Del 20 al 40, y de ahí al 60: la escalera del depósito
El hilo arranca con un lamento y en dos páginas ya está discutiendo de dónde sale el precio. Uno dice que a él le da igual porque siempre echa
40 euros; le contestan que hace nada eran 20 y que lo siguiente van a ser 60. Nadie habla ya del surtidor de hoy, todos hablan del de dentro de un mes. Y en medio, alguien pega un vídeo y otro trae un enlace sobre un oleoducto saudí.
Qué se ha sabido
La cuenta que se repite en el hilo es una escalera:
20, 40, 60. «Pues ya has pasado de 20 a 40», le escriben a quien presume de echar siempre lo mismo. La respuesta llega en muy pocas palabras:
y en breve de 40 a 60. Otro lo resume con «los 20 son los nuevos 40».
Un participante cuenta su repostaje de esa misma mañana del
25 de septiembre: llegó a la estación de servicio, pidió el depósito lleno, le dijeron
116 euros y dejó 120. Lo cuenta como quien vuelve de un viaje, no como quien se queja.
Aporta cifras quien dice que España refina el
100% de su gasolina y el
80% del diésel, con
nueve refinerías nacionales que no trabajan a tope. Su conclusión: no espera desabastecimiento, pero sí que el diésel se dispare o que se exporte y que algunas gasolineras tarden en reponer.
El enlace que entra al hilo es
el parón de un oleoducto saudí, y se usa para sostener que Arabia Saudí ha cerrado la producción de todo el año que viene. Va pegado junto a una lista de cinco puntos que incluye refinerías, petroleros y un gasoducto: la tesis de que todo obedece a un plan. Nadie ha traído la prueba, y en el hilo hay quien responde con una palabra:
inventómetro.
Aparte de los números, hay un vídeo. Va sin comentario, solo un «con esto petando a toda pastilla»:
Dónde está la bronca
Dos frentes. El primero, el teletrabajo. Unos lo piden como salida —«al que le dejen o pueda»— y otros lo defienden sin matices. Enfrente, quien avisa de que antes de implantarlo prende fuego a su propia empresa. Y de fondo, la duda de siempre: que no depende de uno, sino de que se lo permitan.
El segundo frente es de dónde sale el precio. Hay quien lo reparte entre
un euro de producto y el resto de impuestos. La respuesta es que los impuestos no se le pueden poner ni quitar a algo que ni siquiera llega al país. Es el mismo choque que ya venía de antes, ahora con nombres: el que mira la fiscalidad y el que mira los puntos de estrangulamiento del crudo.
Y una bronca pequeña, de forma: a uno le mandan leer «el primer mensaje, que son dos líneas».
Tres páginas discutiendo por una coma.
En el aire queda otra duda, la del atasco. Un participante sostiene que la cosa sigue igual de espesa los viernes y que a la gente le da lo mismo. Otro afirma lo contrario de lo que se venía diciendo: que esta semana ha visto
más coches y más atascos que de normal, o por lo menos los mismos.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el hilo era una queja con fecha. A partir de aquí entran dos cosas nuevas: el refino nacional como argumento —si aquí se refina casi todo, el problema no es la escasez— y el teletrabajo como línea de fractura real, con gente dispuesta a quemar la empresa antes que soltar la oficina.
También cambia la unidad de medida. Ya no se discute el precio del litro, se discute el del depósito, y el depósito tiene tres casillas: 20, 40, 60. Lo que antes era un repostaje ahora es una escalera, y la conversación se ha mudado al siguiente peldaño.
La escena del repostaje
El mensaje más leído de la tanda no discute nada. Cuenta una parada en una estación de servicio, el depósito lleno, los 120 euros que dejó el forero y las vistas desde el surtidor. Cero argumentos, y sin embargo es el que mejor retrata el tramo: hay quien llena el depósito sin mirar y hay quien hace la cuenta cada mañana.
Y una nota de método, que también se ha escrito aquí: que estos hilos captan la economía a ojímetro, que uno te da el precio de la gasolina según los coches que pasan por la M-30 y otro te calcula el euríbor según las mesas libres de una terraza.