El PP admite el gol del PSOE en el artículo 49 de la Constitución
La reforma del artículo 49 de la Constitución para sustituir «disminuido» por «discapacidad» ha dejado un reguero de malestar en el Grupo Popular. El texto aprobado en el Pleno del Congreso incorpora una coletilla que, según fuentes parlamentarias, introduce de facto la discriminación positiva por razón de sexo en el texto fundamental: «Se atenderán particularmente las necesidades específicas de las mujeres y los menores con discapacidad». Diputados del PP consultados admiten que el PSOE les ha metido «un gol» y consideran «un error» haber aceptado esa redacción. El malestar no es nuevo, pero la votación lo ha hecho evidente.
Qué dice exactamente el nuevo artículo 49
El texto sustituye el término «disminuido» por «discapacidad», un cambio que llevaba años sobre la mesa y que figuraba en el programa electoral del PP. Hasta ahí, el consenso era amplio. El problema llega con el colofón: la mención expresa a mujeres y menores como colectivos que recibirán atención particular. Para un sector del grupo parlamentario, esa cláusula choca con el artículo 14 de la Constitución, que consagra la igualdad de los españoles con independencia de raza, sexo y condición.
El jurista Eugenio Nasarre, exsecretario general del Grupo Parlamentario y exsecretario general de Educación con Aznar, lo dejó por escrito en un artículo que ha circulado intensamente entre los diputados. Su pregunta es directa: «¿Qué necesidades específicas tiene la mujer en razón de su discapacidad que no tenga el varón?». Y remata: «¿Esta cláusula es un peaje al neofeminismo imperante?». El texto, según los críticos, abre la puerta a que el Tribunal Constitucional tenga que pronunciarse sobre un supuesto de discriminación positiva que hasta ahora solo existía por interpretación jurisprudencial, no por mandato expreso.
El papel del Cermi y su vinculación con el Gobierno
Uno de los aspectos más cuestionados es el protagonismo del Cermi (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) en la redacción del artículo. Fuentes parlamentarias señalan que dentro de la propia asociación hay colectivos contrarios a algunos párrafos, como el que afirma que «las personas con discapacidad ejercen los derechos previstos en este Título en condiciones de libertad e igualdad reales y efectivas». El argumento es que no puede haber libertad si no se dan las condiciones para ejercerla, ni igualdad si cada discapacidad tiene características propias.
Las mismas fuentes subrayan la cercanía del Cermi con el Gobierno de Sánchez en asuntos como el cierre de los centros de educación especial, recogido en la Ley de Educación de la exministra Isabel Celaá. Jesús Martín Blanco, que ocupó cargos de responsabilidad en el Cermi, fue nombrado por Podemos en 2021 director general de Discapacidad del Ministerio de Derechos Sociales. Esa conexión alimenta la tesis de que la redacción final responde a una agenda ajena al PP.
Feijóo defiende el acuerdo y asume las críticas
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha salido al paso de las críticas con un mensaje que mezcla orgullo y resignación. «Acepto que me critiquen por cumplir mis compromisos porque creo que en esto consiste la política», declaró minutos después de la aprobación. Y añadió: «Todas estas críticas las acepto y lamento que no le guste a algunos o que no compartan mi postura, pero les aseguro que volveremos a hacer lo que hemos hecho y nos sentimos orgullosos de ello».
Dentro del grupo, la disciplina se ha impuesto, pero no sin resistencias. «Ha sido un error y acaban de meter la ideología de género en la Constitución», resume un diputado que pide no ser identificado. Otros apuntan que se debería haber dado alguna explicación pública, aunque reconocen que el compromiso estaba en el programa y que quien acepta un escaño con esas condiciones «que se atenga a las consecuencias».
El malestar no se limita al artículo 49
La reforma ha reabierto una herida más profunda: la sensación de que el PP acepta marcos ideológicos que dice combatir. Hay quien sostiene que este episodio es la enésima prueba de que el partido prefiere gestionar el consenso antes que marcar perfil propio. En contra pesa el argumento de que bloquear una reforma simbólica para las personas con discapacidad habría tenido un coste electoral alto y difícil de explicar.
El malestar, en todo caso, no se ha traducido en votos discrepantes. La disciplina se mantuvo y el texto salió adelante con el único rechazo de Vox. Queda por ver qué ocurre en el Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta y, al tratarse de una reforma constitucional, el Congreso no puede levantar el veto dejando pasar dos meses y aprobarlo con mayoría simple. La pelota está en el tejado de los populares, y nadie descarta que el malestar interno vuelva a aflorar en esa votación.
¿Hasta dónde está dispuesto el PP a tragar con tal de no parecer el partido que bloquea derechos?