Números seguidos en la lotería: ¿casualidad o tongo?
La Bonoloto dejó esta semana una combinación con tres números consecutivos: 15, 16 y 17. Para el jugador medio, una rareza. Para algunos, una prueba más de que el azar no es tan ciego como parece. La aparición de números consecutivos en la Primitiva y la Bonoloto se ha vuelto demasiado frecuente en los últimos años, y cada vez son más los que sospechan de un amaño.
Las probabilidades que no cuadran
Un análisis estadístico habitual sostiene que la probabilidad de que aparezcan cuatro números consecutivos en un sorteo de la Primitiva es de aproximadamente uno entre 307. Aun así, en el historial reciente se han registrado varios casos. El más llamativo: el sorteo del 11 de marzo de 2023, en el que la combinación ganadora de la Bonoloto coincidió en cinco números con la del sorteo de dos días antes, incluido el complementario y el reintegro. Un hecho que, según las matemáticas, debería ocurrir una vez cada 900 años.
El sesgo cognitivo y la trampa de las matrículas
Hay quien resta importancia a estos fenómenos. La explicación: el sesgo cognitivo. El mismo mecanismo que hace que nos fijemos en una matrícula 0000 cuando la vemos pasar, y que la consideremos especial, cuando en realidad tiene exactamente la misma probabilidad que cualquier otra. Cada combinación de la lotería tiene una probabilidad de 1 entre 13.983.816. Que salgan cuatro números seguidos no es más raro que cualquier otra combinación. Pero el argumento no convence a todos. Paradoja: las aplicaciones de generación de combinaciones aleatorias evitan, por defecto, que aparezcan números consecutivos si el usuario no lo fuerza. Y en los sorteos reales, se repiten con una frecuencia que los matemáticos no terminan de explicar.
El precedente serbio y la sombra de la ONCE
La desconfianza no es nueva. Se recuerda el caso de la lotería nacional serbia, donde una bola extraída mostró el número 27 mientras la pantalla indicaba el 21. La siguiente bola en salir fue precisamente la 21, la que debería haber salido antes. El jefe de la lotería dimitió por «razones morales». Más cerca, el escándalo de la ONCE de hace unos cuarenta años: según se contó, la central sabía a las 20:00 qué números no se habían vendido, y disponía de una hora para manipular el peso de las bolas. Y, en tiempos más recientes, han circulado vídeos donde se aprecia una supuesta manipulación en el bombo con la mano.
La era de la digitalización: ¿más fácil o más difícil amañar?
La digitalización lo ha cambiado todo. Los teóricos del fraude sostienen que, al estar informatizadas las apuestas, la administración conoce exactamente qué combinaciones se han jugado antes del sorteo. Tiene tiempo de sobra para elegir una combinación que no tenga ganadores, o que reparta premios de forma que el sistema no se hunda. Los pragmáticos replican: si se tratara de defraudar, elegirían una combinación «rara» para no compartir el premio, no una tan evidente como 15-16-17.
Entre la fe del jugador y el cinismo del corruptor, el dato que descoloca es que, en un país donde el azar está tan vigilado, los números consecutivos sigan saliendo con una frecuencia que, matemáticamente, no debería ser tan alta. ¿Casualidad o tongo? La respuesta, como siempre, depende de en quién confíes.