Malgrat de Mar se queda sin policía: 51 de 53 agentes, de baja
¿Qué haría usted si 51 de sus 53 empleados se pusieran de baja de golpe? Eso es lo que ha ocurrido en la Policía Local de Malgrat de Mar, municipio costero barcelonés que en verano duplica su población hasta los 45.000 habitantes. El sindicato SIP-FEPOL denuncia que solo dos agentes están en servicio, mientras el resto acumula bajas médicas. La plantilla oficial, de 53 efectivos para una población base de 20.000 personas, ya parecía generosa. Ahora es casi un chiste macabro.
¿Huelga disfrazada o problemas reales?
Las versiones chocan. Desde el sindicato se habla de estrés, ansiedad y agotamiento mental por la falta de entendimiento con el consistorio. Pero en el análisis de la situación, la mayoría de las voces apuntan a una presión coordinada: los agentes estarían utilizando las bajas como arma negociadora para forzar mejoras laborales. No sería la primera vez que ocurre en España. Ayuntamientos como el de Sevilla ya han registrado picos de 131 ausencias en un solo fin de semana, y municipios como Fuengirola o Melilla han contratado detectives privados para controlar a los funcionarios de baja.
El coste del absentismo público
Los datos macroeconómicos que circulan son demoledores. Se estima que cada día 120.000 funcionarios no acuden a su puesto de trabajo, lo que supone un coste anual de unos 32.000 millones de euros entre sector público y privado. En Melilla, la tasa de absentismo duplica la media nacional. Frente a esto, algunas administraciones han empezado a externalizar la vigilancia: detectives que investigan si las bajas son reales, con una rentabilidad que, según los defensores de la medida, está garantizada.
El dilema del alcalde
El regidor de Malgrat se enfrenta a un callejón sin salida. Los agentes gozan de la protección del estatuto del funcionario: sin despido disciplinario salvo falta grave probada. La opción de contratar a 51 sustitutos es inviable a corto plazo. Y la seguridad del municipio, al menos sobre el papel, está en manos de dos personas. Por paradójico que parezca, algunos comentaristas se preguntan si esos dos bastarían para mantener el orden, lo que pondría en entredicho la necesidad de una plantilla tan amplia.
En medio de la ola de calor, mientras las playas rebosan de turistas, la comisaría de Malgrat parece un plató de cine postapocalíptico. Solo dos coches patrulla se desgastan al sol. El resto, de baja. Eso sí, los dos agentes en activo tendrán aire acondicionado en la oficina. Y probablemente, un turno de 24 horas.