El 'plomazo' que costó la vida a un empleado de Renfe y la fuga de 'El Migalo'
Que un presunto homicida en busca y captura genere más comentarios por la palabra 'plomazo' que por el propio disparo debería llamar la atención. Pero ha ocurrido. Miguel Cortés, apodado 'El Migalo', es reclamado por la muerte de Tomás, empleado de
Renfe en Murcia, después de que las informaciones lo señalen como autor de un disparo en el pecho. El suceso queda en segundo plano frente al debate sobre el lenguaje.
El lenguaje como síntoma
La crítica ha sido inmediata: emplear la jerga de la calle para narrar un crimen empobrece el relato periodístico. Hay quien ve en ello un síntoma de banalización de la violencia. En paralelo, otra discusión recorre las redacciones: no todas publican la fotografía del sospechoso, y la diferencia se nota especialmente cuando la investigada es una mujer.
Entre los comentaristas también asoma una sospecha incómoda: que el caso acabará ante un jurado popular y se cerrará con una absolución por falta de pruebas. Es un pronóstico, no un hecho, pero resume la desconfianza hacia el proceso.
¿Está contando la prensa lo que ha pasado o está construyendo un relato donde el vocabulario y la expectativa judicial importan más que la propia víctima?