Miguel Hernández no fue cancelado, ¡qué equivocado estás!
Murió en la cárcel por no aceptar la oferta de los falangistas de sacarlo para que se curara en un hospital.
Quiero fuente de eso, porque la vida de ese personaje me parece curiosa.
Fue un cura el que descubrió su talento. Se enfrentó dialécticamente con Alberti porque percibió en algún momento efímero el significado verdadero del colectivismo oligárquico.
Parte de víctima como instrumento útil, y parte de verdugo como comisario político. Yo me interesé por su vida cuando salió un poeta anticovidiano que de madrugada recitó un poema en la radio contra el elbichitoianismo, y se había basado en el poema "a los fistros" de Miguel Hernández: un poema que pretendía ridiculizar a los que se marcharon para evitar la guerra. Luego se ridiculizó él mismo huyendo de esa misma forma cuando acabó la guerra. Odiaba al principio a Miguel Hernández por ser comisario político belicista y pretender que los demás muriesen por su causa y si no tratar de ridiculizarlos.
Luego me enteré de más cosas, vi que era un personaje complejo, a medio camino entre héroe y villano, un instrumento útil insertado como tal y como tantos otros en el engranaje del colectivismo oligárquico: insertado sin saberlo, engañado, en una de tantas máquinas del mal, a servicio de muy pocos pero en este caso con una propaganda asombrosa. Lo vi como un caso paradigmático de la naturaleza humana, a menudo pastoreada por falsos ideales para hacerle el caldo rellenito a unos mientras creen que arreglan el mundo. Por supuesto que en esos sistemas hay una gran cantidad de orate y similares, en diversos escalafones, pero creo que siempre se trata de minoría, mientras que la mayoría, en cambio, está engañada o coaccionada pero no tienen talento para esa maldad, son instrumento de la maldad de unos pocos. Y lo más curioso es que el engaño puede afectar tanto a buenas personas (buenismo o tratar de hacer el bien desde la incultura y manipulación, generando más mal que bien) como a malas personas (traidores al grupo a los que la paga de Roma nunca llega).
La propia gloria de Miguel Hernández, de la que los propagandistas de siempre culpan a Franco, como si fuese un personaje de "Erase una vez la vida", es otra cosa curiosa. Porque igual que Julián Besteiro (el socialista que quiso detener la gloria cuando ya no tenía sentido ni para los republicanos), murieron de tuberculosis. Una enfermedad muy común en aquella época. También la tenía Casares Quiroga entre otros muchos, y no se la inoculó Franco. El régimen condenó a MH a gloria pero su pena fue conmutada a 30 años y como tantas otras condenas hubiese sido reducida en la posteridad si no hubiese perecid.
En fin, todo esto es muy interesante para mí como expresión de la naturaleza humana y con tal de hacer una enmienda a la totalidad del adoctrinamiento recibido durante décadas, para que dentro de una perspectiva menos infantil, se juzgue a las personas por sus actos e intenciones, no por su pertenencia "al bando bueno o al malo" si es que alguna vez los hubo.