Llamar a 2,9 céntimos: la letra pequeña son los datos
El reclamo de MOVVIL es llamar por 2,9 céntimos el minuto, sin establecimiento de llamada, sin cuotas y sin cambiar de operador. Varios usuarios que lo usan aseguran que funciona igual que una llamada normal.
Lo que no dice el reclamo es quién marca el número por ti.
La compañía se llama MOVVIL y arranca con
un euro de saldo gratis que no caduca. Su promesa es que las llamadas viajan por GSM y no por internet, de modo que no dependen de la calidad de la conexión de datos. El precio, 2,9 céntimos por minuto sin establecimiento, queda por debajo de casi cualquier tarifa plana del mercado.
¿Cómo funciona una llamada que en realidad no haces tú?
Un participante que dice conocer el sistema por dentro lo explica así: tú no llamas al destinatario. Es el proveedor el que marca primero tu número y después el del otro, y luego monta una
conversación a tres, una fórmula antigua.
De ahí se deriva un detalle que conviene fijar:
MOVVIL no es un operador de telefonía, según ese mismo relato. No tiene red propia ni espectro. Se limita a emitir llamadas contra la red de otros, lo que en la práctica es una pasarela IP conectada a la red fija o móvil. La técnica tiene años: hubo quien montaba esa pasarela en su propio salón para revender minutos.
La elección del GSM frente al VoIP no es casual, según un usuario que lo plantea como advertencia:
llamar por datos cuesta céntimos y a la vez abre la puerta a que el teléfono consuma por su cuenta: aplicaciones que se actualizan, servicios que se sincronizan, procesos que nadie ha pedido. Pagas poco por la llamada y más por lo que viaja alrededor.
¿Se puede usar sin smartphone? El número 900 que lo permite
Sí, y es el detalle que rompe la barrera del parque de móviles. El sistema dispone de un
900 86 85 84 gratuito: el teléfono llama a ese número, la llamada no llega a descolgarse, y el servicio devuelve la llamada de forma automática. Al atender, el sistema pide el número de destino y establece la comunicación.
Funciona en un smartphone, en un móvil de hace una década y en un fijo de casa. Hay quien lo usa con un Nokia antiguo y una tarifa de voz sin datos:
dos euros en mes y medio, con la única molestia de entre 15 y 20 segundos extra antes de hablar. Un peaje que, en llamadas cortas, sigue saliendo a cuenta.
El ahorro real: 2,32 € frente a 8,71 € al mes
Los números que maneja la compañía son concretos. Un móvil español medio hace
48 llamadas al mes y habla 80 minutos, con una duración media de 100 segundos por llamada. Con esta pasarela, esos 80 minutos cuestan 2,32 €.
Con las «Tarifas del Cero», esas mismas 48 llamadas cuestan 8,71 €. La diferencia, casi 6,4 euros mensuales, es todo el argumento de venta. Existe además un sistema de invitaciones: hay quien asegura haber enviado 100 y ver entrar
diez euros de saldo en dos semanas sin pagar nada.
La factura que sí llega: los megas y el establecimiento
Aquí empieza lo incómodo. Cuando la llamada se establece con la aplicación, se consumen datos. Pocos, pero se consumen. Un usuario advierte de que hay operadores que cobran ese tráfico fuera de bono a precio elevado:
60 céntimos por megabyte y facturación en bloques de 256 KB, lo que serían 15 céntimos de golpe por abrir la conexión. Un socio de Canarias apunta además que en su tarifa el establecimiento de llamada sube a 15 céntimos.
La solución que circula es un cortafuegos en el propio teléfono, de los que bloquean todo el tráfico salvo el de una aplicación concreta. Sin él, los datos se van por donde no deben. Y hay más: un usuario reporta que en algún caso la aplicación se apodera de las llamadas del sistema, bloquea las del operador habitual y responde «el número introducido no es válido» aunque se marque desde la agenda.
Qué combinaciones usan los que no quieren pagar cuotas
El patrón que se repite es separar voz y datos en dos tarjetas. Para la voz, la pasarela. Para los datos, una tarifa sin bono obligatorio:
un operador cobra 3,6 céntimos por megabyte y permite bonos de 100 MB por un euro cuando hacen falta, con una recarga cada cuatro meses.
En contrato aparecen paquetes de 1 GB y 60 minutos por 6 euros, con reducción de velocidad al agotar los datos, y otro de 1 GB y 100 minutos por 7 euros. Para llamadas largas, una tarifa con establecimiento y minutos gratuitos sale mejor que cualquier pasarela; para las cortas, al revés. El detalle de cada combinación, con los precios cruzados uno a uno, es lo que se pelea en los comentarios.
Un negocio que aguanta mientras nadie mire los datos
No todo el mundo lo ve como un chollo.
Hay quien avisa de que en un mundo comercializado no se regalan duros a peseta y de que el coste real no se paga en euros, sino en control y pérdida de libertad.
Con estos precios, la migración masiva hacia la pasarela debería ser evidente. No lo es. El modelo aguanta mientras el operador no audite el detalle de los megas y mientras quien llama acepte que su conversación pase por manos ajenas. Si alguna de las dos cosas cambia, el ahorro se evapora.