Un vídeo viral sobre un romance con Xabi Alonso y ninguna prueba
Un vídeo basta para montar una historia; ninguna prueba hace falta para que corra. El relato difundido en el hilo —atribuido a Nanomou— presenta a un joven que asegura haber tenido un romance con Xabi Alonso. Según un comentario, se difundió por las redes sin un solo elemento verificable y, a la fecha de esta discusión, lo único constatable es que el vídeo se comparte y que, según ese mismo comentario, su protagonista avisó de que no pensaba retirarlo. El resto es su palabra contra el silencio.
Qué se sabe del vídeo sobre el romance con Xabi Alonso
Según un comentario del hilo, el autor se muestra convencido de lo que cuenta y, cuando el contenido ya circulaba por todas las redes, dejó claro que no lo iba a borrar. Ahí se acaba el material. En el hilo se enlaza a La Voz de Galicia, pero no se aportan documentos, testigos ni una cronología que cuadre con nada. El nombre de Xabi Alonso hizo el resto.
La conversación, sin embargo, se ha ido por donde suele: al físico del protagonista. Y ahí aparece la primera grieta. Una corriente sostiene que el aspecto no invalida nada y que la fama, el dinero y el poder terminan abriendo gustos que no caben en una foto; otra lo pone en duda por ese mismo contraste.
Ninguna de las dos aporta una prueba. Conviene recordarlo antes de reírse o de creer.
¿Merece la pena denunciar un vídeo viral?
El asunto se vuelve contable en cuanto se plantea denunciar. La pregunta incómoda es contra quién se dirige: un participante calcula que al otro lado no hay
patrimonio con el que responder ante un juez y que un pleito así sale caro en tiempo. El mismo añade que, en su lugar, él se echaría unas risas y pasaría del tema: las servidumbres de la fama. La duda, en el hilo, no es legal. Es de rentabilidad.
De la burla a los comentarios hostiles: cómo se ha leído la historia
A la mofa sobre el aspecto se le suman comentarios abiertamente hostiles hacia la orientación sexual del protagonista, sin que en el hilo se aclare nada. Ese tono dice bastante de cómo se consume este tipo de contenido. También hay quien pide prudencia: no se puede descartar que sea verdad solo porque el protagonista no encaje en el ideal.
El precedente que algunos rescatan es el de
Serge Gainsbourg, cuya apariencia no le impidió una carrera de conquistas que aún se recuerda; los veteranos lo traen a colación con retintín. La comparación hace gracia y no demuestra nada. Como casi todo aquí.
Con este material, no hay más elementos verificables: el vídeo existe, el relato se discute y nadie aporta pruebas.