Los nombres de pueblos de la Alpujarra que
suenan gallegos (Pampaneira, Capileira, Poqueira, Ferreirola, etc.) son en realidad
mozárabes.
El sufijo -eira (del latín
-arius) es típico del romance andalusí (mozárabe). Este dialecto conservó rasgos fonéticos arcaicos (diptongos
ei,
ou, etc.) muy parecidos a los del gallego, leonés o aragonés, por un sustrato románico común. El aislamiento de la zona permitió que pervivieran pese a la sarracinización.
Hubo repoblación con familias gallegas (y de otras regiones) tras la expulsión de los moriscos en época de Felipe III, pero los topónimos son anteriores y no se deben a ella.