bewatermyfriend
Forero Paco Demier
- Desde
- 25 Sep 2023
- Mensajes
- 22
- Fruta
- 40
El peligro del miedo mundano…
Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: This feature may not be available in some browsers.

La ansiedad por lo material, lejos de ser prudencia, es una trampa que nos aleja de Dios y oscurece nuestra visión, mientras la verdadera belleza reside en las virtudes del alma.
El mandato es claro: no preocuparse. No se trata de un consejo de autoayuda para estar más relajado, sino de una instrucción profunda para el alma. La preocupación desmedida por el dinero o por lo que traerá el mañana es lo que se define como un "miedo sin Dios". Es la creencia subyacente de que la vida es un caos impredecible, en lugar de una confianza en que estamos guiados por algo superior. Los demonios, según se advierte, siembran este temor mundano para separarnos de esa guía y arrastrarnos hacia la oscuridad.
Nuestros deseos y nuestra atención funcionan como un ojo. Si ese ojo se llena de preocupaciones por los bienes materiales, si se obsesiona con tener más, con el futuro incierto, ese ojo se nubla. Y cuando el ojo se nubla, toda el alma se oscurece. Es la vieja historia de los dos amos: Jesús lo dijo sin rodeos, no se puede servir a Dios y al dinero. El amor desmedido por las riquezas termina convirtiendo al demonio en nuestro señor, en quien confiamos para nuestro sustento y bienestar.
Para entenderlo mejor, basta mirar a nuestro alrededor. Dios nos da el ejemplo de las aves del cielo, que Él provee sin que ellas se llenen de pánico por el futuro. Y los lirios del campo, cuya belleza natural supera cualquier adorno humano, nos recuerdan que la obsesión por la moda y las vanidades del mundo nacen del orgullo. La verdadera belleza, la que importa ante los ojos de Dios, no se viste con ropas caras, sino con humildad, paciencia, perdón, obediencia y arrepentimiento. Es el vestido del alma.
Ojo, esto no significa que la prudencia o el trabajo estén mal. Santos ricos y figuras como María y Martha usaron sus bienes para servir a los demás. Lo que no tiene lugar es la ansiedad mundana, esa angustia que nos paraliza. A menudo, la desesperación surge porque la vida no sale como queremos. El camino hacia la paz, sin embargo, pasa por negar nuestra propia voluntad, humillarnos y confiar en que Dios ordena las circunstancias para nuestra salvación, incluso cuando no entendemos el porqué.
El peligro del miedo mundano…