MUERE EL ÚLTIMO NIÑO LOBO DE ESPAÑA
Lo conocí hace muchos años y aquella entrevista me impactó. Odile Rodríguez de la Fuente lo conoció y escuchó, el mismo día, al niño lobo de Sierra Morena.
Falleció en Ourense. Se llamaba Marcos Rodríguez Pantoja. Galicia acogió los últimos años de vida del niño de Sierra Morena que se crio y creció con una manada de lobos. Un cordobés de la Andalucía pobre de la posguerra, surgido de los más míseros estratos de la pobreza.
Su vida se llevó al cine, no era para menos. Pocas historias me impactaron tanto como esta. Hoy recupero esta entrevista, grabada en Segovia durante unas jornadas loberas. Gracias al naturalista y viejo amigo Koldo, supe de sus últimos años en soledad.
Ahora retomo del archivo aquel primer encuentro. A veces pienso que algo se hizo mal en este país con el último niño lobo de España. Al menos, su testimonio y su historia no se olvidarán.
Por mi parte, comparto con todos vosotros esta historia. Descansa en paz, amigo Marcos. Seguro que allí donde estés te recibirán con aullidos lastimeros.
Javier Pérez Andrés
Periodista
Lo conocí hace muchos años y aquella entrevista me impactó. Odile Rodríguez de la Fuente lo conoció y escuchó, el mismo día, al niño lobo de Sierra Morena.
Falleció en Ourense. Se llamaba Marcos Rodríguez Pantoja. Galicia acogió los últimos años de vida del niño de Sierra Morena que se crio y creció con una manada de lobos. Un cordobés de la Andalucía pobre de la posguerra, surgido de los más míseros estratos de la pobreza.
Su vida se llevó al cine, no era para menos. Pocas historias me impactaron tanto como esta. Hoy recupero esta entrevista, grabada en Segovia durante unas jornadas loberas. Gracias al naturalista y viejo amigo Koldo, supe de sus últimos años en soledad.
Ahora retomo del archivo aquel primer encuentro. A veces pienso que algo se hizo mal en este país con el último niño lobo de España. Al menos, su testimonio y su historia no se olvidarán.
Por mi parte, comparto con todos vosotros esta historia. Descansa en paz, amigo Marcos. Seguro que allí donde estés te recibirán con aullidos lastimeros.
Javier Pérez Andrés
Periodista