Por qué ya no basta con ser guapo en California
La mayoría de los análisis sobre el mercado de parejas se centran en la belleza o la riqueza por separado. Pero una reciente discusión —cruda, directa— ha puesto sobre la mesa una paradoja: en California, el arquetipo del rubio surfero ha sido desplazado por el del empresario mexicano cincuentón con Pontiac. El cambio no es trivial: implica una revalorización del capital erótico en términos más materiales.
El giro generacional en las preferencias
Según las observaciones compartidas, durante los años 90 el perfil deseado era el de un rubio Summer surfer, joven, atlético, nacido en California. La aspiración era el físico y la despreocupación. Hoy, sin embargo, las «buscavidas californianas» preferirían a hombres mayores, de origen mexicano, que gestionen clubs nocturnos y restaurantes de alto standing y conduzcan Pontiacs. El salto es del culto al cuerpo al culto al negocio.
La frustración del 'no nacido'
El lamento de no haber nacido rico y guapo no es nuevo, pero cobra otra dimensión cuando se constata que la ventana de oportunidad se ha estrechado. Quien no reúna ambos atributos de cuna parece quedar fuera del mercado de alta gama. Sin embargo, el propio giro abre una vía: la acumulación de riqueza puede compensar la falta de belleza, aunque a costa de la edad.
La pregunta que queda en el aire es si esta tendencia es específica de California o se extiende a otras economías occidentales. De momento, lo que el intercambio deja claro es que el capital erótico se ha revalorizado en términos más materiales que estéticos.
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