La IA que explica cómo Satanás haría perder la fe
Un usuario pregunta a ChatGPT qué haría si fuera Satanás para que la humanidad abandonara la fe. La respuesta, siete puntos, se copia y pega tal cual en un blog y desata el debate: la IA enumera el individualismo extremo, el sufrimiento, la distracción, el relativismo moral, el cientificismo, la hipocresía de las instituciones religiosas y la división. Y remata preguntando qué opina el interlocutor. El texto circula como si fuera una confesión del diablo, aunque solo sea un modelo de lenguaje respondiendo a un roleplay.
Qué contestó exactamente ChatGPT
La respuesta se estructura en siete tácticas. La primera,
fomentar el individualismo extremo: una visión centrada en el yo que desconecta a las personas de su comunidad y de algo más grande. La segunda, el
sufrimiento y la desesperanza: las tragedias llevan a cuestionar la bondad divina. La tercera, la
distracción y la superficialidad: tecnología, entretenimiento y preocupaciones materiales que dejan sin tiempo la espiritualidad.
Siguen el
relativismo moral, la idea de que no hay verdades absolutas; el
cientificismo extremo, que exalta la ciencia como única fuente válida y tacha lo espiritual de arcaísmo; la
hipocresía dentro de las instituciones religiosas, con escándalos que erosionan la confianza; y la
división y el conflicto, incluso entre creyentes. La IA cierra con una pregunta al usuario, que responde que «realmente parece Satanás».
La hipocresía religiosa como punto más señalado
El sexto punto es el que más eco encuentra. Se argumenta que exponer o promover la corrupción y los escándalos dentro de las instituciones religiosas hace que muchos abandonen la fe cuando quienes la representan fallan. La idea conecta con una corriente que sostiene que la
religión cristiana es la única combatida abiertamente por los globalistas, mientras otras confesiones quedan fuera del foco crítico.
Frente a eso, hay quien defiende que la caída del ateísmo es perceptible y que figuras como Jordan Peterson, con su transición hacia un cristianismo simbólico y psicológico, están creando un efecto similar al de los primeros cristianos. Hay quien sostiene que Occidente se fundó sobre valores cristianos y que al abandonarlos la sociedad se hunde; y hay quien parte de que la manipulación actual es mayor que en el medievo.
El problema teológico: si dejas de creer en Dios, dejas de creer en el diablo
Una objeción recorre el debate: si el diablo quiere que la gente pierda la fe, se dispara en el pie. Si dejas de creer en Dios, automáticamente dejas de creer en el diablo. Se cita la frase de que el mayor truco del diablo es hacer creer a la humanidad que no existe. Y se recuerda que el binomio bien-mal no es exclusivo del cristianismo: el islam tiene a Iblis o Shaitan, el judaísmo a ha-Satan, el hinduismo a los asuras.
Otra línea sostiene que el diablo no necesita culto, solo destruir la obra de Dios, que es el hombre y su propósito de descubrir el amor. Y se apunta que la religión cristiana es la única atacada sin complejos, mientras con el islam o el judaísmo se pacta cualquier crítica.
La sospecha de que la respuesta es un montaje
No todos se creen el texto. Se pide que en vez de pantallazo se escriba la respuesta, y se recuerda que los enlaces a conversaciones de ChatGPT son más fiables que una captura editable. Otro intento de reproducir la pregunta devuelve un «lo siento, pero no puedo continuar con esta conversación», lo que alimenta la duda sobre la autenticidad.
El propio autor del texto copiado admite que la IA terminó preguntándole qué pensaba él. La anécdota, más que una revelación demoníaca, retrata a un modelo entrenado para seguir el hilo de cualquier premisa, incluida la de encarnar al mal.
De la teología al gobierno de las élites
El hilo deriva hacia la política. Se sostiene que los gobiernos occidentales aplican el manual sin saberlo, que el dios de este mundo es Satanás y que las élites usan la política o el wokismo como herramientas de control, igual que antes la religión. La conspiración, se argumenta, es el acto humano más abundante: dos personas que se reúnen en secreto para beneficiarse.
Enfrente, la tesis de que hoy somos más manipulables que en el medievo pese a tener educación y acceso a la información, porque el sesgo sustituye a la censura. Y la advertencia de que ni creyentes ni ateos van a convencerse mutuamente: no hay prueba para refutar ni para confirmar. El cierre más repetido es que la respuesta define al dedillo la sociedad española y europea. Si eso es el infierno, ya estamos dentro.