El hilo pasa de la basura al pre-crimen estilo Minority Report
Cuarenta mensajes en un solo día y el asunto ya no va de muebles en la acera. El hilo arranca con quien duda de que estas cámaras sirvan para algo más que para multar y acaba en Tigre, en Gales, en las cámaras Flock de Estados Unidos y en el reconocimiento facial de una final de la Champions. Todo el 23 de septiembre.
Qué se ha sabido
Araco se pone a leer el expediente y saca dos conclusiones. Una: que el texto municipal justifica las cámaras por el dinamismo del urbanismo, el auge de las áreas industriales y el aumento de población de derecho. Y dos, la suya:
«Mas población ergo más cámaras… lo cual lleva a pensar que para el a ayuntamiento la cámara es un parquimetro». Tal cual, con las faltas.
Zbigniew pregunta a quién le han regalado los cuartos y, cuando le contestan, se pone a mirar el equipo ejecutivo de la adjudicataria. Dice que solo hay que ver ese equipo para que «todo cuadra». Es la línea que más se repite en el tramo: el dinero público, la corporación, la multa después.
Covaleda pega
un artículo de AliExpress bajo el epígrafe «Toma IA». El chiste es que el sistema llamado a cazar la bolsa de basura a medianoche se compra por internet.
LMLights salta a 2017 y trae una noticia de Mundo Deportivo: las autoridades galesas iban a usar reconocimiento facial para identificar a aficionados en la final de la Champions. De ahí saca su lectura, que el que quiera taparse la cara se la tapa.
AH1N1 pone fecha aún más atrás. «Las cosas las van probando por zonas. En Argentina empezaron en 2008 en Tigre», escribe. Y luego cuenta lo de su pueblo: hay cámaras ya puestas y una,
«por ahora», con altavoz que invita amablemente a tirar la basura en el contenedor correcto.
Karl Konrad Koreander trae a la mesa las cámaras Flock que, dice, ya se comentaron en otro hilo. «Ya van a lo pre-crimen como en Minority Report», añade.
Dónde está la bronca
Aquí el hilo no se parte en dos. Se parte en cuatro.
Primero, los que sostienen que esto no sirve para nada. davitin lo dice sin rodeos: cuando toque investigar algo serio, estos sistemas no aparecerán. thesunnolongerrises lo mismo pero con un caso: alguien puede acabar agredido junto a un contenedor y le costará Dios y ayuda que le dejen usar las imágenes. Para lo que sí sirven, viene a decir, es para el que deja una fregona rota.
Segundo, los que creen que la cámara se salta sola. Sarissa lo resume en cuatro palabras: «Mascarilla o braga de cuello, asi de facil». LMLights incide en lo mismo desde el otro lado: el que quiera cubrirse, se cubre.
Tercero, el frente de las
smart cities. burbujo de henares recuerda que a él esas cámaras se las vendieron para control de aforos en grandes eventos y para su seguridad ante robos y agresiones. «Vaya vaya», cierra. LMLights añade tres palabras y las deja caer: «valencia, dana Y smart cities». No hace falta más.
Cuarto, y aquí sube el tono, los que miran el dinero. Zbigniew repite que los impuestos de los contribuyentes acaban en corporaciones internacionales que después controlan y multan. INE se ríe de la idea de multar a quien no puede pagar: «Sí, una idea genial, multar a insolventes». Y añade que esto putea sobre todo al que tiene nómina.
Y un quinto hilo, el de los precedentes. skinnyemail hace la lista: pruebas de ADN a las cacas de perro, la multa al que sacó la basura fuera de hora, la multa que llegó por un cartón con el nombre del dueño en la etiqueta. Zbigniew confirma que conoce casos de multados por sacar cartones del contenedor. noticiesiprofecies cambia de tercio y pregunta qué pasa con los escombros de albañiles y los electrodomésticos inservibles que llenan las afueras y los polígonos: «¿Qué hacen las autoridades al respecto?».
Y una parte del hilo tira por otro lado: reclaman esa misma tecnología para las fronteras en lugar de para las aceras, y comparan el gasto y el resultado.
Qué cambia respecto a antes
En los primeros mensajes el debate era la mascarilla y hacia dónde mira la cámara. Eso sigue. Lo nuevo es la capa de precedentes: ya no se discute si esto es vigilancia, se discute si es el capítulo español de algo que empezó en 2008 en Tigre y siguió en 2017 en un estadio de Gales. También entra el detalle doméstico: en algún pueblo ya está puesto y hay una cámara con altavoz dando instrucciones.
Y entra la sospecha organizada. Ya no es «a ver si funciona». Es «ya van a lo pre-crimen». El tramo cierra sin que nadie se baje de ahí: unos piden aguantar y otros piden oponerse frontalmente.
La apuesta
AH1N1 se moja: «Te apuest lo que quieras (hasta mi cuenta!!!!) que esta torre no va a caer.» Karlb contesta con seis palabras: «Postes más altos han caído.» Y enfrente, Zbigniew dice que está encantado de que la cosa empeore. El hilo se queda ahí, con la apuesta sobre la mesa y nadie recogiendo.