La factura de los 25 millones en Ceuta
Mientras quienes entraron de forma irregular en Ceuta disfrutan de la playa con protección policial, el Gobierno aprueba una partida de 25 millones de euros para su atención. La cifra choca con la realidad social: un tercio de los niños españoles vive en el umbral de la pobreza, el peor registro de la UE. La paradoja no es nueva, pero esta vez el contraste se ve en la misma playa.
Veinticinco millones para empezar
La partida aprobada se queda corta según algunos cálculos: 25 millones cubren como mucho mes y medio o dos de gastos, y a ello habría que sumar el coste de la atención de las personas que han entrado. Mientras tanto, quienes llevan 40 años cotizados ven cómo se complica su jubilación y cómo el Estado, se dice, no trabaja para los españoles.
El agravio comparativo de las ayudas
El asunto de fondo no es solo la cifra, sino la prioridad. No hay vivienda, no hay empleo, no hay salarios decentes; el Ingreso Mínimo Vital tiene letra pequeña y las catástrofes domésticas —desde la DANA a los incendios— se atienden tarde y mal. Mientras, la ayuda internacional se activa con rapidez. Esa asimetría alimenta un malestar difícil de ignorar.
¿Qué está priorizando el Estado cuando dedica 25 millones a quienes saltan la valla y deja en la estacada a los que se quedan?