La Odisea es un mito, ¿pero eso la convierte en religión?
¿Son los mitos griegos una religión? La pregunta suena a manual de instituto, pero un tuit del Padre Mercant la ha devuelto a la palestra con consecuencias incómodas. La Odisea y la Ilíada se archivan cómodamente bajo la etiqueta «mitología», sin que nadie explique si eso las convierte en textos religiosos, en literatura o en ambas cosas a la vez.
La frontera entre mythos y logos que nunca estuvo ahí
La supuesta separación entre mito y razón es más artificial de lo que parece. Mythos significaba «palabra» o «relato»; logos acabó designando el discurso ordenado y racional. Pero Platón, paradigma del racionalismo, usa mitos sin ningún pudor en sus diálogos —el de Er, la Atlántida— para apuntalar tesis filosóficas. ¿Son religión? Evidentemente no. La religión griega se transmitió a través de relatos, pero convertir todos los relatos en religión es un salto que nadie justifica.
La sombra de Troya sobre la palabra 'mito'
Hay un segundo frente que descoloca: la Guerra de Troya. Durante décadas se explicó como mito puro, hasta que la arqueología demostró que respondía a episodios reales, ocurridos hasta en varias ocasiones alrededor del 1200 a.C. Si un mito es, por definición, un relato falso, ¿qué hacemos cuando el mito contiene historia? La conclusión que flota es que la academia occidental decide con bastante desparpajo qué se llama mito y qué no.
Total, que seguimos sin saber si los griegos rezaban a Homero o se limitaban a leerlo. Lo único claro es que la palabra «mito» funciona demasiado a menudo como cajón de sastre.