MERCADONA: Panecillos con tomate 0,60€ pasa a 0,90€.... danoninos 1,01€ pasa a 1,19€...

Estantería de supermercado con productos básicos y etiquetas de precio, imagen de la subida de la cesta de la compra

Mercadona dispara la cesta: el panecillo con tomate un 50% más caro​

Aguantar el carro de la compra se ha convertido en un ejercicio de resistencia. En Mercadona, el panecillo con tomate ha pasado de 0,60€ a 0,90€ y los danoninos de 1,01€ a 1,19€. No son casos aislados: el aceite de girasol saltó de 1€ a 1,60€ en poco más de un año, el arroz de 1,69€ a 1,86€ y el queso de 1,60€ a 2,00€. La subida no duele en un ticket suelto, pero al cabo del mes pesa como una losa. Y el relato oficial, con un IPC en el entorno del 6,7%, no termina de encajar con lo que cada cual ve en las estanterías. La cesta básica se ha convertido en el termómetro donde el dato macroeconómico falla.

Por qué el IPC oficial no cuadra con el ticket de la compra​

La brecha entre la estadística y la caja es el hilo conductor del malestar. Frente a ese 6,7% oficial, hay quien sostiene que los alimentos llevan subidas del 30% al 60% en un año. La discrepancia tiene truco técnico: el índice general pondera todos los bienes y servicios, mientras la cesta básica, la que no se puede dejar de comprar, se ha encarecido mucho más. Nadie discute el método; se discute qué mide.

Quien apunta cada compra lo ve antes que quien lee el titular del organismo estadístico. Un seguimiento doméstico de gasto en alimentación y limpieza cifra el desvío en más de 500 euros al año respecto a la media de los cinco ejercicios anteriores. Traducido: una casa que venía gastando 400 euros al mes ahora anda por los 600. En los embutidos hay subidas de más de 50 céntimos; en los lácteos, de más de 20. Sumados, un dineral que no aparece en ningún telediario. El desglose fino de ese registro, partida a partida, deja a más de uno sin argumentos.

Qué es lo que más sube: aceite, arroz, pollo y lácteos​

Los básicos son los que corren. El aceite de girasol pasó de 1€ a 1,60€; el de oliva, la garrafa de cinco litros, se ha visto a 18€ cuando antes se encontraba a 12€. El pack de seis latas de atún en aceite de girasol ronda los 4€. En una cadena de descuento, una lata de albóndigas subió de 0,97€ a 1,19€. Céntimo a céntimo, el carro se llena con menos.

La proteína no escapa. La pechuga de pollo limpia se ha encontrado a 5,30€ el kilo en una gran superficie frente a los 6,90€ de la carnicería de barrio, con registros de 5,25€/kilo en otra cadena. Y en los lácteos, yogures, natillas y quesos suman veinte céntimos aquí y allá sin que nadie lo anuncie. La conclusión que saca más de uno: a este ritmo, comer en el bar sale casi igual de caro que cocinar en casa.

La letra pequeña del descuento: chequeahorro y día del club​

Las promociones se han convertido en la nueva trinchera. Una cadena ofrece un 15% en todo durante su día del club, pero el descuento no se resta en caja: se abona en un chequeahorro para gastar en la propia tienda, a menudo con caducidad y con la condición de superar un importe mínimo. El ahorro, en la práctica, se queda dentro del negocio.

Otro modelo, el de una cadena francesa, acumula saldo en la tarjeta sin fecha de caducidad ni compra mínima. La pega, según quien la sigue de cerca, es que sus ofertas han perdido fuelle tras años de descuentos potentes. El descuento de hoy es el margen de mañana.

Mayoristas, campo y webs: la vía de escape del carro​

Cuando el supermercado aprieta, toca buscar atajos. Un comprador relata que en un mayorista encontró tres tarrinas de queso Philadelphia de 350 gramos por 5 euros, 1,3 kilos de nueces peladas por 4 euros, cuatro kilos de arroz SOS por 5 euros y tres litros de aceite de oliva virgen extra por 10 euros. Los formatos son grandes y exigen planificación, pero el precio por kilo aguanta.

Hay quien tira de contactos. Un consumidor reconoce que un amigo con campo le cobra la mitad que el supermercado por producto fresco, siempre en efectivo y sin tarjetas de fidelización de por medio. Otros se van a internet para lo que no se come: la arena aglomerante o de sílice para gatos se encuentra por 0,80 euros el kilo en tiendas especializadas, muy por debajo de la tienda física. Guardar en el congelador, apuntar precios y comparar webs se ha vuelto una afición de supervivencia.

El euro, la peseta y la subida que nadie protestó​

A la hora de comparar, la memoria juega malas pasadas. Hay quien recuerda que en 2002, con el paso de la peseta al euro, los precios subieron un 66% en términos reales —de 100 pesetas a un euro— mientras el IPC oficial de ese año se quedaba en el 3%. Nadie salió a la calle entonces, y el argumento se usa hoy para relativizar el cabreo actual.

La diferencia, según se apunta, es doble: entonces el sueldo cundía más y la ropa y el calzado se arreglaban hasta la extenuación. Ahora el agujero está en la comida, el gasto que no se puede aplazar ni remendar. El folleto de un supermercado de 1985, con precios que hoy parecen de otro planeta, circula como prueba de lo que se ha perdido por el camino.

¿Suben los sueldos al ritmo de la cesta?​

No. Esa es la asimetría que más incomoda. Mientras los básicos se disparan, los salarios se siguen actualizando con el IPC de 2020, muy por debajo de lo que marca la vida real. La única subida que se cita en positivo es el 5% aplicado por Mercadona a su plantilla, una decisión que, ironías aparte, se financia con los mismos precios que engorda la cesta.

El argumento que se repite es que la moderación salarial no frena los precios, solo reparte peor el golpe. Quien tiene suelo estable lo sube en la nómina; quien vive del salario medio, lo sube en la factura. La brecha, de momento, no se cierra.

Con el aceite de oliva camino de convertirse en artículo de lujo y la cesta básica batiendo récords mes a mes, la pregunta ya no es si llegará la moderación, sino cuándo. Lo probable es que las grandes cadenas sigan anunciando bajadas selectivas en productos gancho mientras el resto del carro continúa cuesta arriba. Si el marco no cambia, el año que viene la sorpresa no será el precio del panecillo, sino acordarse de cuándo costaba 60 céntimos.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«en poco más de un año el aceite de girasol pasó de 1€ a 1,60€, el arroz que compramos en casa de 1,69 a 1,86»
— nominefi · Subidas de precios domésticas
«Yo llevo un registro de las compras en alimentación y limpieza y ojo, en 2022 han subido mis gastos más de 500 euros en comparación con la media de los cinco ejercicios anteriores.»
— Senusert° · Registro doméstico de gastos
«Vas al supermercado y verificas que los precios han subido un 30-60% desde el año pasado...pero luego te dicen que la inflación es sólo el 6,7%»
— Iron John · Brecha entre IPC y precios
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
El IPC oficial oculta la subida real45%
Es el coste normal del mercado30%
Los descuentos compensan parte del golpe25%
📌 DATOS
Panecillos con tomate de Mercadona: de 0,60€ a 0,90€
Danoninos: de 1,01€ a 1,19€
Aceite de girasol: de 1€ a 1,60€ en poco más de un año
Arroz: de 1,69€ a 1,86€
Latas de albóndigas en una cadena de descuento: de 0,97€ a 1,19€
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué es el chequeahorro y por qué se critica?
Es el sistema con el que algunas cadenas devuelven sus descuentos: no se restan en caja, sino que se acumulan en un saldo para gastar en la propia tienda. La crítica es doble: el saldo suele caducar en un par de meses y a menudo exige una compra de importe superior. El ahorro se queda dentro del negocio y fuerza una nueva visita.
📅 EVOLUCIÓN
1985 Un folleto publicitario de supermercado con precios muy inferiores a los actuales circula como referencia de lo perdido
2002 El paso de la peseta al euro eleva los precios un 66% en términos reales con un IPC oficial del 3%
2020 Los salarios se siguen actualizando con el IPC de ese año, por debajo de la subida real
2022 Un seguimiento de gasto doméstico registra 400 euros mensuales convertidos en 600 y más de 500 euros de desvío anual
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El desglose de un consumidor que apunta cada compra: el gasto mensual pasó de 400 a 600 euros y el desvío anual supera los 500 euros
✓Precios de un mayorista que rompen la media del supermercado: queso a 5 euros las tres tarrinas, nueces a 4 euros los 1,3 kilos
✓El truco del chequeahorro del día del club: el 15% no se resta en caja, se queda en saldo con caducidad
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