La imputación de las hijas de Zapatero: ¿alegría o ética?
¿Es ético celebrar la imputación de las hijas de un expresidente? Esa es la pregunta que divide a la opinión pública tras conocerse la investigación judicial que implica a las hijas de José Luis Rodríguez Zapatero en presuntos negocios irregulares. Mientras unos ven un caso de nepotismo y malversación que merece castigo, otros consideran que alegrarse de la desgracia de terceros, menores de edad en el momento de los hechos, cruza una línea moral.
Las dos caras de la moneda
Por un lado, los críticos apuntan que la alegría se debe a que el perjuicio causado por el padre –al que acusan de haber gobernado con políticas que dañaron a muchos– quede impune. «El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón», resumen algunos, aplicando el refranero popular. En esta visión, la imputación de las hijas es una suerte de justicia tardía, un ajuste de cuentas con el legado del expresidente.
Por otro lado, hay quienes claman por la ética elemental: no celebrar la desgracia de nadie, especialmente de personas que, presuntamente, solo trabajaban en la empresa familiar. «Si hacían webs gratis, ¿dónde está el delito?», defienden. La polarización política, según algunos, ha desdibujado la empatía básica.
Entre ambos extremos, los tribunales tendrán la última palabra. Pero quizás la pregunta incómoda es: ¿cuándo la justicia deja de ser justicia y se convierte en venganza? La respuesta, como siempre, queda para el próximo capítulo.