Medjugorje reaviva la llamada a la penitencia con duras críticas al Papa
Cada día, a las 17:40, la hora del ángelus, miles de peregrinos en Medjugorje rezan el rosario pidiendo conversión. Un mensaje que circula desde las últimas 48 horas, atribuido directamente a Jesucristo, ha elevado el tono: denuncia la «normalización del pecado», compara el aborto con «campos de exterminio modernos» y emplaza al Vaticano a no rebajar la figura de María.
El contenido del mensaje: ayuno, rosario y arrepentimiento
La publicación, que se difunde como «Jesús lo dijo», insiste en la práctica diaria del rosario, el ayuno y el arrepentimiento como únicas armas frente a lo que califica de «cultura moderna egoísta e indiferente». El tono es apocalíptico: llama a los fieles a empuñar el rosario como «espada de luz» contra las huestes oscuras. Pero el núcleo polémico está en su ataque directo al papa Francisco por, supuestamente, pretender eliminar los títulos de María como Corredentora y Mediadora, amparándose en encíclicas de León XIII y Benedicto XV.
Un desafío directo a la doctrina mariana del Vaticano
El mensaje sostiene que la doctrina sobre María como Corredentora es magisterio irrenunciable de la Iglesia, y que ningún papa posterior puede anularla. La referencia a León XIII y Benedicto XV busca desautorizar cualquier movimiento del actual pontífice para suavizar esa devoción. Este choque refleja la tensión entre el ala tradicionalista y la línea más pastoral de Francisco, que en 2024 evitó pronunciarse sobre el dogma de la Corredención en una entrevista.
Medjugorje: entre el culto popular y la espera del reconocimiento
Mientras tanto, la Santa Sede sigue estudiando el fenómeno de Medjugorje, cuyas supuestas apariciones comenzaron en 1981. Una comisión nombrada por Francisco ya emitió un dictamen favorable a reconocer los frutos espirituales del lugar, aunque sin pronunciarse sobre la sobrenaturalidad. El mensaje ahora difundido añade presión a un proceso que enfrenta a conservadores y progresistas.
La paradoja es que este ultimátum llega justo cuando el Vaticano está más cerca que nunca de dar un paso oficial. El rosario, mientras tanto, sigue deslizándose entre los dedos de los peregrinos.