Si esta historia es real, lo cual no lo tengo del todo claro, ya el "afortunado" nuevo comerciante está más que advertido. Se le ha dicho por activa y por pasiva por donde cojea su negocio, que es básicamente por las 4 patas. Lo que le pase, bien merecido lo tendrá.
Endeudarse 30.000 euros para meterse en un negocio con casi 0 posibilidades de crecimiento (te aseguro que Juan Roig no va a temblar contigo) y del cual la más que raquítica ganancia que obtiene (dice que le quedan limpios 2000 euros al mes... y eso habría que verlo... me juega la mano, y no la pierdo, a que este tío no sabe hacer números. Además habría que ver que entiende él por "limpio") es debido única y exclusivamente por el ahorro de un empleado que supone el que su muyer trabaje... Es una cosa, como mínimo y por no usar malas palabras, de inconscientes.
Ponerse unos grilletes y cadena de barcos con una guano frutería de pueblo... A aguantar bicharra (métase aquí malos empleados, osea casi todos; proveedores; los que vengan a reparar/reformar cualquier cosa; clientes, que los hay que son una auténtica cochambre, etc) durante toda la vida, porque eso ya es engrilletarse de por vida en un negocio... En fin, que se me ponen los pelos como escarpias. Yo y mi familia hemos comerciado con muchísima gente y sé de lo que estoy hablando.