Más de 55.000 renuncias a herencias: la factura fiscal decide
En plena carrera por acumular patrimonio, el dato que descoloca es el contrario: cada vez más españoles hacen lo imposible por no heredar. Las renuncias a herencias superan las 55.000, un 195% más que hace quince años, cuando el Consejo General del Notariado contabilizó 18.933. Detrás no hay solo deudas impagables; también hay una brecha autonómica que convierte la herencia en un mal negocio según dónde se viva. Para una herencia de 800.000 euros, Asturias aplica un coste de 103.000 euros; en Andalucía o Galicia, cero.
El impuesto que decide
La diferencia no es menor. Un mismo patrimonio puede suponer una factura de seis cifras o no suponer ninguna. Y en ese escenario, la renuncia ha dejado de ser un gesto de última hora para convertirse en una herramienta de planificación fiscal. Hay quien renuncia para que la herencia pase directamente a sus hijos, que en ocasiones tributan menos que el heredero directo; una donación encubierta legal que evita el peor tramo del impuesto. También hay quien descubre que aceptar supone asumir deudas del fallecido, y renuncia para no cargar con ellas. Y luego están los casos prácticos: en Galicia, el empadronamiento de los padres en la vivienda del hijo puede convertir la segunda vivienda familiar en un quebradero fiscal.
Asturias, en el punto de mira
Gran parte de la crítica se concentra en Asturias. La comunidad se ha convertido en el ejemplo del gravamen confiscatorio: la carga sobre las segundas viviendas, los trámites y, sobre todo, el impuesto de sucesiones. La discusión deriva hacia la gestión autonómica y el tamaño del sector público, pero el núcleo es fiscal. Mientras la factura sea cero en unas comunidades y de 100.000 euros en otras, la renuncia seguirá siendo la respuesta racional de muchos herederos.
La renuncia masiva es un síntoma, no la enfermedad. Si el patrimonio se rechaza cuando el Estado se queda con una parte desproporcionada, ¿cuánto tardará en normalizarse que heredar sea un lujo al alcance de pocos? El dato de 55.000 renuncias indica que ya ha empezado a serlo.