La Lucrecia de Botticelli no se desnuda: el verde como propaganda política
¿Por qué Lucrecia, la heroína romana, aparece vestida de verde en el cuadro de Botticelli de 1496? La respuesta no es estética: es política. En plena hoguera de las vanidades de Savonarola, Botticelli viste a la mártir de verde, color de esperanza y regeneración cívica, para vender la virtud republicana frente a los Medici. La obra, conservada en el Museo Isabella Stewart Gardner, incluye una estatua de David decapitando a Goliat, otro símbolo contra la tiranía.
Pero el arte de Lucrecia no se queda en Florencia. Lucas Cranach la produjo en serie —mismo rostro, misma expresión— como maniquíes de la virtud para la nobleza alemana. Alberto Durero, en cambio, pintó una sola versión al óleo en 1518, hoy en la Alte Pinakothek de Múnich, donde capta la tensión del instante previo al suicidio con una expresividad que Cranach jamás logró. La diferencia entre una fábrica y un artesano.
Y mientras las Lucrecias cuelgan en museos, el Gardner sigue esperando sus 13 obras robadas en 1990, entre ellas el 'Concierto' de Vermeer valorado en 250 millones. Ni el FBI ni la recompensa de 5 millones han dado con ellas. Los Simpsons ya lo predijeron en 2010: el señor Burns con el cuadro en la oficina. Ironías de la cultura pop: a veces la ficción es más rápida que la justicia.