Pseudociencia estadística: la eugenesia se cuela en debates económicos
Hay quien invoca a Francis Galton, pionero de la estadística, para justificar que la sociedad debe extirpar a los "menos aptos". El argumento no es nuevo: en el siglo XIX, el darwinismo social suministró cobertura "científica" al racismo. Ahora, en pleno siglo XXI, algunos pretendidos expertos recuperan la retórica de la eugenesia para defender políticas de exclusión y negar prestaciones sociales.
El falso rigor de los números
La estadística es una herramienta, no una ideología. Pero cuando se tuercen sus conclusiones para apoyar una agenda, el resultado es pseudociencia. La falacia del "bien mayor" utilitarista —sacrificar a unos para la felicidad de la mayoría— ha sido utilizada históricamente para justificar desde el colonialismo hasta el nazismo. Y ahora se reutiliza en discusiones sobre pensiones, migración o vivienda.
Galton, Darwin y el peligro de simplificar
Galton creía que la inteligencia se heredaba y que el Estado debía fomentar la cría de los "más capaces". Esa idea, revestida de matemáticas, llevó a políticas de esterilización forzosa en el siglo XX. Traerla a un debate económico actual no solo es anacrónico, sino peligroso: convierte a personas en datos que se pueden descartar.
La ironía del "hombre de ciencia"
Quienes esgrimen estadísticas como dogma suelen ignorar que la ciencia avanza corrigiéndose a sí misma. Una regresión lineal no prueba causalidad, y un coeficiente de correlación no legitima discriminación. En economía, la estadística bien usada sirve para diseñar políticas que reduzcan desigualdades, no para justificarlas.
La pregunta que queda es: ¿cuánto tiempo más seguiremos dejando que el disfraz de la ciencia sirva para vender exclusión como si fuera progreso?