Miscelánea arqueológica.

Como dicen en el tuister es muy grande y pesada para ser una punta de flecha normal. La forma también es rara. Más bien podría tratarse de una jabalina ligera o un virote de atlatl.

Tampoco he visto que digan de qué material es. ¿Podría ser hierro? Y, si lo fuera, ¿no es raro que esté en tan buen estado después de tanto tiempo?

Nota al margen, a ver si encuentran algo que diga cómo los "vikingos" se las apañaron para fundir los glaciares y ponerse a cazar/guerrear en una zona que se supone que de suyo debería estar cubierta de hielo...

No es tan raro si no ha estado en contacto con un medio en movimiento (aire, agua, otros metales). El hierro crea una capa de óxido y ese óxido puede proteger el interior. En algunos casos esa capa puede ser tan fina que sea transparente y se siga viendo "hierro gris" bajo ella.

Esto no sucede, por ejemplo, en el hierro expuesto al aire en una casa cerca de la costa porque el viento, las gotas de lluvia, etc. golpean y van sacudiendo y profundizando esa capa de óxido.
 
O sea, que debemos entender que, una vez abandonada, esa flecha o lo que sea quedó inmediatamente cubierta de nieve, hielo...

Pues es curioso, teniendo en cuenta que no es un objeto aislado sino todo un yacimiento es como si hubiera habido un evento catastrófico de congelación que hubiera arrasado de repente con una zona habitada...
 
O sea, que debemos entender que, una vez abandonada, esa flecha o lo que sea quedó inmediatamente cubierta de nieve, hielo...

Pues es curioso, teniendo en cuenta que no es un objeto aislado sino todo un yacimiento es como si hubiera habido un evento catastrófico de congelación que hubiera arrasado de repente con una zona habitada...

O en un nicho entre piedras sueltas que una vez cubiertas por el hielo sólo podían moverse muy lentamente, a centímetros el año. Una pequeña cueva natural muy estable en la que el hierro sólo tocaría aire pobre en oxígeno o las piedras quietas que formaban las paredes de su prisión.

Ese lugar sería un entorno de conservación ideal.

Por cierto, no he explicado por qué el aire sería pobre en oxígeno. Evidentemente, si estaba herméticamente aislado por el hielo, el mismo proceso de oxidación del hierro y algún microorganismo aerobio que hubiera en la microcueva consumirían el oxígeno en unos años. Esa punta estaría quince siglos en una atmósfera de nitrógeno y dióxido de carbono, para colmo, dada la baja temperatura, con un grado de humedad mínimo.

Vamos, que si ha sido así, casi debería estar brillante. roto2
 
O en un nicho entre piedras sueltas que una vez cubiertas por el hielo sólo podían moverse muy lentamente, a centímetros el año. Una pequeña cueva natural muy estable en la que el hierro sólo tocaría aire pobre en oxígeno o las piedras quietas que formaban las paredes de su prisión.

Ese lugar sería un entorno de conservación ideal.

Por cierto, no he explicado por qué el aire sería pobre en oxígeno. Evidentemente, si estaba herméticamente aislado por el hielo, el mismo proceso de oxidación del hierro y algún microorganismo aerobio que hubiera en la microcueva consumirían el oxígeno en unos años. Esa punta estaría quince siglos en una atmósfera de nitrógeno y dióxido de carbono, para colmo, dada la baja temperatura, con un grado de humedad mínimo.

Vamos, que si ha sido así, casi debería estar brillante. roto2

De acuerdo, pero eso que dices implica lo mismo: la punta siendo sepultada o aislada por nieve-hielo (más bien hielo, que es menos poroso) de una vez y hasta hoy, sin que se experimenten deshielos primaverales ni nada por el estilo.

No sé, es la deducción que saco y me parece un flipe.
 
Antes, escribiendo "microcueva" he estado a punto de escribir "doritocueva".

Este foro marca. roto2

Sobre el clima medieval, la época en que la se supone que quedó enterrada esa punta era más fría que la actual. Se especula con que la caída de Roma tuvo factores climáticos: los germanos cruzando el Rin congelado a pie, la plaga de Justiniano favorecida por las bajas temperaturas, sequías y fracaso de las cosechas.

El auge de Roma tuvo lugar en un perido llamado, precisamente, el Periodo Cálido Romano. Le siguió un periodo frío y, hacia el año 800-900, otro periodo muy cálido que coincidió con la era vikinga y la colonización de Islandia y Groenlandia. Pero en ese periodo hacía mucho más calor que ahora. En Groenlandia se cultivaba trigo.

Mi conjetura es que tal vez esa punta sí estuvo expuesta a deshielo hacia el año 1000 pero si no pasaba nadie por el graciar allí se quedó, entre las piedras, hasta que el enfriamiento de 1500-1600 la volvió a sepultar.
 
Antes, escribiendo "microcueva" he estado a punto de escribir "doritocueva".

Este foro marca. roto2

Sobre el clima medieval, la época en que la se supone que quedó enterrada esa punta era más fría que la actual. Se especula con que la caída de Roma tuvo factores climáticos: los germanos cruzando el Rin congelado a pie, la plaga de Justiniano favorecida por las bajas temperaturas, sequías y fracaso de las cosechas.

El auge de Roma tuvo lugar en un perido llamado, precisamente, el Periodo Cálido Romano. Le siguió un periodo frío y, hacia el año 800-900, otro periodo muy cálido que coincidió con la era vikinga y la colonización de Islandia y Groenlandia. Pero en ese periodo hacía mucho más calor que ahora. En Groenlandia se cultivaba trigo.

Mi conjetura es que tal vez esa punta sí estuvo expuesta a deshielo hacia el año 1000 pero si no pasaba nadie por el graciar allí se quedó, entre las piedras, hasta que el enfriamiento de 1500-1600 la volvió a sepultar.
No sé tronco, en la noticia no explican bien las circunstancias del hallazgo.

Leo que la punta estaba a 2.050 m. Eso implica hoy (casi) nieves eternas incluso en nuestras latitudes, ni que decir tiene en Noruega. Si me dices que en aquella época hacía incluso más frío que ahora ¿qué malos hacía gente tirando flechas (cazando, batallando) por allí? Y si, como parece, había un asentamiento en los alrededores ¿qué narices hacían allí con semejante rasca, con todo completamente helado?

Lo único que se me ocurre que podría ser compatible con el hallazgo sería un puesto de vigilancia que se mantuviera por motivos de seguridad contra viento y marea en zonas inhóspitas (tipo frontera de Cachemira a día de hoy). Las asentamientos "civiles" a mayor altitud que encontramos en nuestra cultura (y son temporales) son las majadas de pastores para aprovechar los pastos estivales, pero es que a semejante altitud y con aún más frío que hoy no lo veo.
 
No sé tronco, en la noticia no explican bien las circunstancias del hallazgo.

Leo que la punta estaba a 2.050 m. Eso implica hoy (casi) nieves eternas incluso en nuestras latitudes, ni que decir tiene en Noruega. Si me dices que en aquella época hacía incluso más frío que ahora ¿qué malos hacía gente tirando flechas (cazando, batallando) por allí? Y si, como parece, había un asentamiento en los alrededores ¿qué narices hacían allí con semejante rasca, con todo completamente helado?

Lo único que se me ocurre que podría ser compatible con el hallazgo sería un puesto de vigilancia que se mantuviera por motivos de seguridad contra viento y marea en zonas inhóspitas (tipo frontera de Cachemira a día de hoy). Las asentamientos "civiles" a mayor altitud que encontramos en nuestra cultura (y son temporales) son las majadas de pastores para aprovechar los pastos estivales, pero es que a semejante altitud y con aún más frío que hoy no lo veo.

Yo en lo primero en lo que he pensado es en algún tipo de escaramuza. Recordemos a Ötzi, que probablemente halló la gloria en el glaciar mientras huía de sus enemigos.

Y de hecho, como dices, esa punta es grande, como de una jabalina. No le veo un uso cinegético.

Imaginemos una partida de atacantes que decidió sorprender al enemigo bajando por el glaciar hacia poblaciones en el valle. O una partida de fugitivos huyendo hacia lo alto en un sálvese el que pueda.
 
Última edición:
Yo en lo primero en lo que he pensado es en algún tipo de escaramuza. Recordemos a Ötzi, que probablemente halló la gloria en el glaciar mientras huía de sus enemigos.

Y de hecho, como dices, esa punta es grande, como de una jabalina. No le veo un uso cinegético.

Imaginemos una partida de atacantes que decidió sorprender al enemigo bajando por el glaciar hacia poblaciones en el valle. O una partida de fugitivos huyendo hacia lo alto en un sálvese el que pueda.

Claro, como dices parece un objeto militar más que de caza. Pero tu hipótesis no explicaría la presencia de otros restos si, como se sugiere, el hallazgo se ha hecho en el contexto de una campaña arqueológica y no de forma casual.
 


Si no recuerdo mal, es usted la quinta persona que me pilla en una de éstas en once años y medio. 😀

Anoto su nombre y la daré cien "thanks" como premio cuando tenga ocasión.
 
Efecto halo, se llama a eso.

Un año, el día de los Inocentes (un día que yo me tomo muy en serio en Internet) posteé una docena de mensajes con fallos graves, pero no tanto que pareciera una broma. No se dio cuenta nadie, aunque por otra parte hay que tener en cuenta que era en la Guardería, donde el nivel medio no es el de aquí.

Pero esta vez no tengo ningún pretexto. Debe de ser el bicho. roto2
 
@Satori En el siglo XVIII a los turcos les salía más barato comprar el té y las especias a los ingleses y holandeses que traerlas por la Ruta de la Seda. Realmente las rutas oceánicas cambiaron por completo el mundo.
 
Unos delfines del Ejército de Estados Unidos encuentran un torpedo del siglo XIX

(imagen visible para usuarios registrados)

Una unidad de delfines de la Marina de Estados Unidos han hecho un hallazgo increíble para las investigaciones históricas de este país. El equipo de delfines entrenados por la marina han encontrado nada menos que un torpedo Howell utilizado por la Marina de los Estados Unidos durante el siglo XIX. Este tipo de armas se inventó en ese siglo, aunque no fue hasta el siglo XX cuando su uso se hizo masivo.

Según el Museo Naval Submarino de los Estados Unidos, el torpedo Howell fue uno de los primeros torpedos diseñados para la Marina de los Estados Unidos. Llevaba una gran carga de artefacto peligroso y era un arma que era lanzada desde buques de superficie no desde un submarino que aún no estaban desarrollados óptimamente.

El torpedo Howell utilizaba una turbina de vapor para moverse y tenía una distancia efectiva de cerca de 700 metros, algo considerable para la época en la que estamos hablando. En total solo se fabricaron 50 torpedos de este tipo y actualmente solo hay tres descubiertos y catalogados.

Unos delfines del Ejército de Estados Unidos encuentran un torpedo del siglo XIX

Howell torpedo - Wikipedia
 
@Ramonmo

No sé tronco, en la noticia no explican bien las circunstancias del hallazgo.

Leo que la punta estaba a 2.050 m. Eso implica hoy (casi) nieves eternas incluso en nuestras latitudes, ni que decir tiene en Noruega. Si me dices que en aquella época hacía incluso más frío que ahora ¿qué malos hacía gente tirando flechas (cazando, batallando) por allí? Y si, como parece, había un asentamiento en los alrededores ¿qué narices hacían allí con semejante rasca, con todo completamente helado?

Lo único que se me ocurre que podría ser compatible con el hallazgo sería un puesto de vigilancia que se mantuviera por motivos de seguridad contra viento y marea en zonas inhóspitas (tipo frontera de Cachemira a día de hoy). Las asentamientos "civiles" a mayor altitud que encontramos en nuestra cultura (y son temporales) son las majadas de pastores para aprovechar los pastos estivales, pero es que a semejante altitud y con aún más frío que hoy no lo veo.

El derretimiento del hielo revela una antigua y una vez floreciente ruta comercial

(imagen visible para usuarios registrados)


Arriba a la izquierda: un objeto interpretado como una pinza para sujetar el forraje en un trineo o un carro, fechado en la Edad de Hierro tardorromana; a la derecha: un objeto similar, sin fecha, también de la zona del paso; abajo a la izquierda: un ejemplo histórico de Uppigard Garmo, anterior a c. 1950. Crédito: Programa de Arqueología de Glaciares y R. Marstein/Lars Pilø et al.

En lo alto de las montañas de Noruega, el deshielo ha llevado al descubrimiento de un antiguo y remoto paso de montaña, con marcas de senderos y artefactos de la Edad de Hierro romana y de la época de los vikingos. Los restos revelan que esta ruta tuvo una doble función histórica: Fue una vez un importante pasaje para el movimiento de ganado entre los sitios de pastoreo, así como para los viajes y el comercio interregional. Esta particular zona de hielo en retroceso se conoce como Lendbreen, y debido a sus mansas características geológicas, cientos de artefactos han sido preservados de manera prístina. La mayoría son de la época vikinga, proporcionando una extraña perspectiva del interior a los antiguos cuentos de su audaz viaje marítimo.

Los glaciares y los parches de hielo en todas las regiones de alta montaña del mundo están retrocediendo, dejando tras de sí preciosos artefactos, como el Ötzi, el hombre de hielo y su equipo de herramientas, que han estado enterrados bajo el hielo durante siglos. El ritmo de derretimiento se ha acelerado en las últimas décadas como resultado del calentamiento del clima. En la década de 1980, los glaciares perdieron menos de un pie de hielo por año, en promedio. Ese número aumentaba cada década, de modo que para 2018, los glaciares de todo el mundo estaban perdiendo masa a un ritmo de tres pies por año. Este aumento del derretimiento impulsó drásticamente el campo de la arqueología de los glaciares y los parches de hielo -especialmente en Escandinavia, los Alpes y América del Norte- a medida que los arqueólogos se apresuraban a recoger los artefactos descubiertos por este proceso.

A principios de este año, la Antigüedad publicó un artículo sobre un antiguo paso de montaña descubierto en Lendbreen, un parche de hielo que se derretía en la cordillera central de la cordillera de Loomseggen en Noruega. Este parche de hielo en retirada expuso áreas libres de líquenes en el lecho rocoso donde se han encontrado artefactos simplemente tirados en el suelo. Los artefactos fechados indican que el paso de la montaña fue utilizado desde alrededor del año 300-1500, pero que su uso aumentó alrededor del año 1000 durante la era vikinga. Esta fue una época de elevados viajes, comercio y urbanización en el norte de Europa.

Los autores teorizan que la gente comenzó a usar el paso de montaña en el año 300 d.C. (durante la Edad de Hierro romana), cuando la agricultura de verano se hizo más común en las altas elevaciones. "Podría haber muchas razones por las que la agricultura se trasladó a la ladera de la montaña", dijo Mark Aldenderfer, un distinguido profesor de antropología de la Universidad de California en Merced. Su investigación arqueológica se centra en las adaptaciones culturales, genéticas y biológicas de las grandes alturas necesarias para vivir permanentemente por encima de los 2.500 metros. Señaló que este estudio es un gran ejemplo de la arqueología de los parches de hielo. Los artefactos arrojan luz sobre el funcionamiento de las antiguas sociedades agrícolas.

(imagen visible para usuarios registrados)

Un bocado de cabra o de cordero. Crédito: Programa de Arqueología de Glaciares & J. Wildhagen/Lars Pilø et al.

Cuando el clima se calienta, aunque sea levemente, nuevas tierras están disponibles para su explotación a medida que el suelo se descongela. "El agotamiento de la tierra en los valles inferiores puede haber llevado a los agricultores a buscar nuevas tierras, pero mucho depende de la naturaleza de los sistemas de cultivo y de la disponibilidad de fertilizantes", dijo. Incluso si las tierras no fueran completamente útiles para cultivar alimentos para los seres humanos, podrían utilizarse para cultivar heno y otros alimentos (forraje) para sus animales. Esto condujo al aumento de la trashumancia, la práctica de trasladar el ganado de un terreno de pastoreo de menor elevación en el invierno a otro de mayor elevación en el verano.

Una función importante de las granjas de verano de gran altitud en el pastoreo noruego era que, al final de la temporada de verano, el forraje podía ser transportado a los asentamientos de las colinas. De esta manera, continuaría alimentando a los caballos y al ganado cuando la nieve cubriera las laderas de las montañas. Entre los artefactos encontrados en Lendbreen que estaban asociados con el transporte de forraje, se encontraban fragmentos de forraje de hoja e implementos de madera, conocidos como pinzas, y eran de radiocarbono, datados en los años 264-533 d.C.

"Estos sistemas de uso de la tierra son comunes en gran parte de los lugares montañosos del mundo... la gente hace esto en el Tíbet y el Himalaya todo el tiempo", añadió Aldenderfer. "Sería interesante ver qué tipo de plantas se pueden evidenciar en el hielo para ver lo que realmente se está plantando." En el Himalaya, por ejemplo, hay muchas variedades de cebada que se adaptan al frío y que pueden llegar a buen término mucho más rápido que otros tipos de cebada en el mundo.

Con el tiempo, los viajes de larga distancia y el comercio se hicieron más comunes en la región. En Lendbreen, los autores escriben que el hecho de que "las fechas se agrupen en la Edad Vikinga, particularmente alrededor del año 1000 d.C., no es probable que sea una coincidencia ya que fue una época de gran movilidad, urbanismo emergente y creciente centralización política en Escandinavia, y un período en el que los mercados alrededor de los mares de Irlanda, del Norte y del Báltico estaban creciendo". Fue una época en la que la demanda social de productos de montaña -como pieles y cuernos de reno para fabricar peines- se elevó y motivó los viajes tanto locales como de larga distancia, elevando en consecuencia la comunicación y el intercambio tanto interregional como intrarregional.


Reconstrucción de la túnica Lendbreen, encontrada en Oppland, Noruega el 4 de agosto de 2011.

Los hallazgos en Lendbreen son variados y contienen numerosos tipos de artículos relacionados con el transporte, incluyendo restos de trineos, bastones, raquetas de caballo y huesos de caballo. También contienen muchos artículos de uso diario, incluyendo una túnica tejida y una manopla, trapos textiles y una colección de zapatos hechos de piel. Lo más notable es que los arqueólogos encontraron ruinas de un refugio de piedra cerca de la cima del parche de hielo, lo que indica que esta era una ruta de viaje significativa.

Los artefactos relacionados con los caballos son indicativos del camino real de la ruta principal. Es menos probable que las herraduras de hierro se hayan movido debido a los vientos u otras causas naturales por su peso. También se encuentran cerca de los mojones que se erigieron para marcar el camino. Los objetos más ligeros fuera del camino principal pueden reflejar rutas de caza alternativas en la montaña, o pueden simplemente reflejar la forma en que estos objetos fueron depositados por el movimiento del viento o del agua de deshielo de los glaciares.

Los caballos también son un área de estudio importante para los arqueólogos porque fueron la principal fuente de transporte para muchos pueblos antiguos y han sido domesticados muchas veces a lo largo de la historia. "El ADN de los caballos es algo importante", dijo Aldenderfer. "En Europa, durante el marco de tiempo de este estudio en particular, podría ser una situación en la que alguien podría decir, 'Bueno, vamos a comparar, tal vez estos caballos vinieron de una raza de clima de alta elevación o adaptado al frío'", así que esto podría ser algo para que la investigación futura se amplíe.

Históricamente, la población local utilizaba los glaciares para viajar en la primavera y a principios del verano, cuando la capa de nieve era lo suficientemente profunda para soportar los caballos de carga y cuando el clima no era tan brutal como durante los meses de invierno. Sin embargo, algunos tramos de la ruta Lendbreen contienen un terreno muy difícil que habría sido imposible de cruzar con los caballos de carga en ausencia de la capa de nieve. Los autores sugieren que el aumento de la presencia o ausencia de artefactos en ciertos siglos puede reflejar patrones episódicos de eventos alternativos de calentamiento y congelación. "De hecho, las curvas de los glaciares de la región muestran múltiples expansiones y contracciones de hielo de alta elevación en la cronología del uso de Lendbreen para la caza y como paso de montaña".

(imagen visible para usuarios registrados)

Los arqueólogos atravesando el parche de hielo de Lendbreen. Crédito: Klimapark2469/YouTube

Según los autores, el declive tardío y posmedieval de la actividad del puerto de montaña probablemente refleja el inicio de la Pequeña Edad de Hielo en 1300 y la aparición de la Peste Bubónica que llegó a Noruega en 1348, que provocó el deterioro climático, la hambruna y la despoblación en toda Europa.

El parche de hielo de Lendbreen se convirtió inicialmente en un punto focal para el estudio arqueológico en 2011, cuando una túnica de lana de oveja del siglo III o IV fue encontrada cerca del hielo. Los autores tienen la hipótesis de que esta prenda pudo haber sido desechada por alguien en "la irracional agonía de la hipotermia", como dijo el New York Times. Desde entonces, el Programa de Arqueología de Glaciares del Condado de Oppland ha descubierto cerca de 800 artefactos, 150 huesos y astas, y más de 100 mojones (pilas de piedras hechas por el hombre que sirvieron como marcadores de senderos).

Los parches de hielo preservan los tesoros antiguos mejor que los glaciares - son los mejores para este tipo de trabajo arqueológico porque son usualmente menos activos y menos dinámicos que los glaciares. "El hielo simplemente entierra el material, crea condiciones para la preservación a largo plazo, y generalmente lo mantiene intacto. A medida que el hielo se derrite, los artefactos pueden ser movidos, pero no muy lejos", dijo Aldenderfer. "Pero los glaciares, hombre, pueden ser muy duros. Recogen cosas, las mueven hacia arriba, las mueven hacia abajo, las aplastan... la ola que traen los glaciares es dura para los artefactos".

Lendbreen es el único paso de montaña conocido que atraviesa un parche de hielo, preservando los artefactos perdidos por esos viajeros pasados en condiciones excepcionalmente prístinas. En consecuencia, los arqueólogos pudieron descifrar que el paso de montaña cumplía una doble función histórica: Además de facilitar el comercio de viajes interregionales, la ruta también permitía la trashumancia estacional entre los asentamientos de menor altura y las granjas de verano de mayor altura en las que pastaba el ganado. Antes de que se perdiera su paradero bajo el hielo, esta ruta era fundamental para los antiguos itinerarios de montaña de Noruega.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor

Melting ice reveals an ancient, once-thriving trade route
 
@Ramonmo


El derretimiento del hielo revela una antigua y una vez floreciente ruta comercial

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Arriba a la izquierda: un objeto interpretado como una pinza para sujetar el forraje en un trineo o un carro, fechado en la Edad de Hierro tardorromana; a la derecha: un objeto similar, sin fecha, también de la zona del paso; abajo a la izquierda: un ejemplo histórico de Uppigard Garmo, anterior a c. 1950. Crédito: Programa de Arqueología de Glaciares y R. Marstein/Lars Pilø et al.

En lo alto de las montañas de Noruega, el deshielo ha llevado al descubrimiento de un antiguo y remoto paso de montaña, con marcas de senderos y artefactos de la Edad de Hierro romana y de la época de los vikingos. Los restos revelan que esta ruta tuvo una doble función histórica: Fue una vez un importante pasaje para el movimiento de ganado entre los sitios de pastoreo, así como para los viajes y el comercio interregional. Esta particular zona de hielo en retroceso se conoce como Lendbreen, y debido a sus mansas características geológicas, cientos de artefactos han sido preservados de manera prístina. La mayoría son de la época vikinga, proporcionando una extraña perspectiva del interior a los antiguos cuentos de su audaz viaje marítimo.

Los glaciares y los parches de hielo en todas las regiones de alta montaña del mundo están retrocediendo, dejando tras de sí preciosos artefactos, como el Ötzi, el hombre de hielo y su equipo de herramientas, que han estado enterrados bajo el hielo durante siglos. El ritmo de derretimiento se ha acelerado en las últimas décadas como resultado del calentamiento del clima. En la década de 1980, los glaciares perdieron menos de un pie de hielo por año, en promedio. Ese número aumentaba cada década, de modo que para 2018, los glaciares de todo el mundo estaban perdiendo masa a un ritmo de tres pies por año. Este aumento del derretimiento impulsó drásticamente el campo de la arqueología de los glaciares y los parches de hielo -especialmente en Escandinavia, los Alpes y América del Norte- a medida que los arqueólogos se apresuraban a recoger los artefactos descubiertos por este proceso.

A principios de este año, la Antigüedad publicó un artículo sobre un antiguo paso de montaña descubierto en Lendbreen, un parche de hielo que se derretía en la cordillera central de la cordillera de Loomseggen en Noruega. Este parche de hielo en retirada expuso áreas libres de líquenes en el lecho rocoso donde se han encontrado artefactos simplemente tirados en el suelo. Los artefactos fechados indican que el paso de la montaña fue utilizado desde alrededor del año 300-1500, pero que su uso aumentó alrededor del año 1000 durante la era vikinga. Esta fue una época de elevados viajes, comercio y urbanización en el norte de Europa.

Los autores teorizan que la gente comenzó a usar el paso de montaña en el año 300 d.C. (durante la Edad de Hierro romana), cuando la agricultura de verano se hizo más común en las altas elevaciones. "Podría haber muchas razones por las que la agricultura se trasladó a la ladera de la montaña", dijo Mark Aldenderfer, un distinguido profesor de antropología de la Universidad de California en Merced. Su investigación arqueológica se centra en las adaptaciones culturales, genéticas y biológicas de las grandes alturas necesarias para vivir permanentemente por encima de los 2.500 metros. Señaló que este estudio es un gran ejemplo de la arqueología de los parches de hielo. Los artefactos arrojan luz sobre el funcionamiento de las antiguas sociedades agrícolas.

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Un bocado de cabra o de cordero. Crédito: Programa de Arqueología de Glaciares & J. Wildhagen/Lars Pilø et al.

Cuando el clima se calienta, aunque sea levemente, nuevas tierras están disponibles para su explotación a medida que el suelo se descongela. "El agotamiento de la tierra en los valles inferiores puede haber llevado a los agricultores a buscar nuevas tierras, pero mucho depende de la naturaleza de los sistemas de cultivo y de la disponibilidad de fertilizantes", dijo. Incluso si las tierras no fueran completamente útiles para cultivar alimentos para los seres humanos, podrían utilizarse para cultivar heno y otros alimentos (forraje) para sus animales. Esto condujo al aumento de la trashumancia, la práctica de trasladar el ganado de un terreno de pastoreo de menor elevación en el invierno a otro de mayor elevación en el verano.

Una función importante de las granjas de verano de gran altitud en el pastoreo noruego era que, al final de la temporada de verano, el forraje podía ser transportado a los asentamientos de las colinas. De esta manera, continuaría alimentando a los caballos y al ganado cuando la nieve cubriera las laderas de las montañas. Entre los artefactos encontrados en Lendbreen que estaban asociados con el transporte de forraje, se encontraban fragmentos de forraje de hoja e implementos de madera, conocidos como pinzas, y eran de radiocarbono, datados en los años 264-533 d.C.

"Estos sistemas de uso de la tierra son comunes en gran parte de los lugares montañosos del mundo... la gente hace esto en el Tíbet y el Himalaya todo el tiempo", añadió Aldenderfer. "Sería interesante ver qué tipo de plantas se pueden evidenciar en el hielo para ver lo que realmente se está plantando." En el Himalaya, por ejemplo, hay muchas variedades de cebada que se adaptan al frío y que pueden llegar a buen término mucho más rápido que otros tipos de cebada en el mundo.

Con el tiempo, los viajes de larga distancia y el comercio se hicieron más comunes en la región. En Lendbreen, los autores escriben que el hecho de que "las fechas se agrupen en la Edad Vikinga, particularmente alrededor del año 1000 d.C., no es probable que sea una coincidencia ya que fue una época de gran movilidad, urbanismo emergente y creciente centralización política en Escandinavia, y un período en el que los mercados alrededor de los mares de Irlanda, del Norte y del Báltico estaban creciendo". Fue una época en la que la demanda social de productos de montaña -como pieles y cuernos de reno para fabricar peines- se elevó y motivó los viajes tanto locales como de larga distancia, elevando en consecuencia la comunicación y el intercambio tanto interregional como intrarregional.


Reconstrucción de la túnica Lendbreen, encontrada en Oppland, Noruega el 4 de agosto de 2011.

Los hallazgos en Lendbreen son variados y contienen numerosos tipos de artículos relacionados con el transporte, incluyendo restos de trineos, bastones, raquetas de caballo y huesos de caballo. También contienen muchos artículos de uso diario, incluyendo una túnica tejida y una manopla, trapos textiles y una colección de zapatos hechos de piel. Lo más notable es que los arqueólogos encontraron ruinas de un refugio de piedra cerca de la cima del parche de hielo, lo que indica que esta era una ruta de viaje significativa.

Los artefactos relacionados con los caballos son indicativos del camino real de la ruta principal. Es menos probable que las herraduras de hierro se hayan movido debido a los vientos u otras causas naturales por su peso. También se encuentran cerca de los mojones que se erigieron para marcar el camino. Los objetos más ligeros fuera del camino principal pueden reflejar rutas de caza alternativas en la montaña, o pueden simplemente reflejar la forma en que estos objetos fueron depositados por el movimiento del viento o del agua de deshielo de los glaciares.

Los caballos también son un área de estudio importante para los arqueólogos porque fueron la principal fuente de transporte para muchos pueblos antiguos y han sido domesticados muchas veces a lo largo de la historia. "El ADN de los caballos es algo importante", dijo Aldenderfer. "En Europa, durante el marco de tiempo de este estudio en particular, podría ser una situación en la que alguien podría decir, 'Bueno, vamos a comparar, tal vez estos caballos vinieron de una raza de clima de alta elevación o adaptado al frío'", así que esto podría ser algo para que la investigación futura se amplíe.

Históricamente, la población local utilizaba los glaciares para viajar en la primavera y a principios del verano, cuando la capa de nieve era lo suficientemente profunda para soportar los caballos de carga y cuando el clima no era tan brutal como durante los meses de invierno. Sin embargo, algunos tramos de la ruta Lendbreen contienen un terreno muy difícil que habría sido imposible de cruzar con los caballos de carga en ausencia de la capa de nieve. Los autores sugieren que el aumento de la presencia o ausencia de artefactos en ciertos siglos puede reflejar patrones episódicos de eventos alternativos de calentamiento y congelación. "De hecho, las curvas de los glaciares de la región muestran múltiples expansiones y contracciones de hielo de alta elevación en la cronología del uso de Lendbreen para la caza y como paso de montaña".

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Los arqueólogos atravesando el parche de hielo de Lendbreen. Crédito: Klimapark2469/YouTube

Según los autores, el declive tardío y posmedieval de la actividad del puerto de montaña probablemente refleja el inicio de la Pequeña Edad de Hielo en 1300 y la aparición de la Peste Bubónica que llegó a Noruega en 1348, que provocó el deterioro climático, la hambruna y la despoblación en toda Europa.

El parche de hielo de Lendbreen se convirtió inicialmente en un punto focal para el estudio arqueológico en 2011, cuando una túnica de lana de oveja del siglo III o IV fue encontrada cerca del hielo. Los autores tienen la hipótesis de que esta prenda pudo haber sido desechada por alguien en "la irracional agonía de la hipotermia", como dijo el New York Times. Desde entonces, el Programa de Arqueología de Glaciares del Condado de Oppland ha descubierto cerca de 800 artefactos, 150 huesos y astas, y más de 100 mojones (pilas de piedras hechas por el hombre que sirvieron como marcadores de senderos).

Los parches de hielo preservan los tesoros antiguos mejor que los glaciares - son los mejores para este tipo de trabajo arqueológico porque son usualmente menos activos y menos dinámicos que los glaciares. "El hielo simplemente entierra el material, crea condiciones para la preservación a largo plazo, y generalmente lo mantiene intacto. A medida que el hielo se derrite, los artefactos pueden ser movidos, pero no muy lejos", dijo Aldenderfer. "Pero los glaciares, hombre, pueden ser muy duros. Recogen cosas, las mueven hacia arriba, las mueven hacia abajo, las aplastan... la ola que traen los glaciares es dura para los artefactos".

Lendbreen es el único paso de montaña conocido que atraviesa un parche de hielo, preservando los artefactos perdidos por esos viajeros pasados en condiciones excepcionalmente prístinas. En consecuencia, los arqueólogos pudieron descifrar que el paso de montaña cumplía una doble función histórica: Además de facilitar el comercio de viajes interregionales, la ruta también permitía la trashumancia estacional entre los asentamientos de menor altura y las granjas de verano de mayor altura en las que pastaba el ganado. Antes de que se perdiera su paradero bajo el hielo, esta ruta era fundamental para los antiguos itinerarios de montaña de Noruega.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor

Melting ice reveals an ancient, once-thriving trade route
Bueno, en este artículo queda más claro. Se trata de una yuxtaposición de objetos de distintas épocas perdidos durante rutas comerciales o trashumantes estivales, y que abarcan el óptimo climático medieval. Lo que confundía bastante era la fecha del año 500 que mencionaban en la primera noticia.

Gracias por avisar.
 
Arqueólogos excavan un impresionante mosaico romano en estado impoluto bajo un viñedo en Italia.

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Archaeologists Excavate a Stunning Roman Mosaic That’s Untarnished From an Italian Vineyard
 
El árbol de cuarenta y un mil años cuenta la inversión magnética de la Tierra

Forty-One Thousand Year Old Tree Tells Of Earth’s Magnetic Reversal


Traducción de Google:


Fecha de publicación:10 de junio de 2020

(imagen visible para usuarios registrados)Crédito: Top Energy NZ

La expansión de una planta de energía geotérmica en Ngawha, en la Isla Norte de Nueva Zelanda, ha descubierto un antiguo árbol Kauri enterrado a seis metros de profundidad. Cuando se levantó, se descubrió que tenía sesenta y cinco pies de largo y ocho pies de ancho.
El árbol estaba vivo hace unos cuarenta y un mil años y estuvo en pie durante unos mil quinientos años. Cuando los científicos estudiaron los anillos de los árboles, descubrieron que, durante el tiempo que el árbol estaba vivo, la Tierra tenía una inversión casi completa de su campo magnético.
El experto en paleoclimatología y […] de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Chris Turney, jefe del grupo de científicos que estudian el árbol, comentó que el árbol Kauri estaba vivo durante la excursión Laschamp.

Un tiempo, hace aproximadamente cuarenta y dos mil años, cuando el campo magnético de la Tierra casi se volcó: los polos norte y sur se acercaban a posiciones de cambio completas.

El árbol vivió durante milenios y medio según los anillos. El Australian Research Council patrocina la investigación que incluye medir y estudiar el carbono radioactivo que se encuentra en los anillos.
Según la Propuesta del Parque Nacional de Kauri y la Geográfica de Nueva Zelanda, en un momento los bosques de Kauri cubrieron casi doscientos cuarenta mil acres en toda Nueva Zelanda hasta que llegaron los europeos en la década de 1700 y casi diezmaron la especie.
(imagen visible para usuarios registrados)Crédito: Top Energy NZ

En 1952, gracias al profesor Roy McGregor del Colegio Universitario de Auckland, el Santuario de Waipoua fue creado bajo la protección del Departamento de Conservación para proteger la mayor cantidad de árboles posible. El árbol kauri más grande de Nueva Zelanda reside allí.
Mide casi ciento sesenta y nueve pies de alto y unos cuarenta y cinco pies de ancho, se ha mantenido durante mil quinientos años. Durante la 19 ª y 20 ª siglos, tres mil presas se construyeron en Nueva Zelanda con madera Kauri sobre todo en las gamas de Waitakere, Hokianga, y la península de Coromandel.

La utilidad del árbol kauri ha contribuido a sus dificultades. Los árboles se adaptan fácilmente a las malas condiciones del suelo, y la goma que secretan para proteger cualquier daño al árbol se utilizó para barnizar, linóleo y otros artículos a base de resina.

Los registros se utilizaron en la construcción naval, materiales para techos y casas prefabricadas para su envío a Sydney, Australia y San Francisco, California, en los Estados Unidos. Después del terremoto y los incendios en 1906, se usó madera de kauri en la reconstrucción de San Francisco.
Existe una nueva amenaza para los árboles antiguos debido a un molde de agua llamado Phytophthora taxon Agathis que existe desde la década de 1970.
Las esporas de moho atacan y dañan las raíces de alimentación, esencialmente matando de hambre al árbol. No existe una cura conocida; Según Teara, solo la prevención puede mantener alejadas las esporas del suelo.
Se han establecido donaciones privadas y fideicomisos, incluidos Waipoua Forest Trust, Kauri 2000 y Puketi Forest Trust, y todos patrocinan grupos de voluntarios para limpiar y plantar plántulas de Kauri que serán protegidas.
Tane's Tree Trust, fundada en 2001, coordina la investigación y el intercambio de datos y presiona al gobierno para alentar las plantaciones de árboles nativos en tierras privadas.
Según Scientific American, el polo magnético de la Tierra ocasionalmente se invierte. Primero, el campo magnético comienza a colapsar; Una vez que sucedió fue hace unos setecientos noventa y cinco mil años.
Los períodos de colapso se llaman excursiones y el campo cae a una pequeña porción de su fuerza original, pero no se invierte.
El campo magnético se recuperó ligeramente hace unos setecientos ochenta y cuatro mil años, luego, once mil años después, los polos se invirtieron, un proceso que duró cuatro mil años. La última excursión, el evento de Laschamp, ocurrió hace unos cuarenta y un mil años.
Esto se aprendió observando los flujos de lava en el distrito francés de Clermont-Ferrand. Brad Singer, de la Universidad de Wisconsin – Madison, y sus colegas calculan que la última inversión del campo magnético de la Tierra tomó cerca de veintidós mil años. Nicolas Thouveny, un colega de los desacuerdos de Singer.
Thouveny afirma que la evidencia de los núcleos de sedimentos tomados del fondo del océano muestra una duración de reversión más corta de ocho mil años, no veintidós mil y que los datos del flujo de lava no "proporcionan una serie de tiempo confiable". Es su opinión que el equipo de Singer no tiene en cuenta el período de reversión.
 
El submarinista que salvó la catedral de Winchester

l rey Jorge V dijo de él que había salvado “con sus dos manos” la catedral de Winchester. El arzobispo de Canterbury le bautizó como el “submarinista trabajador”. El héroe en cuestión se llamaba William Walker (1869-1918), y fue el buzo que trabajó incansablemente durante seis años bajo el agua, a más de seis metros de profundidad y prácticamente sin visibilidad, para salvar la famosa iglesia.


Incontables toneladas de cemento, hormigón y ladrillo, colocadas por un solo hombre durante más de un lustro, evitaron que el edificio se sumergiera completamente en el barro.



De mal en peor

Miles de turistas visitan cada año la catedral de Winchester, en el condado de Hampshire, al sudeste de Inglaterra. Pero pocos saben que estaba prácticamente en ruinas a principios del siglo XX debido a sus inestables cimientos, que descansan sobre un lecho de agua. En los siglos precedentes, el peso de la construcción los había hundido y desestabilizado, con lo que se presentaron grietas cada vez más preocupantes en sus muros.


A menudo, las localizaciones más bellas para edificar –como en este caso, en un paisaje verde junto a un río– son las menos adecuadas desde un punto de vista estructural. La catedral de Winchester se había levantado sobre las ruinas de una iglesia cristiana, pero el subsuelo bajo esta era de grava y carbón natural.

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Dibujo de la catedral de 1723. (Dominio público)AMPLIAR

Esta característica no se percibió como un problema en aquel momento, aunque lo fue con el paso de los años: el suelo se comprimía y cedía bajo el peso de los muros. La primera víctima fue la torre central, que cayó en 1107 y quedó completamente destruida. Este sería el primero de los síntomas de una degeneración arquitectónica que duraría cientos de años.

Entre los siglos XIV y XV la nave principal fue remodelada, en un intento por evitar la imparable aparición de grietas y desprendimientos. Pero poco después, la capilla estuvo en tan mal estado que hubo que reconstruirla. Pasaron más de dos centurias hasta que, finalmente, un equipo de arquitectos examinó el edificio para constatar cuál era su estado.

Pronto advirtieron que el origen de todos los problemas radicaba en los cimientos, que no dejaban de ceder. Pero en lugar de intentar solucionarlo, se dedicaron a disimular desperfectos aquí y allá. Tan solo restauraron dos de los pilares en la nave central para reforzar el conjunto, mientras el estado general de suelos y muros empeoraba cada día.


Fox y Jackson desistieron al cabo de un año: era necesaria otra táctica para salvar el edificio


Esperanza bajo el lodo


A principios del siglo XX la catedral estaba en unas condiciones lamentables, con enormes grietas en las paredes internas y desprendimientos en la cripta y el ala oeste. El trascoro añadido en el siglo XII y el muro de la cara sur estaban visiblemente inclinados. Se temía que todo se segarro en cualquier momento.

El nivel de alarma entre la ciudadanía y la comunidad religiosa era tan grave que los responsables de la iglesia contrataron al ingeniero Francis Fox y al arquitecto T. G. Jackson para que intentasen solucionar la cuestión.

Sus análisis no dieron un resultado muy esperanzador: la capa de grava que había servido de base al edificio original se había desplazado de forma considerable hacia el este, en dirección al canal principal del río Itchen. Los obreros que habían restaurado los desperfectos de la catedral en el siglo XIII intentaron repartir el peso, poniendo troncos de madera entrelazados en los cimientos, pero el alto nivel del agua impidió que el invento funcionara.

Fox y Jackson se encontraron con que la base de la estructura ya estaba sumergida a más de seis metros de profundidad en el lodo. La situación era extremadamente delicada.

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Coro de la catedral de Winchester. (Photo by DAVID ILIFF. License: CC BY-SA 3.0)AMPLIAR

El arquitecto y el ingeniero estuvieron de acuerdo en que el edificio debía ser apuntalado, reemplazando los cimientos medievales por hormigón y ladrillo, justo por debajo de la capa de grava. Pero antes tuvieron que asegurar la iglesia para iniciar las obras. Para ello, instalaron andamios en el interior, sujetando paredes y pilares, y revistieron el exterior de madera. Se inyectó cemento líquido en los muros y se atravesaron barras de acero para reforzarlos.

Los trabajos de apuntalamiento comenzaron en 1905. Era una labor lenta, dura y complicada. Había que perforar el suelo, extraer los troncos y la grava, y rellenar el hueco con materiales de construcción más modernos. Una y otra vez, por toda la base del conjunto. El problema era que, al estar los cimientos sumergidos en terreno húmedo, los agujeros cavados se llenaban de agua y dificultaban enormemente la tarea. A la velocidad a la que avanzaban, la obra podía durar varios decenios.

Un héroe en el barro

Fox y Jackson desistieron al cabo de un año, conscientes de que era necesaria otra táctica para salvar el edificio. A Fox se le ocurrió que un submarinista podría descender hasta los cimientos para colocar más rápidamente el hormigón y las bolsas de cemento. Cuando su plan se hizo público, los periódicos de la época lo definieron como “una tarea hercúlea”.

El ingeniero y el arquitecto acudieron a una renombrada empresa británica de buceo, la Siebe Gorman & Co. Se trataba de un grupo de élite que anteriormente ya había desarrollado equipos subacuáticos para proyectos de rescate de la Marina. Se hacían llamar “ingenieros submarinos”.

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La cripta de la catedral de Winchester sufre frecuentes inundaciones. (David Spender / CC BY 2.0)AMPLIAR

Dos de ellos fueron contratados para trabajar en la catedral, en turnos de seis horas, cinco días a la semana. Aunque enseguida pudo comprobarse que uno trabajaba más del doble que el otro, por lo que se prescindió del segundo. El buzo que se había quedado solo para apuntalar manualmente la catedral de Winchester, sumergido en el fango y sin apenas visibilidad, era un hombre de 36 años llamado William Walker.

Del fango a la gloria

Sus jornadas de seis horas y cinco días a la semana continuaron durante años. Y esto, en una época en que la tecnología de los equipos de buceo apenas estaba desarrollada (los trajes eran metálicos, extremadamente pesados). Pero, aun así, cada fin de semana a Walker le quedaban fuerzas para ir en bicicleta hasta la ciudad de Croydon, a 125 kilómetros de allí, donde estaba su familia.

En 1911 terminó finalmente su cometido: había rellenado por sí solo los cimientos de todo el edificio. Lo que, en cifras, se traducía en colocar 25.000 sacos de cemento, 115.000 bloques de hormigón y 900.000 ladrillos. Su gesta se publicó en todos los periódicos del país. Walker se convirtió en un héroe mediático al instante: el buceador que había salvado la catedral de Winchester.

A lo largo del año siguiente, ya finalizadas las obras de apuntalamiento por parte del submarinista más famoso de la historia de Inglaterra, varios cientos de albañiles terminaron las tareas de restauración (aunque ninguno de ellos sería particularmente recordado por ello).

(imagen visible para usuarios registrados)Busto en homenaje a William Walker. (WyrdLight.com)AMPLIAR
El 15 de julio de 1912, el rey Jorge V y la reina María de Teck visitaron la renovada iglesia y asistieron al sermón del arzobispo de Canterbury. Este agradeció públicamente los esfuerzos del “trío de hombres formidables” (Thomas Jackson, Francis Fox y William Walker).

Pocos meses después, Jorge V –que casualmente había tenido al submarinista como instructor años antes, cuando el futuro monarca todavía era cadete en la Marina– quiso premiar oficialmente la gesta del buzo nombrándole miembro de la Real Orden Victoriana. Destacaba en su discurso que Walker había “salvado la catedral con sus dos manos”.

Walker no disfrutaría durante mucho tiempo de su éxito. La llamada gripe española acabó con su vida en 1918, tan solo siete años después de su proeza en Winchester. Pero su recuerdo perdura todavía en la catedral.
 
Un estudiante de arqueología encuentra un tesoro vikingo con un detector de metales

El alumno halló joyas, monedas y piezas de plata utilizadas para el pago, junto con muchos objetos importados de las Islas Británicas, Finlandia y otros lugares

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Accesorios orientales encontrados importados de la Era Vikinga - ABC

ABC Actualizado:28/07/2020 09:38h Guardar
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Se trata del anhelo de todo estudiante e investigador, sobre todo si se trata del campo de la arqueología, o sea participar en un descubrimiento. Y esto es exactamente lo que le ha ocurrido al estudiante universitario noruego Tor-Kjetil Krokmyrdal, de la Universidad Ártica de Noruega (UIT).
En su tesis, recientemente publicada, Krokmyrdal reveló que existía un puesto comercial previamente desconocido de la Era Vikinga en la granja Sandtorg en Tjelsund, entre las ciudades de Harstad y Narvik en el norte de Noruega, según informa «Smithsonian Magazine».

El alumno encontró joyas, monedas y piezas de plata utilizadas para el pago, junto con muchos objetos importados de las Islas Británicas, Finlandia y otros lugares. Para ello utilizó un detector de metales. Las monedas y joyas árabes de origen asiático se encuentran también entre los artículos encontrados, explica Forbes.

La variedad de artículos sugiere que el sitio Sandtorg fue una vez un enclave relevante para el intercambio de bienes, y se trata del centro comercial más antiguo de la era vikinga que se ha encontrado en el norte del país, según informa la cadena NRK.

Según estos medios, en investigaciones previas ya se había dilucidado que Vågan, un municipio en el distrito cercano de Lofoten, fue un centro económico clave durante este período medieval, pero los artefactos recientemente descubiertos indican que se produjo un comercio extenso también en Sandtorg ya en el siglo IX d. C., una zona más al este.

«Este descubrimiento significa que, de ahora en adelante, los investigadores deben repensar cómo funcionaban las sociedades y el comercio en esta región en la era vikinga y en la Alta Edad Media», ha explicado Marte Spangen, tutor de la tesis.

El estudiante Krokmyrdal decidió dedicarse a la arqueología para llevar un paso más allá su pasatiempo de peinar el campo con un detector de metales. La habilidad para encontrar este tesoro se explica además en su volantazo en el rastreo de vestigios tras darse cuenta de que las áreas donde centraba su investigación habían estado sumergidas durante la Era Vikinga. Tras la redirreción del enfoque, los hallazgos llegaron rápidamente.

Un estudiante de arqueología encuentra un tesoro vikingo con un detector de metales

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