Introducción
Antes que nada recordar que la Iglesia venía herida por
infiltración masónica desde el siglo XIX. A la gloria en 1958 del último Papa legítimo, Pío XII, cayó en manos de sus enemigos, muy numerosos ya, y que crearon con prisa el apóstata
Concilio Vaticano II (1962-1965).
El multihereje Bergoglio era rotario en Argentina (ejemplo, ejemplo), para pasar a ingresar en la orden masónica Ordo Templi Orientis o Sociedad O.T.O.
Pachamama
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Jardines del Vaticano y Basílica de San Pedro, octubre de 2019,
en el marco del Sínodo amazónico que organizaron.
Y en el tuit el infame Prevostasistiendo a un rito a la Pachamama (noticia, noticia). Insisto, esta gente son
guasones, no son cristianos.
infovaticana.com
El portal infovaticana.com está en manos de la guasonería infiltrada en la Iglesia, lobos haciéndose pasar por cristianos. El caso es que es de un cinismo irrespirable el siguiente artículo que han colgado y que copio a continuación. No sé cómo expresarlo. Es tremendo ver a esta gente de la guasonería, que en sus logias aceptan y
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el asesinato en masa, principalmente de cristianos, verles escribir artículos como el que sigue y desde una publicación que dice ser cristiana. La guasoneria es como una cebolla, capa sobre capa de mentiras que se envuelven unas con otras.
Los adoradores de la Pachamama
siguen realizando sacrificios humanos
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Por Redacción (infovaticana.com) | 16 marzo, 2026.
"Durante años, desde ambientes ideológicos, mediáticos e incluso eclesiásticos, se ha intentado presentar el culto a la Pachamama como una simple expresión folclórica, una espiritualidad inofensiva vinculada a la naturaleza o una forma poética de religiosidad indígena. Pero la realidad, cuando se examina sin propaganda y sin cobardía sarracena, es mucho más siniestra. En pleno siglo XXI siguen apareciendo en Bolivia casos, testimonios e investigaciones periodísticas que vinculan ese culto con
sacrificios humanos reales. No se trata de leyendas coloniales ni de exageraciones apologéticas. Se trata de hechos publicados por medios de comunicación, recogidos por periodistas identificados y respaldados, en algunos casos, por actuaciones judiciales.
El caso más brutal lo relató el periodista
Ariel Melgar Cabrera en
El Deber. En su información, publicada el 15 de marzo de 2024, se explica cómo la justicia de La Paz condenó a dos hombres por la desaparición de
Shirley H. R. A., una joven progenitora de 25 años, cuya desaparición se remontaba a 2021. Según la Fiscalía y la investigación policial, la mujer fue engañada, dopada, trasladada inconsciente y enterrada en una mina del municipio de Palca como
ofrenda a la Pachamama. No estamos ante una interpretación interesada ni ante una lectura simbólica de un rito ancestral. La tesis acusatoria asumida por la justicia boliviana fue exactamente esa: la víctima fue entregada como sacrificio.
La gravedad del caso destruye de un golpe toda la retórica sentimental con la que algunos pretenden envolver estos cultos. La víctima era una mujer joven, progenitora de dos descendientes, y fue convertida en objeto ritual para obtener supuestos favores de la tierra. No hay aquí “sabiduría ancestral” que admirar, ni “espiritualidad de los pueblos” que romantizar, ni “diálogo intercultural” con el que blanquear el pavor. Hay una lógica sacrificial, sanguinaria y profundamente anticristiana. Hay una divinización de la tierra que reclama sangre. Y hay hombres dispuestos a dársela.
Lo más inquietante es que no se trata de un caso aislado. El diario
La Prensa, en una información firmada por la periodista
Carmen Challapa, publicó un reportaje con un título inequívoco:
“Los sacrificios humanos, práctica que pervive en el país”. El texto incluye el testimonio de un yatiri, es decir, de un especialista ritual andino, que afirma abiertamente que
las ofrendas humanas se siguen haciendo, sobre todo en construcciones y minas. Su explicación no deja espacio para equívocos: la víctima es emborrachada hasta perder la conciencia, se realiza el ritual correspondiente y después se la entierra. No es una denuncia formulada desde fuera por enemigos culturales del mundo andino. Es una descripción interna del procedimiento.
Ese mismo artículo recoge también las palabras de la historiadora
Sayuri Loza, quien explica que estos sacrificios responden a la creencia de que el alma del sacrificado debe quedar en el lugar para protegerlo. Se trata de una visión religiosa en la que la persona humana deja de ser imagen de Dios y se convierte en material utilizable para estabilizar una obra, custodiar una mina o atraer prosperidad. Es una degradación radical de la dignidad humana. El hombre deja de ser fin y pasa a ser instrumento. Y cuando la sangre inocente es incorporada al rito, el fenómeno deja de ser simplemente pagano para mostrar una dimensión inequivocamente
demoníaca.
También
Telemundo, en una pieza difundida por
Al Rojo Vivo el 8 de noviembre de 2023, informó de que la fiscalía boliviana investigaba
supuestos sacrificios humanos en una mina. La cadena hablaba del hallazgo de cadáveres en contextos relacionados con explotaciones mineras y de la sospecha de que las víctimas hubieran sido ofrendadas al llamado
Tío de la mina, figura infernal asociada a cultos mineros en Bolivia. De nuevo aparece el mismo patrón: sangre, mina, ofrenda, superstición religiosa y un trasfondo espiritual tenebroso que no tiene nada de inocente.
A estas alturas, seguir diciendo que la Pachamama es apenas un símbolo cultural respetable o una expresión neutral de religiosidad popular no es ignorancia: es
falsificación deliberada de la realidad. Los hechos publicados por
El Deber,
La Prensa y
Telemundo obligan a llamar a las cosas por su nombre.
Y desde una perspectiva católica, el juicio no puede ser ambiguo. Todo culto que exige sangre humana, todo rito que busca favores mediante inmolaciones, toda espiritualidad que sustituye a Dios por la tierra divinizada y convierte al hombre en víctima propiciatoria pertenece al ámbito de lo
idolátrico y, en su forma extrema, de lo
demoníaco. No hay “puentes” que tender con una espiritualidad que degrada al hombre hasta convertirlo en material de ofrenda.
La cuestión ya no es si estas prácticas pueden ser reinterpretadas de forma simbólica en congresos académicos o en discursos eclesiásticos bienpensantes. La cuestión es que
siguen existiendo ejemplos concretos, siguen apareciendo investigaciones, siguen surgiendo testimonios, y los medios bolivianos han documentado que los sacrificios humanos asociados a este universo religioso no son mera arqueología cultural."
Sección de comentarios:
"Aquella comedia infame de culto a la Pachamama en los Jardines Vaticanos, presidida por el infame Bergoglio, es el episodio más grotesco y terrible a la vez, que se ha tenido en mucho tiempo y efectivamente, aún no se ha hecho un acto de reparación para tratar de borrar aquello; el único acto de valentía fue el protagonizado por aquel joven austriaco que arrojó al Tiber aquel infame y diabólico ídolo."
infovaticana.com
Fuentes
¿Por qué
ofrendaron a la Pachamama
a una joven progenitora en La Paz?
Los sacrificios humanos, práctica que pervive en el país.