Una banderilla que no banderilla...
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La doctora Karmele Mujika.(Pablo Gómez)
Eneko P. Carrasco
21/08/2026 a las 07:39h.
La noticia del descubrimiento de la primera banderilla para tratar el melanoma, el cáncer de piel más agresivo, ha causado un gran impacto en la sociedad y en la comunidad médica. Y no es para menos, porque es uno de los tumores que más rápido es capaz de propagarse a otros órganos del cuerpo. «No cabe duda de que es una noticia esperanzadora», apunta con ilusión Karmele Mujika (Alegia, 1971), oncóloga de Osakidetza, especializada en melanoma y con una amplia experiencia en la investigación de esta dolencia. Con todo, advierte de que el avance que logrado por Moderna y Merck «es para tratar el cáncer a pacientes a los que se les ha extirpado el tumor, no para prevenir su aparición».
– Usted mira de frente a diario a esta enfermedad. ¿Hay motivos para la ilusión con esta banderilla?
– No cabe duda de que esta es una noticia esperanzadora. Con una primera impresión se puede decir que es un nuevo y relevante avance en la oncología. En este caso, específicamente para el caso del melanoma, que dentro de los cánceres de piel no es que sea el más frecuente, pero sí es el más agresivo.
– En los últimos años, además, los casos de este tipo de tumor son más comunes...
– Sí, pero lo curioso es que la mortalidad ha disminuido y la supervivencia ha mejorado, gracias al avance de las nuevas terapias y, sobre todo, a la inmunoterapia, cuyos medicamentos ya se están administrando en casos clínicos de pacientes de Osakidetza.
– Moderna y Merck hablan de una banderilla contra el melanoma. ¿Es un medicamento que va a prevenir la aparición de esta enfermedad?
– No, no. Es importante que eso quede muy claro. El fármaco va a servir para tratar a los pacientes a los que se les haya extirpado el tumor, no para prevenir su aparición.
– Entonces, ¿por qué se le llama banderilla?
– Porque con este fármaco se introducen en el organismo del paciente los neuroantígenos específicos del tumor que se le extirpa en la operación previa.
– ¿Con qué fin?
– Con el fin de que esa dosis haga que el sistema inmune del paciente reconozca esos neuroantígenos –conocidos también como proteínas– y sea capaz de elaborar una respuesta inmune y específica para su tumor. Es un medicamento para evitar recaídas, que en el caso del melanoma son muy complicadas de prever. Suelen ser tardías y pueden aparecer a los cinco o diez años.
– ¿En qué ha consistido este exitoso ensayo?
– En el ensayo clínico han tomado parte 1.100 pacientes y lo que se ha hecho es lo siguiente: un grupo de estas personas ha recibido el pembrolizumab vía sanguínea, que es el medicamento de inmunoterapia que se administra en Osakidetza, además de la banderilla personalizada de ARN mensajero, que se inocula con una inyección. Se les administraron estas dos cosas cada 21 días durante un año. Al otro grupo solo se les ponía el medicamento en sangre; es decir, sin la banderilla.
– (...)
– ¿Qué es lo que han concluido en Moderna y Merck? Que los que recibían las dos cosas –el pembrolizumab y la banderilla– tenían un beneficio estadístico y clínicamente significativo en lo que llamamos la supervivencia libre de metástasis a distancia. Es decir, que esos pacientes vivían más, sin recidivas –recaídas del tumor–, sin que la enfermedad volviera a aparecer y sin que volviera a surgir la metástasis, frente a los que no recibían la banderilla y solo recibían el pembrolizumab.
– ¿Qué es lo que más le atrae de este descubrimiento científico?
– En primer lugar, cabe insistir en que esto es un avance en materia de investigación oncológica que va a suponer un beneficio respecto a los recursos de los que ya disponemos. Y, desde luego, es muy importante porque estamos hablando de una banderilla personalizada para cada paciente. ¿Qué supone esto? Que la respuesta va a ser más específica porque va a estar diseñada en función de las características tumorales de cada caso, y eso también es un gran avance para la comunidad científica.
– Sí, sin lugar a dudas. Mire, nosotros siempre nos quejamos de que muchas veces el melanoma no se comporta del mismo modo en dos personas diferentes. Por ello, esta banderilla va a ser un avance porque nos dirigimos hacia unos tratamientos cada vez más personalizados.
– El hallazgo se ha hecho público mediante un comunicado y no a través de una publicación científica. ¿Es algo extraño?
– No, no lo creo. Eso responde más a intereses de las farmacéuticas, que puede que estén preparando ya el terreno.
– ¿Usted cree que los resultados son sólidos y serios?
– Sí, lo creo. Son resultados positivos de una 'fase 3', que habían estado precedidos por otros valores también positivos en muchos otros pacientes. En octubre se va a celebrar el Congreso Europeo de Oncología y entiendo que será una buena oportunidad para que podamos conocer más sobre este hallazgo.
– ¿Qué es lo que falta por saber?
– Bueno, el ensayo habla de que hay un beneficio significativo en supervivencia libre de metástasis, pero no se refiere a la magnitud. Entonces, hay que esperar un poco, porque tampoco conocemos cuáles son los efectos secundarios de la banderilla. También faltarían por saber los datos de supervivencia global.
– ¿Y una vez que se sepa todo eso?
– Entrarán las agencias de regulación americanas, europeas y estatales para poder aprobar el medicamento. Podríamos hablar de dos años como un horizonte razonable para que llegue a Osakidetza.
– Se habla de una tecnología punta muy avanzada con un elevado coste económico. ¿Osakidetza va a poder hacer frente a esa inversión?
– Sí. Osakidetza siempre que ha visto que detrás de un tratamiento hay resultados beneficiosos ha aprobado esas inversiones.
– ¿Se imaginaba esta clase de avances científicos cuando empezó a estudiar Medicina en la Universidad?
– Yo terminé la especialidad en 2001 y lo que puedo decir es que el cambio ha sido espectacular. La supervivencia de los enfermos es ahora mucho más larga que antes y tenemos también pacientes curados.
Es un nuevo avance que debería permitir generar una respuesta inmune y evitar recaídas en los pacientes a los que se ha extirpado el tumor», explica la doctora
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La doctora Karmele Mujika.(Pablo Gómez)
Eneko P. Carrasco
21/08/2026 a las 07:39h.
La noticia del descubrimiento de la primera banderilla para tratar el melanoma, el cáncer de piel más agresivo, ha causado un gran impacto en la sociedad y en la comunidad médica. Y no es para menos, porque es uno de los tumores que más rápido es capaz de propagarse a otros órganos del cuerpo. «No cabe duda de que es una noticia esperanzadora», apunta con ilusión Karmele Mujika (Alegia, 1971), oncóloga de Osakidetza, especializada en melanoma y con una amplia experiencia en la investigación de esta dolencia. Con todo, advierte de que el avance que logrado por Moderna y Merck «es para tratar el cáncer a pacientes a los que se les ha extirpado el tumor, no para prevenir su aparición».
– Usted mira de frente a diario a esta enfermedad. ¿Hay motivos para la ilusión con esta banderilla?
– No cabe duda de que esta es una noticia esperanzadora. Con una primera impresión se puede decir que es un nuevo y relevante avance en la oncología. En este caso, específicamente para el caso del melanoma, que dentro de los cánceres de piel no es que sea el más frecuente, pero sí es el más agresivo.
– En los últimos años, además, los casos de este tipo de tumor son más comunes...
– Sí, pero lo curioso es que la mortalidad ha disminuido y la supervivencia ha mejorado, gracias al avance de las nuevas terapias y, sobre todo, a la inmunoterapia, cuyos medicamentos ya se están administrando en casos clínicos de pacientes de Osakidetza.
– Moderna y Merck hablan de una banderilla contra el melanoma. ¿Es un medicamento que va a prevenir la aparición de esta enfermedad?
– No, no. Es importante que eso quede muy claro. El fármaco va a servir para tratar a los pacientes a los que se les haya extirpado el tumor, no para prevenir su aparición.
– Entonces, ¿por qué se le llama banderilla?
– Porque con este fármaco se introducen en el organismo del paciente los neuroantígenos específicos del tumor que se le extirpa en la operación previa.
– ¿Con qué fin?
– Con el fin de que esa dosis haga que el sistema inmune del paciente reconozca esos neuroantígenos –conocidos también como proteínas– y sea capaz de elaborar una respuesta inmune y específica para su tumor. Es un medicamento para evitar recaídas, que en el caso del melanoma son muy complicadas de prever. Suelen ser tardías y pueden aparecer a los cinco o diez años.
– ¿En qué ha consistido este exitoso ensayo?
– En el ensayo clínico han tomado parte 1.100 pacientes y lo que se ha hecho es lo siguiente: un grupo de estas personas ha recibido el pembrolizumab vía sanguínea, que es el medicamento de inmunoterapia que se administra en Osakidetza, además de la banderilla personalizada de ARN mensajero, que se inocula con una inyección. Se les administraron estas dos cosas cada 21 días durante un año. Al otro grupo solo se les ponía el medicamento en sangre; es decir, sin la banderilla.
– (...)
– ¿Qué es lo que han concluido en Moderna y Merck? Que los que recibían las dos cosas –el pembrolizumab y la banderilla– tenían un beneficio estadístico y clínicamente significativo en lo que llamamos la supervivencia libre de metástasis a distancia. Es decir, que esos pacientes vivían más, sin recidivas –recaídas del tumor–, sin que la enfermedad volviera a aparecer y sin que volviera a surgir la metástasis, frente a los que no recibían la banderilla y solo recibían el pembrolizumab.
– ¿Qué es lo que más le atrae de este descubrimiento científico?
– En primer lugar, cabe insistir en que esto es un avance en materia de investigación oncológica que va a suponer un beneficio respecto a los recursos de los que ya disponemos. Y, desde luego, es muy importante porque estamos hablando de una banderilla personalizada para cada paciente. ¿Qué supone esto? Que la respuesta va a ser más específica porque va a estar diseñada en función de las características tumorales de cada caso, y eso también es un gran avance para la comunidad científica.
Medicina más personalizada
– ¿El futuro pasa por hacer una medicina cada vez más personalizada?– Sí, sin lugar a dudas. Mire, nosotros siempre nos quejamos de que muchas veces el melanoma no se comporta del mismo modo en dos personas diferentes. Por ello, esta banderilla va a ser un avance porque nos dirigimos hacia unos tratamientos cada vez más personalizados.
– El hallazgo se ha hecho público mediante un comunicado y no a través de una publicación científica. ¿Es algo extraño?
– No, no lo creo. Eso responde más a intereses de las farmacéuticas, que puede que estén preparando ya el terreno.
– ¿Usted cree que los resultados son sólidos y serios?
– Sí, lo creo. Son resultados positivos de una 'fase 3', que habían estado precedidos por otros valores también positivos en muchos otros pacientes. En octubre se va a celebrar el Congreso Europeo de Oncología y entiendo que será una buena oportunidad para que podamos conocer más sobre este hallazgo.
– ¿Qué es lo que falta por saber?
– Bueno, el ensayo habla de que hay un beneficio significativo en supervivencia libre de metástasis, pero no se refiere a la magnitud. Entonces, hay que esperar un poco, porque tampoco conocemos cuáles son los efectos secundarios de la banderilla. También faltarían por saber los datos de supervivencia global.
– ¿Y una vez que se sepa todo eso?
– Entrarán las agencias de regulación americanas, europeas y estatales para poder aprobar el medicamento. Podríamos hablar de dos años como un horizonte razonable para que llegue a Osakidetza.
– Se habla de una tecnología punta muy avanzada con un elevado coste económico. ¿Osakidetza va a poder hacer frente a esa inversión?
– Sí. Osakidetza siempre que ha visto que detrás de un tratamiento hay resultados beneficiosos ha aprobado esas inversiones.
– ¿Se imaginaba esta clase de avances científicos cuando empezó a estudiar Medicina en la Universidad?
– Yo terminé la especialidad en 2001 y lo que puedo decir es que el cambio ha sido espectacular. La supervivencia de los enfermos es ahora mucho más larga que antes y tenemos también pacientes curados.