Corrupción en Miami elimina al Equipo A por un voto tras anular ocho sufragios
El duelo más igualado de la primera ronda del torneo que busca la mejor serie de la historia se resolvió por un margen de un solo voto.
Corrupción en Miami se impuso al Equipo A por 88 a 87 después de que la organización anulara seis sufragios emitidos a favor de la serie de los mercenarios y dos a favor de la policial. El filtro era claro: solo contaban los votos de quienes acumularan al menos 36 mensajes en su historial, una criba contra las cuentas sospechosas de ser múltiples que alteró el resultado final. Sin esa depuración, el Equipo A habría ganado 93 a 90.
La eliminatoria, la última de la ronda, se convirtió en un pulso entre dos maneras de entender la televisión de los ochenta. Por un lado, la serie de acción familiar, de sobremesa y capítulos intercambiables. Por otro, el producto de
Michael Mann, con estética de videoclip, sintetizadores y una mirada más adulta sobre el crimen y la ciudad. El recuento final dejó a la ficción policial un paso por delante, pero el debate dejó claro que la distancia real entre ambas era mínima.
Qué series competían y cómo se contaron los votos
El Equipo A llegó al duelo como icono de la infancia televisiva: cuatro exmilitares fugitivos, un furgón negra y roja y una frase que se quedó pegada a una generación entera. Corrupción en Miami representaba otra cosa: dos detectives de antivicio, coches deportivos, ropa holgada y una banda sonora que definió la década. La votación se planteó como nominal y única, con la organización decidiendo en caso de empate.
La criba de votos fue el elemento decisivo. Se descartaron seis papeletas para el Equipo A y dos para Corrupción en Miami por proceder de cuentas con menos de 36 mensajes. El ajuste dejó el marcador en
87 frente a 88. Un solo voto separó a las dos series y convirtió la eliminatoria en la más reñida de la ronda.
Por qué Corrupción en Miami se considera una serie superior
El argumento más repetido a favor de la ficción policial fue el de la producción. Se sostiene que Corrupción en Miami supera al Equipo A en tramas, personajes y puesta en escena, y que su influencia estética llegó más lejos. La serie se rodaba con presupuesto holgado y contó con apariciones de figuras como
Leonard Cohen, al que se recurrió cuando hacía falta alguien que hablara en francés.
La música fue otra baza. La sintonía de
Jan Hammer y el tema de Crockett se citan como ejemplos de una banda sonora que trascendió la pantalla. También se destaca la mezcla de hedonismo y fatalismo: playas luminosas, coches caros y, por debajo, una tristeza de fondo que la serie no disimulaba.
El Equipo A y el peso de la nostalgia de la EGB
Frente a ese relato, la defensa del Equipo A se apoyó en la memoria. Se recuerda la intro con la lista de los cuatro mejores hombres del ejército americano, la frase de que encanta que los planes salgan bien y los sábados por la tarde en vacaciones. La serie se veía a edades en las que la calidad no se juzgaba: se jugaba a ser Murdock, M.A. Barracus o Aníbal Smith.
El contraataque llegó por el lado de la estructura. Se describe como una serie de sobremesa, repetitiva y con capítulos intercambiables: alguien necesita ayuda, un malo rico la extorsiona, el equipo monta un plan y todo acaba en un cobertizo. La ausencia de sangre y de muertos, con los malos volando por los aires tras cada explosión, se cita como prueba de su condición de dibujo animado con actores de carne y hueso.
El estilo de los ochenta como campo de batalla
Buena parte del enfrentamiento se libró en el terreno de la estética. La ropa holgada de Sonny Crockett, sus gafas de sol y la decisión de no llevar calcetines ni cinturón se analizaron como algo más que un detalle de vestuario: era la imagen de una época. Se recuerda que las Ray-Ban resucitaron comercialmente gracias a la serie.
La otra cara de ese brillo era el contraste interno. Los dos policías protagonistas se hacían pasar por narcos, conducían Ferraris y se relacionaban con el dinero del delito, mientras los compañeros escuchaban las operaciones desde una furgoneta. Esa distancia entre el escaparate y el trabajo real se señaló como el retrato más certero de los años ochenta.
El resultado final y la reacción al recuento
El cierre de la votación dejó un ganador por la mínima y una cascada de reacciones. Hubo quien exigió una repesca para la serie más votada que no pasaba de ronda y quien habló directamente de tongo, comparando el recuento con las encuestas electorales. Otros celebraron que la eliminatoria hubiera estado tan igualada.
La discusión no se cerró. Quedó la sensación de que dos productos muy distintos habían medido fuerzas en igualdad de condiciones y de que el veredicto dependía más del recuerdo de cada votante que de cualquier criterio objetivo. Con el marcador en 88 a 87, la frontera entre ganar y perder fue un solo voto anulado.