuente de problemas muchas veces, cuando su carta astral no indica algo así. Nunca ganó mucho, pero sí que era ahorrador nato. Nunca tuvo lujos pero lo que necesitaba lo tenía, por su ahorro y porque cuando necesitaba, aparecía (carta astral con bastantes bendiciones).
La progenitora ya viuda y viviendo de la pensión del marido y en la casa de ambos que ella recibió, esta señora Capricornio de mala carta, empezó a meterse en deudas, y ¿a quién recurría de todos sus descendientes para que le pagara las deudas?, Al pequeño y ahorrador Júpiter-Neptuno que parecía tener que estar ahí como presunto salvador de la progenitora cuando está se metía en temas de dinero y deudas. La progenitora le transmitió a su descendiente esa negatividad sobre el dinero. El descendiente durante años le tenía que pagar a la progenitora deudas o gastos de la casa: calderas, obras repentinas, y la progenitora siempre con su "yo es que no tengo". El descendiente parecía siempre tener un aura de pobre por estos temas. Hasta que el descendiente, en la edad adulta, cambia el chip que tiene mentalmente: no quiere ser como su progenitora.
La progenitora por cierto, todas las semanas con sus varios juegos de lotería, sus varios decimos de lotería de Navidad (que se va cada uno a los 20€), su tabaco, y algún capricho más. Cómo sabía que el descendiente guardaba, a ese le pedía, pero no a los demás descendientes. Y uno de los otros descendientes siempre alardeando en público del dinero que tenía, especialmente delante del menor, que era el que menos tenía para hacerle sentir mal y que le diera envidia. Familia encantadora.
Hasta que un día ya a la progenitora le vino un problema y tuvo que pagar una deuda, no muy cara, pero esa fue fuerte por haber ya notificación legal, denuncia y esta vez era seria. Básicamente que la señora pedía créditos sin parar y se pensaba "ya los pagaré" o "no me requerían pagar las deudas" y lo hacía con actitud pasota, aparte de tener la peculiar creencia de que un milagro de última hora la salvaría la vida, o que le iba a tocar la lotería en Navidad (no en otra ocasión, su sueño era ganar el rellenito de Navidad y estaba convencidísima de que sería agraciada). La deuda la contrajo durante unos eclipses por cierto, y como no le dio la gana pagarla, porque pudo haberla pagado desde hacía tiempo, años más tarde durante eclipses similares, le vino el bofetón con una carta del juzgado. Entonces al descendiente le pilló una crisis, ya no tenía dinero ahorrado para volverle a salvar el asunto a su progenitora. Y entonces el descendiente por primera vez se rebeló y se enfadó severamente con su progenitora a quien el eclipse le estaba diciendo "señora, deje de actuar así y pague su deuda Y APRENDA LA LECCIÓN", porque el descendiente afrontaba una reparación fuerte del coche más gastos considerables en esos meses.
La progenitora no consintió ni que se enfadara con ella, no dudó esta mujer, en encima, enfadarse con su descendiente porque éste se enfadó con ella por el tema de la deuda, y tener que ser él el que la tenía que pagar (con varios hermanos más que tenían sus trabajos y sus casas y su dinero bien montado). La lección del eclipse para el descendiente "no corras a pagarle la deuda a tu progenitora cómo haces siempre, y que aprenda de una vez, se ponga como se ponga".
Cuando a esta mujer le salía un problema de dinero, muchos porque era una completa desordenada que encima no pagaba las deudas, le salía una especie de malo de dentro que era para verla. Y encima trataba mal a su descendiente y le hacía chantaje si además, el chico se atrevía a mostrar enfado con todo el derecho del mundo.
El descendiente llegó a esconder en algún momento que tenía ahorros para que lo progenitora no se enterara y fuera a meterle mano a su dinero, cosa que no se atrevía a hacer con los otros descendientes, siempre con este.
En este caso, es un problema que en origen no está inculcado en la familia, pues el padre de la mujer era generoso y compraba lo mejor en calidad (no por capricho), el marido de la señora era austero, pero cuando había ahorrado, sus vacaciones y buenas cosas adquirieron, es decir, por ambiente y educación, el problema del dinero no viene inculcado por otros, sino por algo interno de la persona. Esta mujer mostraba maldad y mucha inquina cuando otros tenían y ella no, y eso es envidia, de la que tuvo un día y luego no tiene. Y las deudas no las pagaba porque parecía tener miedo a desprenderse de su dinero, ahí es cuando prefería ir a pedirle el dinero al descendiente menor, creo que es donde le sale ese rasgo de no pagar con su dinero (casa completamente pagada y una pensión), por no desprenderse del dinero que tenía temporalmente para pagar la deuda, y esperar a la siguiente transferencia de la pensión. Era miedo atroz a perderlo o no se encuentra otra explicación. Ese descendiente menor parecía tener el papel asignado por la progenitora del que le tenía que pagar la deuda por obligación.
Me gustaría remarcar que esta mujer, realmente mala persona no lo ha sido, y si tenía era muy generosa (algo que sí aprendió de su padre). Pero en temas de dinero, se le iba la cabeza y le salía una maldad importante cuando no quería ver su realidad: que las deudas que tenía las tenía porque ella era malísima gestionando el dinero, y encima pretendía que le salvaran el asunto los demás, específicamente su descendiente el menor, bondadoso Neptuno-Júpiter.
Y nunca jamás, ha querido reconocer que sus problemas los ha causado ella, prefería sin embargo enfadarse porque su descendiente la plantaba cara al tener que pagarle siempre las trampas.
¿Es normal que alguien sienta envidia porque un vecino en su día hace treinta años se comprara un apartamento en Torrevieja de los del Un, Dos, Tres?. ¿Es normal sentir envidia porque una vecina compra en El Corte Inglés?. Ella siempre ha tenido la fuerte convicción de que va a ganar el rellenito de la lotería de Navidad, ¿es normal que cada 22 de diciembre esta mujer cuando ve que no ha ganado el rellenito, apague la tele enfadadísima pero enfadada de verdad, porque no puede soportar que haya gente celebrando que sí le ha tocado la lotería y ella no?. Eso es una envidia colosal, a menos que alguien experto en salud mental nos indique qué problema tiene esta persona.
Esto es un problema serio en relación al dinero. Y aquí podemos ver cómo influyen diferentes generaciones y entornos, y como los padres y madres se encargan muchas veces de transmitir una idea muy muy mala de dinero a sus descendientes. En el caso que os cuento arriba un varón Júpiter-Neptuno en cuanto tiene dinero, la progenitora con mil deudas aparece para "quitárselo" porque anda con deudas que ella no paga. La progenitora ya coarta la libertad financiera del descendiente.
Y también pienso, que hay generaciones que están marcadas por la carencia y otras al contrario. Los famosos "langostas", que han abarcado mucho de adultos, generalmente de niños vivieron en carencias, son de guerra o postguerra. Está la generación que nació en carencia de postguerra (años 50) pero luego vivieron el desarrollismo y la buena época pre burbuja. Y tenemos a la generación que presuntamente lo ha tenido todo (los de la EGB y los milennials), que vivieron infancias más cómodas que sus padres pero sus vidas adultas tienen más carencias, porque ahora no se pueden permitir una casa en propiedad, aunque sí pueden viajar a la otra punta del mundo porque es más barato plantarse en un lugar exótico que acceder a un piso de alquiler, lo que nos lleva a pensar en lo absurda que es la economía hoy día.
Perdón por estos tochos.