Las cuentas de la población no cuadran: ni 10 ni 50 millones
La cifra que más se repite para el número de inmigrantes en España es la de
10 millones. La cifra se repite tanto que ha dejado de discutirse. Y ahí empieza el problema: los cálculos alternativos hablan de 14, de 15, de 17 y hasta de 20 millones, sin desglose verificable detrás. La discusión de fondo ya no es cuántos inmigrantes hay en España, sino cuánta gente vive en el país sin aparecer en ninguna estadística.
¿Cuántos inmigrantes hay en España según los cálculos que circulan?
El punto de partida que más se repite son
10 millones. La cifra se da por buena en la conversación pública hasta que alguien echa cuentas. Hay quien calcula «unos 14 millones» y quien sube directamente a 15. Otros análisis colocan el suelo en
17 millones, y no falta quien sostiene que la cifra real ronda los 20. Ninguna de esas estimaciones trae un desglose oficial; son extrapolaciones de lo que se ve en las aulas, en los ambulatorios y en la calle. En las grandes ciudades se repite un mismo argumento: en muchas clases el alumnado español ya no es mayoría,
ni la segunda minoría más numerosa.
El cálculo que parte de 1981: 37,5 millones y menos del 1%
Uno de los razonamientos más citados arranca de un punto de partida: en
1981 España tenía
37,5 millones de habitantes y la población inmigrante no llegaba al 1%. Desde entonces la natalidad se ha hundido, pero la población total no ha bajado. Quien hace esa resta concluye que el número de inmigrantes, sumando hijos y nacionalizados, no puede ser inferior a
16 o 18 millones. El mismo ejercicio se usa para poner en duda el total: frente a los 50 millones que, según esa versión, recogen censo y padrón, hay quien estima una población real de
54 a 56 millones. La explicación que se da es que hay miles de personas que llegan en vuelo desde Latinoamérica con billete de turista y, sencillamente, no regresan. Es una versión sin comprobación oficial, pero circula como si lo fuera.
Edad media, servicios públicos y una red eléctrica para 40 millones
El otro bloque del argumento es demográfico. Se sostiene que los españoles de padres españoles rondan los
32 millones y que su edad media ronda los
47 años, con al menos diez millones por encima de los 60. La población llegada de fuera tendría una media de 30. De ese cruce sale una conclusión repetida: cada año hay menos de los unos y más de los otros, y la tendencia no se da la vuelta sola. Si eso se junta con infraestructuras pensadas, se dice, para
40 millones de personas, el resultado deja de ser una cuestión de identidad. Es vivienda, es sanidad, es red eléctrica.
Y, según este argumento, es una presión que no recogen las estadísticas.
Nadie tiene el número exacto y probablemente nadie lo tendrá. La próxima revisión del padrón dará una cifra que unos creerán y otros no, y el desfase entre lo que dicen los registros y lo que se cuenta en la calle no va a cerrarse: más bien lo contrario. Con la demografía española en caída y la llegada de población joven sostenida, cualquier dato que se publique en los próximos años arrastrará el mismo problema. Será la cifra que se puede medir, no la que hay.