Los negocios de esta gente son demasiado jugosos como para dejarlos al azar.
Por eso, intentan controlar el estado, lo utilizan sin pudor ni compasión para mantener sus negocios a salvo y productivos.
La democracia es una pantomima en una sociedad de gente limitada económica e intelectualmente. Por eso, el estado implanta un control férreo sobre la educación. Por eso al estado le interesa que dependan de él cuanta más gente mejor. Por eso la gente está convencida que la democracia es el único sistema viable.
El estado es una maquinaria de extracción de riqueza hacia esa gente, que llamamos elites. Llevan siglos perfeccionándolo con todos los recursos del mundo, a la vez que llevan siglos robándonos hasta nuestro intelecto.
El estado es la granja del ser humano. Una vez domesticado es imposible reintegrarse a la vida anterior. Esa gente son los pastores de las elites. Podemos, vox o cualquier otra opción no deja de ser lo que el estado nos ofrece.
He llegado a la conclusión personal que, al menos los occidentales, ya no somos capaces de entender el mundo fuera de la granja, fuera del estado. Y lo que estamos viendo en el mundo, con la globalización, es la creación de la granja humana global.
Simplemente somos ovejas, incapaces de entender el mundo más allá del corral, observando a un pastor, que ni tan solo es el amo de la granja. Todo lo que no pertenece a la granja hay que "conquistarlo" por las buenas o por las malas.
El pastor, como buen lacayo, dice lo que el amo quiere oír, para que no lo rebajen a oveja. Y por este efecto, su crueldad hacia el resto de ovejas se vuelve infinita, porque representamos lo que más teme ser y defenderá al amo a gloria para no verse con nosotros.