A los directores les ha dado porque para que una película sea considerada buena tenga que ser obligatoriamente larga, por ello, vemos como la gran mayoría de esas películas se aproximan e incluso superan las tres horas.
En mi opinión la duración apropiada para una película va entre los 90 y 120 minutos.
El Apartamento 125 minutos
Casablanca 102 minutos
El Hombre que mató a Liberty Balance 119 minutos
Senderos de Gloria 85 minutos
Testigo de Cargo 114 minutos
Doce hombres sin piedad 95 minutos
Vértigo 120 minutos
El tercer hombre 104 minutos
Con las películas me pasa como con los conciertos, una buena película debe durar entre 90 minutos y 120 minutos y un buen concierto alrededor de las dos horas, no mucho más.
Las películas de 180 minutos al final, en la gran mayoría de los casos, se acaban alargando innecesariamente para mostrar interminables planos, buena fotografía, potentes efectos especiales, lo que resta protagonismo a la historia y hace que en ocasiones nos cueste mantener la atención. En los conciertos, sucede algo parecido, cuando un concierto se va por encima de las tres horas se hace pesado aunque la banda te guste, por lo general sueles suceder para saciar el ego de los músicos que se pierden con innumerables solos y alargando cada uno de los temas, lo que acaba haciéndolo excesivamente largo y aburriendo al personal.
Todos hemos tenido algún profesor que nos ha dicho que los exámenes y trabajos no se puntuaban al peso, y eso es extrapolable a casi todo, al final, lo bueno si breve dos veces bueno, es mejor que alguien se quede con ganas de más a que al final, tengamos ganas de que se acabe.
En mi opinión la duración apropiada para una película va entre los 90 y 120 minutos.
El Apartamento 125 minutos
Casablanca 102 minutos
El Hombre que mató a Liberty Balance 119 minutos
Senderos de Gloria 85 minutos
Testigo de Cargo 114 minutos
Doce hombres sin piedad 95 minutos
Vértigo 120 minutos
El tercer hombre 104 minutos
Con las películas me pasa como con los conciertos, una buena película debe durar entre 90 minutos y 120 minutos y un buen concierto alrededor de las dos horas, no mucho más.
Las películas de 180 minutos al final, en la gran mayoría de los casos, se acaban alargando innecesariamente para mostrar interminables planos, buena fotografía, potentes efectos especiales, lo que resta protagonismo a la historia y hace que en ocasiones nos cueste mantener la atención. En los conciertos, sucede algo parecido, cuando un concierto se va por encima de las tres horas se hace pesado aunque la banda te guste, por lo general sueles suceder para saciar el ego de los músicos que se pierden con innumerables solos y alargando cada uno de los temas, lo que acaba haciéndolo excesivamente largo y aburriendo al personal.
Todos hemos tenido algún profesor que nos ha dicho que los exámenes y trabajos no se puntuaban al peso, y eso es extrapolable a casi todo, al final, lo bueno si breve dos veces bueno, es mejor que alguien se quede con ganas de más a que al final, tengamos ganas de que se acabe.