Cada uno tendrá sus motivos para no ir a votar. En mi caso, aproximadamente desde los 15 años tenía en la cabeza que era mejor no participar en este circo. Y 12 años más tarde sigo pensando más o menos lo mismo, sólo iría para votarme a mí mismo si me presentase como candidato, únicamente con el objetivo de conseguir un puesto con alto sueldo.
Pero si tuviera que enumerar los motivos, de más a menos peso, para no ir a votar, los clasificaría de la siguiente manera:
1-España o la autonomía o la ciudad no son soberanas, las cosas importantes vienen dadas por agentes externos por la exposición al sector financiero, ya sea por conflictos externos (como el precio del petróleo) como interno (al final la demanda extranjera nos repercute sobre nuestros precios). Por otro lado estamos a merced de la unión europea (cuyas elecciones no sirven para nada porque están en manos de los sectores financieros y cualquier causa política, como la "igualdad" o "lucha ecológica" no se debate y se implanta a todos), Estados Unidos para cualquier política social, y de otros agentes como China y Rusia en materia geopolítica y económica porque al final los grandes proyectos acaban con subvenciones y se acaba copiando cualquier cosa que hacen los demás por el FOMO.
2-Las elecciones son una bobada, un simple concurso de popularidad donde el electorado escoge al que más en gracia le cae: no se atiende a la razón (no descubro nada, esto ya lo decía Platón). Y aún así, mi voto no sirve de nada si no es la más votada, pues luego hay otra fuerza, que aunque sólo tenga el 50,1% de apoyo, goza de total legitimidad para imponer sus ideas, despreciando las contrarias (nuevamente, nada nuevo, ya lo describía Platón). Además, el sistema no favorece los proyectos a largo plazo, planes con horizontes a mínimo 20 años vista, que son los que hacen que un país realmente pueda tener cambios grandes. Por otra parte, tener que comprar packs ideológicos (aunque luego se pasan los programas por alto) es ridículo, es prácticamente imposible coincidir siquiera en el 60% de las propuestas de un partido. Y nuevamente, aunque se votara a referéndums cada cuestión política, el sistema del sufragio universal no tiene sentido ¿cómo puede ser posible que cuente lo mismo el voto de alguien con una ligera opinión que alguien con una causa? si lo que busca la democracia es buscar que el pueblo esté contento, no dar un peso mucho mayor a un votante concreto es un error, pues su cantidad de descontento será muchísimo mayor que el poco contento del resto de votantes respecto a dicha decisión.
3-Discurso homogéneo de los partidos. Es un reflejo de la primera causa por la que no iría a votar, la falta de soberanía no permite hacer grandes cambios, y eso se nota en los discursos. Pero además con cuestiones que, aunque puedan ser un lastre para el estado, por motivos de sentimiento de la mayoría de los votantes, no se negocian (de nuevo, relacionado con el concurso de popularidad), ejemplos podrían ser: aplicar políticas de austeridad para quitarse el déficit y la deuda, plantear recortes o congelar gastos de partidas concretas, acabar con los programas de reinserción en prisiones, dotar a la policía de más derechos para imponer su autoridad, congelar y bajar pensiones, acabar con las contrataciones en sectores públicos concretos, reducir plazas en la universidad pública (vista la saturación del mercado laboral en empleos cualificados)...
4-Apatía absoluta. Me gusta leer sobre la política a nivel teórico, pero a la práctica sólo me genera rechazo. Escuchar debates o tertulias me aburre, casi todos los puntos que se comentan no son en absoluto de mi interés. ¿Los gays? me dan igual, ¿Los toros? me dan igual, ¿las emisiones de CO2? me dan igual. Luego se atreven a hablar sin profundidad sobre temas como el coste de la vivienda o los sueldos "bajos"... pero nunca se habla de los costes que implica construir por el transporte, los materiales, la mano de obra, los diseños y una larga lista que hacen que la construcción sea un negocio poco atractivo por su baja rentabilidad. No hay debate, sólo se trata de apelar a los sentimientos.
5-Cada uno mira por sus intereses individuales sin importarle el resto, y el político no es distinto, no les importamos. Del mismo modo que a un inversor le da igual el devenir de una empresa mientras que su operación de venta+rendimientos-compra sea positiva, al resto de personas igual todo lo ajeno a ellos donde no tengan raíces. El accidente de tren es un claro ejemplo, los partidos aprovechaban para sacar rédito moviendo el discurso a su antojo; los fallecidos, heridos y familias no le importan a nadie. Y lo peor, no les culpo, yo vivo en una ciudad de 100mil habitantes, veo constantemente a gente que no conozco de nada ni lo haré nunca, para mí su valor no es distinto al de una hormiga, si murieran de repente 100 de estos desconocidos (supongamos a causa de un puente que se cae) no me afectaría emocionalmente en nada más allá de alguna breve reflexión — pues imaginad con personas a cientos de kilómetros... La simple idea de que un grupo mayoritario de personas (o los propios políticos) que no conozco pueda afectarme con sus votos o decisiones me genera rechazo.
Pero si tuviera que enumerar los motivos, de más a menos peso, para no ir a votar, los clasificaría de la siguiente manera:
1-España o la autonomía o la ciudad no son soberanas, las cosas importantes vienen dadas por agentes externos por la exposición al sector financiero, ya sea por conflictos externos (como el precio del petróleo) como interno (al final la demanda extranjera nos repercute sobre nuestros precios). Por otro lado estamos a merced de la unión europea (cuyas elecciones no sirven para nada porque están en manos de los sectores financieros y cualquier causa política, como la "igualdad" o "lucha ecológica" no se debate y se implanta a todos), Estados Unidos para cualquier política social, y de otros agentes como China y Rusia en materia geopolítica y económica porque al final los grandes proyectos acaban con subvenciones y se acaba copiando cualquier cosa que hacen los demás por el FOMO.
2-Las elecciones son una bobada, un simple concurso de popularidad donde el electorado escoge al que más en gracia le cae: no se atiende a la razón (no descubro nada, esto ya lo decía Platón). Y aún así, mi voto no sirve de nada si no es la más votada, pues luego hay otra fuerza, que aunque sólo tenga el 50,1% de apoyo, goza de total legitimidad para imponer sus ideas, despreciando las contrarias (nuevamente, nada nuevo, ya lo describía Platón). Además, el sistema no favorece los proyectos a largo plazo, planes con horizontes a mínimo 20 años vista, que son los que hacen que un país realmente pueda tener cambios grandes. Por otra parte, tener que comprar packs ideológicos (aunque luego se pasan los programas por alto) es ridículo, es prácticamente imposible coincidir siquiera en el 60% de las propuestas de un partido. Y nuevamente, aunque se votara a referéndums cada cuestión política, el sistema del sufragio universal no tiene sentido ¿cómo puede ser posible que cuente lo mismo el voto de alguien con una ligera opinión que alguien con una causa? si lo que busca la democracia es buscar que el pueblo esté contento, no dar un peso mucho mayor a un votante concreto es un error, pues su cantidad de descontento será muchísimo mayor que el poco contento del resto de votantes respecto a dicha decisión.
3-Discurso homogéneo de los partidos. Es un reflejo de la primera causa por la que no iría a votar, la falta de soberanía no permite hacer grandes cambios, y eso se nota en los discursos. Pero además con cuestiones que, aunque puedan ser un lastre para el estado, por motivos de sentimiento de la mayoría de los votantes, no se negocian (de nuevo, relacionado con el concurso de popularidad), ejemplos podrían ser: aplicar políticas de austeridad para quitarse el déficit y la deuda, plantear recortes o congelar gastos de partidas concretas, acabar con los programas de reinserción en prisiones, dotar a la policía de más derechos para imponer su autoridad, congelar y bajar pensiones, acabar con las contrataciones en sectores públicos concretos, reducir plazas en la universidad pública (vista la saturación del mercado laboral en empleos cualificados)...
4-Apatía absoluta. Me gusta leer sobre la política a nivel teórico, pero a la práctica sólo me genera rechazo. Escuchar debates o tertulias me aburre, casi todos los puntos que se comentan no son en absoluto de mi interés. ¿Los gays? me dan igual, ¿Los toros? me dan igual, ¿las emisiones de CO2? me dan igual. Luego se atreven a hablar sin profundidad sobre temas como el coste de la vivienda o los sueldos "bajos"... pero nunca se habla de los costes que implica construir por el transporte, los materiales, la mano de obra, los diseños y una larga lista que hacen que la construcción sea un negocio poco atractivo por su baja rentabilidad. No hay debate, sólo se trata de apelar a los sentimientos.
5-Cada uno mira por sus intereses individuales sin importarle el resto, y el político no es distinto, no les importamos. Del mismo modo que a un inversor le da igual el devenir de una empresa mientras que su operación de venta+rendimientos-compra sea positiva, al resto de personas igual todo lo ajeno a ellos donde no tengan raíces. El accidente de tren es un claro ejemplo, los partidos aprovechaban para sacar rédito moviendo el discurso a su antojo; los fallecidos, heridos y familias no le importan a nadie. Y lo peor, no les culpo, yo vivo en una ciudad de 100mil habitantes, veo constantemente a gente que no conozco de nada ni lo haré nunca, para mí su valor no es distinto al de una hormiga, si murieran de repente 100 de estos desconocidos (supongamos a causa de un puente que se cae) no me afectaría emocionalmente en nada más allá de alguna breve reflexión — pues imaginad con personas a cientos de kilómetros... La simple idea de que un grupo mayoritario de personas (o los propios políticos) que no conozco pueda afectarme con sus votos o decisiones me genera rechazo.
