¿Cómo podemos saber que fueron ellos los que lo enterraron?
Porque era una costumbre repetida a lo largo de más de 4000 años,meticulosa,metódica y premeditada,repetida generación tras generación,la intención,seguramente, implicaba gloria y renovación.
El último recinto de Göbekli Tepe, conocido como el Recinto H, fue enterrado aproximadamente alrededor del 8000 a.C. es el que se mantuvo oculto hasta fines del siglo XX en que fue descubierto por el arqueólogo alemán Klaus Schmidt.
Bajo él existen al menos 16 niveles con construcciones similares, siendo el recinto D el más elaborado.
Es decir que el complejo debió comenzar a construirse alrededor del 12.500 AC., cada nivel, pasado determinado tiempo, era prolijamente enterrado y sobre él se construía uno nuevo.
Siendo Gobekli un sitio ceremonial de profundas implicancias espirituales, una teoría sugiere que el entierro pudo ser un ritual asociado a la pérdida de poder espiritual del sitio. A medida que las prácticas religiosas y culturales evolucionaban, los constructores podrían haber decidido cerrar el lugar para marcar su transición a un nuevo significado pero preservando a los anteriores en su carácter sagrado.
Göbekli Tepe ha sido vinculado con prácticas relacionadas con el culto a los perecid,aunque no se han encontrado enterramientos humanos en el sitio, hay indicios de que los cráneos eran venerados y exhibidos; la idea de enterrar el sitio podría haber estado relacionada con rituales que honraban a los ancestros o marcaban la gloria de algún personaje importante o de especial motivo de reverencia, un sumo sacerdote tal vez, esto podría haber sido un acto simbólico para cerrar un capítulo en la historia del grupo social que utilizaba el santuario.
El hecho de que Göbekli Tepe fuera enterrado cuidadosamente podría indicar un deseo de proteger el sitio y sus significados culturales y espirituales, esto sugiere que, aunque ya no se utilizaba activamente, seguía siendo importante para las comunidades circundantes.
El último recinto de Göbekli Tepe, conocido como el Recinto H, fue enterrado aproximadamente alrededor del 8000 a.C.
La construcción muestra una clara involución respecto a los recintos previos,cierto descuido o manejo rústico y pobre de los materiales, lo cual induce a pensar que el culto en general había decaído notablemente hasta que se decidió abandonarlo definitivamente, siendo enterrado prolijamente quizás como muestra de respeto final, de vergüenza o de pavor.
Sea lo que fuera, lo cierto es que no existen pruebas que el sitio haya sido visitado nuevamente por fieles o adeptos por al menos 10.000 años.
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