Cabo Verde: la independencia que duele en Portugal
El archipiélago de Cabo Verde, descubierto deshabitado por navegantes portugueses en el siglo XV, se convirtió en colonia lusa y fue poblado con esclavos africanos para el cultivo de algodón. Hoy, 45 años después de su independencia, resurge un debate incómodo: ¿debieron los portugueses haberlo conservado?
La relación entre Portugal y Cabo Verde es peculiar. El 5 de julio de 1975, el país africano se independizó pacíficamente, pero con un vínculo histórico que muchos consideran indisoluble. En círculos revisionistas se argumenta que, al estar deshabitado antes de la colonización, el archipiélago 'es una creación portuguesa' y que la independencia fue un error orquestado por una minoría. Se menciona incluso el plan original del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), que pretendía unir ambos territorios, pero la lejanía de la costa lo impidió.
La nostalgia colonial se mezcla con la geopolítica. Algunos sostienen que Portugal se equivocó al priorizar Angola y Mozambique en la guerra colonial, descuidando un territorio más accesible y fácil de defender. Otros recuerdan que la independencia fue fruto de la presión de una población mayoritariamente descendiente de africanos, y que el discurso de reclamación tiene poco recorrido real.
Curiosamente, el debate también deriva hacia la propia historia peninsular: se apunta que Portugal, gracias a la alianza con Inglaterra, evitó ser absorbido por Castilla, y que esa misma lógica 'imperial' es la que algunos aplican a sus antiguas colonias.
Lo cierto es que no existe hoy un movimiento organizado en Portugal que reclame la reintegración de Cabo Verde. El asunto queda en el terreno de la reflexión histórica y el resentimiento mal digerido. Pero la pregunta incómoda sigue ahí: ¿qué hubiera sido de Cabo Verde como las 'Islas Canarias de Portugal'?