Bolleras al vapor: una sauna catalana expulsa a dos canadienses por llevar la estrella de David
Ocurrió en Barcelona, pero podría haber pasado en cualquier distrito de la izquierda identitaria europea. Un colectivo lésbico catalán organizó el evento "bolleras al vapor", cerrando una sauna gay para uso exclusivo femenino. Dos mujeres canadienses intentaron entrar; una de ellas llevaba un colgante con la estrella de David. Según los testimonios, un grupo de asistentes las hostigó acusándolas de sionismo y, con ayuda de la gerencia, las expulsó.
La profesora de la UAB y la abogada activista
La que parecía llevar la voz cantante, según varias fuentes, es una profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona. También se ha identificado a Marta Busquets, abogada y activista, como una de las rapadas que coreaban "Free Palestine" en el vídeo. Busquets forma parte de la élite cultural catalana con influencia en la administración, lo que explica la rapidez con la que el incidente se ha viralizado.
Antisemitismo o postureo identitario
El debate está servido: ¿es un caso de antisemitismo o simplemente la estupidez de un grupo de mujeres que antepusieron la política al deseo? Algunos analistas señalan que, de haber sido dos hombres gais en una sauna gay, probablemente habría acabado en sexo y no en bronca. Pero las lesbianas, según la misma dinámica, priorizan la agenda política sobre el impulso sexual. El resultado: dos turistas judías fuera y un escándalo que ya recorre las redes.
Los vínculos históricos entre el catalanismo y el sionismo
No es casual que el incidente ocurra en Cataluña. Jordi Pujol, expresident de la Generalitat, ha reconocido en el prólogo del libro "Jordi Pujol y los judíos" que el sionismo influyó en la formación de su ideario nacionalista. Los lazos de Convergència i Unió con Israel son históricos. Por eso, que un grupo de bolleras antisionistas expulse a unas judías en Barcelona tiene una ironía que no escapa a nadie.
El caso sigue abierto: las dos canadienses no han presentado denuncia, y las organizadoras del evento se han limitado a decir que "no permiten símbolos de estados opresores". La realidad es que, por mucho que se vista de activismo, la escena parece más un cásting para la próxima serie de distopía woke que un acto de resistencia.
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