¿Españoles como marroquíes? La pregunta incómoda que no necesita ADN
La comparación se ha convertido en un clásico de las discusiones digitales: unos rasgos que, según quien mire, acercan a los españoles al norte de África más que a los países nórdicos. Una imagen publicada en Gaceta.es, supuestamente creada con ChatGPT, ha reabierto esta herida identitaria. Y la respuesta no ha sido precisamente serena.
Hay quien lo niega como una ofensa, quien lo reivindica como herencia andalusí, y quien aprovecha para introducir a otros grupos en la mezcla. La conversación deriva pronto hacia terreno pantanoso, con referencias a Ceuta y hasta una comparación con el conflicto entre Ucrania y Rusia. Lo que falta en toda esta pelea son datos.
Los estudios de ADN han mostrado una y otra vez que la población ibérica es un gradiente, no un bloque uniforme. Romanos, visigodos, árabes y bereberes dejaron su impronta en distintas proporciones según la región. Tiene más sentido hablar de un continuo mediterráneo que de una frontera genética nítida entre Europa y África. Pero las fotos y los tópicos venden más que los cromosomas.
Mientras la discusión siga anclada en los estereotipos, esta pregunta reaparecerá cada pocos meses. La respuesta probablemente sea tan incómoda como la pregunta: no hay una respuesta única, y quizá esa sea la más incómoda de todas.