Las voces de la huelga educativa en Madrid: “Nuestro trabajo es un carrusel de bajas por ansiedad” :(

Las voces de la huelga educativa en Madrid: “Nuestro trabajo es un carrusel de bajas por ansiedad” :(
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

La huelga educativa convocada en la Comunidad de Madrid el 14 de octubre reunió a miles de docentes en el Paseo del Prado, con un seguimiento del 70% según Comisiones Obreras y del 44,6% según la consejería de Educación. Los sindicatos reclaman reducir horas lectivas, bajar ratios, incrementar el personal especializado en atención a la diversidad, subidas salariales y mejorar las infraestructuras.

Leer el resumen completo →

La huelga educativa convocada en la Comunidad de Madrid el 14 de octubre reunió a miles de docentes en el Paseo del Prado, con un seguimiento del 70% según Comisiones Obreras y del 44,6% según la consejería de Educación. Los sindicatos reclaman reducir horas lectivas, bajar ratios, incrementar el personal especializado en atención a la diversidad, subidas salariales y mejorar las infraestructuras.

La fecha estaba marcada en rojo en todos los centros educativos públicos de la Comunidad de Madrid. El 14 de octubre era el día D para los docentes. Por la mañana comenzaba la huelga, con un seguimiento del 70% según Comisiones Obreras y del 44,6% según la consejería de Educación, y se habían organizado concentraciones como la de la Puerta del Sol. Pero era por la tarde cuando se preveía una protesta mucho más masiva. El primer día de huelga no defraudó y miles de personas recorrieron el Paseo del Prado desde Atocha con dirección a la Puerta del Sol, convertida desde hacía tres semanas en el corazón y el símbolo de todas las reclamaciones sociales en España.

A la protesta por la vivienda se le suma ahora esta por la educación, convocada por los principales sindicatos. Exigen, entre otras cosas, reducir las horas lectivas, bajar las ratios de estudiantes por clase, incrementar el personal especializado en atención a la diversidad, aumentos salariales y mejorar las infraestructuras educativas. Estas son las historias de cinco personas que participaron en la marcha por la educación y su respuesta a la gran pregunta: ¿por qué están aquí?

Orientadores con más de 500 alumnos a su cargo

Marta Muñoz tiene 33 años y es orientadora y jefa de estudios en el IES Atenea de Alcalá de Henares. Su diagnóstico es contundente: «Nuestro trabajo se ha convertido en un carrusel de bajas por ansiedad y veo que mis compañeros y yo nos encontramos en una situación de estrés laboral extremo que hace imposible que podamos prestar un servicio de calidad a los alumnos». Considera que la labor de un orientador es el gran nexo de unión entre todas las aristas que componen un centro educativo. «Tenemos que atender a los alumnos, pero también a las familias y a nuestros compañeros, que necesitan que les formemos para que tengan recursos en la atención a la diversidad», señala.

Los orientadores han llegado a la huelga con un objetivo concreto: que en cada centro el orientador no tenga más de 250 alumnos a su cargo. «La realidad es que cada uno tiene más de 500 como mínimo. Eso significa que tenemos que hacer una criba. Es decir, se hace una lista de prioritarios, como si fuera una guerra. Los que presentan necesidades más manifiestas se les atiende; a los que necesitan ayuda, pero podrían ir tirando, se les pone los últimos de la lista. Y la lista es infinita por la enorme vulnerabilidad que hay. Es duro, pero es así», reconoce.

«Juegan con nuestra vocación»

Mamen Prieto tiene 59 años y es profesora de educación infantil en el colegio Dulcinea, también de Alcalá de Henares. Su motivación para estar en la marcha es generacional: «Hemos luchado por una sociedad igualitaria en la que la gente humilde que venía del campo pudiera estudiar y tener carrera. Yo soy la primera licenciada en mi familia. Mi familia es de Guadalajara. Mi padre se sacrificó en la fábrica y mi madre en casa y yo pude estudiar y sacar plaza recién diplomada. Yo quiero las mismas oportunidades para mi hija, que también ha estudiado Magisterio. La educación debería ser nuestra joya de la corona».

Dice sentir orgullo por la profesión que ejerce y al mismo tiempo rabia al comprobar que sus más de 30 años de experiencia no se han traducido en un mejor servicio. «Los colegios tienen unos presupuestos muy, muy ajustados. Hemos llegado a estar sin arena durante años en el patio porque no la renovaron. En la periferia, los centros son muchas veces secarrales sin sombra. El 30% del curso no se puede estar», lamenta. «Creo que juegan con nuestra vocación. Saben que a veces pensamos más en los niños que en nuestros hijos. Estamos enamorados de nuestra profesión. Pero necesitamos estar bien. Si nosotros estamos bien, ellos —los alumnos— van a estar mejor», reflexiona. «Si somos uno de los países más ricos del mundo, eso quiero que se traduzca en educación. La educación es la joya. Que nuestro trabajo pueda lucir, porque nos dejamos la vida», finaliza.

Bachillerato con 38 alumnos por clase

Nacho Pecharromán tiene 30 años y es profesor de Matemáticas en el instituto Joaquín Araújo de Fuenlabrada. Podría decirse que es un privilegiado dentro de los jóvenes de su generación: en la última convocatoria de oposiciones obtuvo una plaza definitiva. Un trabajo fijo a sus 30 años es algo que no todos pueden decir. Sin embargo, la difícil realidad del día en su instituto pesa más que su sentimiento de privilegio. «He aprobado este año, pero me ha dado tiempo de sobra a comprobar que las diferencias entre la educación pública y la privada son abismales», comenta.

Pecharromán ejerció tres cursos en un centro privado. «Para empezar, la diversidad en el alumnado: en la privada hay un filtro que hace que los problemas no pasen por allí. Pero también hay diferencias en cuanto a neurodivergencia, es decir, las necesidades especiales. El porcentaje en la privada es casi nulo y en pública es elevadísimo y los recursos, como se sabe, muy escasos en Madrid. Todavía no he escuchado a nadie veterano decir que se ha mejorado. Todos coinciden en que cada año les resulta más difícil dar clase. Algo paradójico, ya que se supone que su experiencia les ha hecho mejores profesores», apunta. «Sin ir más lejos, en mi centro se han reducido los maestros de pedagogía terapéutica y el alumnado sigue siendo el mismo. En Bachillerato hay 38 alumnos por clase. Una locura», expresa.

Interinos en el puesto 600 de la lista

Aroa Gil tiene 34 años y es profesora interina de Educación Infantil. Empuja un carrito de niño por el Paseo del Prado. Ahí sentada va su hija, de 4 años, observando la marabunta de gente uniformada con camisetas verdes iguales que la suya al tiempo que cantan «La profe, luchando, también está enseñando». La pequeña lleva consigo, además, una pancarta en la que se queja de la falta de aires acondicionados en clases con niños de menos de cinco años. Su puesto en la lista, alrededor del número 600, le permite solo optar a sustituir bajas temporales de muy poca temporalidad. «Llevo dos centros ya en lo que va de curso. No salen apenas plazas en comparación con la alta demanda que hay», se queja.

«Al margen de eso, que es una situación temporal, estoy aquí para que no nos recorten lo que otros han luchado. Que dejen de privatizar la educación. La privatización es la negación de un derecho básico, que es la igualdad de oportunidades. A nivel de infantil, que no se cumplan las ratios tiene consecuencias muy graves. Significa que hay niños a los que el sistema no atiende y, sin tener culpa de nada, empiezan a cargar a los tres años con una mochila que con el paso del tiempo pesará cada vez más», indica. En su opinión, «sin una base asentada, lo único a lo que se puede aspirar es a ir apagando fuegos. Los recursos que tenemos sirven, con mucho esfuerzo por parte de los profesores, solo para eso. A lo que hay que aspirar es a que nuestro trabajo sea algo más, que se pueda adelantar a los problemas», observa.

Goteras, amianto y una fachada que se cae

José Serrano tiene 59 años y es profesor de Geografía e Historia en el CEPA Vallecas. Se lamenta de ser, junto a su compañera Susana, los dos únicos docentes del centro que han venido a la manifestación. «Nos duele mucho. El futuro de la educación pública nos necesita», dice. Un CEPA es un centro de educación para personas adultas. Él cuenta que llegó «de chiripa» a este tipo de centros. «Aprobé la oposición en 2010, y hubo tantos recortes en Madrid que no había plazas ni para los que habíamos aprobado», recuerda. «A mí este sistema me ha perjudicado la existencia desde que saqué la plaza, no he podido hacer un plan de vida. Para empezar, es casi imposible entrar a la primera sacando un 10. Te tienes que tirar un montón de años de interino por los pueblos. Después, apruebas y te mandan de prácticas y te quitan un tercio del sueldo. Eso teniendo suerte. Después tienes que pedir traslado cada curso, pedir a ciegas. Si donde quieres ir no hay, te toca irte. Cuando te dan destino, tienes la obligación de estar dos años y luego ya esperar al siguiente concurso. En resumen, te puedes ver como yo, con 59 años y después de 24 años trabajando para la Comunidad de Madrid, no he estado en el centro que yo quería. Estoy aquí porque quiero que eso cambie», cuenta.

A Serrano le da rabia que Madrid vaya de «ciudad moderna», mientras tiene a la educación pública «completamente abandonada». «Nuestro centro está denunciado desde 2017 por goteras, porque se ha inundado varias veces, porque el tejado tiene amianto, porque la fachada se cae a trozos. Estamos hablando de alumnos que pueden tener 80 años. ¿Tú crees que son condiciones para que un anciano o una persona migrante con pocos recursos pueda aprender algo? Creo que se responde solo», cuestiona. «Estoy aquí porque tenemos muchas responsabilidades y no se nos reconoce ninguna», finaliza.

Datos clave
  • La huelga educativa en la Comunidad de Madrid se convocó el 14 de octubre, con un seguimiento del 70% según Comisiones Obreras y del 44,6% según la consejería de Educación.
  • Los sindicatos exigen reducir horas lectivas, bajar ratios de estudiantes por clase, incrementar el personal especializado en atención a la diversidad, aumentos salariales y mejorar las infraestructuras educativas.
  • Los orientadores reclaman no tener más de 250 alumnos a su cargo, frente a los más de 500 que tienen como mínimo según su testimonio.
  • En Bachillerato hay 38 alumnos por clase en el instituto Joaquín Araújo de Fuenlabrada, según el profesor Nacho Pecharromán.
  • El CEPA Vallecas está denunciado desde 2017 por goteras, inundaciones, amianto en el tejado y una fachada deteriorada, según José Serrano.
Fuente: elpais.com
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

Solidario García

Madmaxista
Desde
7 Sep 2015
Mensajes
1.620
Fruta
1.351

(imagen visible para usuarios registrados)

La fecha estaba marcada en rojo en todos los centros educativos públicos de la Comunidad de Madrid. 14 de octubre, ese era el día D para los docentes. Por la mañana, comenzaba la huelga —con un seguimiento del 70% según Comisiones Obreras y del 44,6%, según la consejería de Educación— y se habían organizado algunas concentraciones como la de la Puerta del Sol. Pero era por la tarde cuando se preveía una protesta mucho más masiva. El primer día de huelga no ha defraudado y miles de personas recorrieron el Paseo del Prado desde Atocha de nuevo con dirección a la Puerta del Sol, convertida desde hace tres semanas en el corazón y el símbolo de todas las reclamaciones sociales en España.

A la protesta por la vivienda se le suma ahora esta por la educación, que han convocado los principales sindicatos, y que exigen, entre otras cosas, reducir las horas lectivas, bajar las ratios de estudiantes por clase, incrementar el personal especializado en atención a la diversidad, aumentos salariales y mejorar las infraestructuras educativas. Estas son las historias de cinco personas que han participado en la marcha por la educación y su respuesta a la gran pregunta: ¿Por qué están aquí?

Marta Muñoz, 33 años. Orientadora​

(imagen visible para usuarios registrados)
“Estoy aquí porque nuestro trabajo se ha convertido en un carrusel de bajas por ansiedad y veo que mis compañeros y yo nos encontramos en una situación de estrés laboral extremo que hace imposible que podamos prestar un servicio de calidad a los alumnos”, explica Marta Muñoz, orientadora y jefa de estudios en el IES Atenea de Alcalá de Henares, de 33 años. Muñoz opina que la labor de un orientador es el gran “nexo de unión” entre todas las aristas que componen un centro educativo. “Tenemos que atender a los alumnos, pero también a las familias y a nuestros compañeros, que necesitan que les formemos para que tengan recursos en la atención a la diversidad”, señala.

Los orientadores han llegado a la huelga con un objetivo. Que en cada centro el orientador no tenga más de 250 alumnos a su cargo. “La realidad es que cada uno tiene más de 500 como mínimo. Eso significa que tenemos que hacer una criba. Es decir, se hace una lista de prioritarios, como si fuera una guerra. Los que presentan necesidades más manifiestas se les atiende; a los que necesitan ayuda, pero podrían ir tirando, se les pone los últimos de la lista. Y la lista es infinita por la enorme vulnerabilidad que hay. Es duro, pero es así”, reconoce.

Mamen Prieto, 59 años. Profesora de Infantil​

(imagen visible para usuarios registrados)
—¿Que por qué estamos aquí? Porque hemos luchado por una sociedad igualitaria en la que la gente humilde que venía del campo pudiera estudiar y tener carrera. Yo soy la primera licenciada en mi familia. Mi familia es de Guadalajara. Mi padre se sacrificó en la fábrica y mi progenitora en casa y yo pude estudiar y sacar plaza recién diplomada. Yo quiero las mismas oportunidades para mi hija, que también ha estudiado Magisterio. La educación debería ser nuestra joya de la corona.

Mamen es profesora de educación infantil en el colegio Dulcinea, también de Alcalá de Henares. Dice sentir orgullo por la profesión que ejerce y al mismo tiempo rabia al comprobar que sus más de 30 años de experiencia no se han traducido en un mejor servicio. “Los colegios tienen unos presupuestos muy, muy ajustados. Hemos llegado a estar sin arena durante años en el patio porque no la renovaron. En la periferia, los centros son muchas veces secarrales sin sombra. El 30% del curso no se puede estar”, lamenta. “Creo que juegan con nuestra vocación. Saben que a veces pensamos más en los niños que en nuestros descendientes. Estamos enamorados de nuestra profesión. Pero necesitamos estar bien. Si nosotros estamos bien, ellos —los alumnos— van a estar mejor”, reflexiona. “Si somos uno de los países más ricos del mundo, eso quiero que se traduzca en educación. La educación es la joya. Que nuestro trabajo pueda lucir, porque nos dejamos la vida”, finaliza.

Nacho Pecharromán, 30 años. Profesor de Matemáticas​

(imagen visible para usuarios registrados)
Podría decirse que Nacho Pecharromán es un privilegiado dentro de los jóvenes de su generación. En la última convocatoria de oposiciones, obtuvo una plaza definitiva. Un trabajo fijo a sus 30 años es algo que no todos pueden decir. Sin embargo, la “difícil” realidad del día en su instituto, el Joaquín Araújo de Fuenlabrada, donde ejerce como profesor de Matemáticas, pesa más que su sentimiento de “privilegio”.

“He aprobado este año, pero me ha dado tiempo de sobra a comprobar que las diferencias entre la educación pública y la privada son abismales”, comenta. Pecharromán ejerció tres cursos en un centro privado. “Para empezar, la diversidad en el alumnado: en la privada hay un filtro que hace que los problemas no pasen por allí. Pero también hay diferencias en cuanto a neurodivergencia, es decir, las necesidades especiales. El porcentaje en la privada es casi nulo y en pública es elevadísimo y los recursos, como se sabe, muy escasos en Madrid. Todavía no he escuchado a nadie veterano decir que se ha mejorado. Todos coinciden en que cada año les resulta más difícil dar clase. Algo paradójico, ya que se supone que su experiencia les ha hecho mejores profesores”, apunta. “Sin ir más lejos, en mi centro se han reducido los maestros de pedagogía terapéutica y el alumnado sigue siendo el mismo. En Bachillerato hay 38 alumnos por clase. Una locura”, expresa.

Aroa Gil, 34 años. Profesora interina de Infantil​

(imagen visible para usuarios registrados)
Aroa empuja un carrito de niño por el Paseo del Prado. Ahí sentada va su hija, de 4 años, observando la marabunta de gente uniformada con camisetas verdes iguales que la suya al tiempo que cantan “La profe, luchando, también está enseñando”. La pequeña lleva consigo, además, una pancarta en la que se queja de la falta de aires acondicionados en clases con niños de menos de cinco años. Su progenitora es profesora interina de Educación Infantil. Su puesto en la lista, alrededor del número 600, le permite solo optar a sustituir bajas temporales de muy poca temporalidad. “Llevo dos centros ya en lo que va de curso. No salen apenas plazas en comparación con la alta demanda que hay”, se queja. “Al margen de eso, que es una situación temporal, estoy aquí para que no nos recorten lo que otros han luchado. Que dejen de privatizar la educación. La privatización es la negación de un derecho básico, que es la igualdad de oportunidades. ”A nivel de infantil, que no se cumplan las ratios tiene consecuencias muy graves. Significa que hay niños a los que el sistema no atiende y, sin tener culpa de nada, empiezan a cargar a los tres años con una mochila que con el paso del tiempo pesará cada vez más", indica. En su opinión, “sin una base asentada, lo único a lo que se puede aspirar es a ir apagando fuegos. Los recursos que tenemos sirven, con mucho esfuerzo por parte de los profesores, solo para eso. A lo que hay que aspirar es a que nuestro trabajo sea algo más, que se pueda adelantar a los problemas”, observa.

José Serrano, 59 años. Profesor de Geografía e Historia​

(imagen visible para usuarios registrados)
Serrano se lamenta de ser, junto a su compañera Susana, los dos únicos docentes del CEPA Vallecas que han venido a la manifestación. “Nos duele mucho. El futuro de la educación pública nos necesita”, dice. Un CEPA es un centro de educación para personas adultas. Él, profesor de Geografía e Historia, cuenta que llegó “de chiripa” a este tipo de centros. “Aprobé la oposición en 2010, y hubo tantos recortes en Madrid que no había plazas ni para los que habíamos aprobado”, recuerda. “A mí este sistema me ha perjudicado la existencia desde que saqué la plaza, no he podido hacer un plan de vida. Para empezar, es casi imposible entrar a la primera sacando un 10. Te tienes que tirar un montón de años de interino por los pueblos. Después, apruebas y te mandan de prácticas y te quitan un tercio del sueldo. Eso teniendo suerte. Después tienes que pedir traslado cada curso, pedir a ciegas. Si donde quieres ir no hay, te toca resignarte y te vas. Cuando te dan destino, tienes la obligación de estar dos años y luego ya esperar al siguiente concurso. En resumen, te puedes ver como yo, con 59 años y después de 24 años trabajando para la Comunidad de Madrid, no he estado en el centro que yo quería. Estoy aquí porque quiero que eso cambie”, cuenta.

A Serrano le “da rabia” que Madrid vaya de “ciudad moderna”, mientras tiene a la educación pública “completamente abandonada”. “Nuestro centro está denunciado desde 2017 por goteras, porque se ha inundado varias veces, porque el tejado tiene amianto, porque la reaccionarioda se cae a trozos. Estamos hablando de alumnos que pueden tener 80 años. ¿Tú crees que son condiciones para que un anciano o una persona migrante con pocos recursos pueda aprender algo? Creo que se responde solo", cuestiona. “Estoy aquí porque tenemos muchas responsabilidades y no se nos reconoce ninguna”, finaliza.
 
Deberían pedir que se les nombre agentes de la autoridad, y luego ejercer como tal, que en muchos casos algunos profes se achantan y los cafres de los nenes se salen con la suya
 
En cierto modo, lo entiendo. Tener que dar clase a un aula con los alumnos actuales debe ser una odisea.

Y lo que han dicho, mientras no tengan consideración de autoridad, que han ido perdiendo desde tiempos de la LOGSE, no tienen mucho que hacer…
 

Estadísticas del foro

Temas
2.056.855
Mensajes
58.362.636
Miembros
191.007
Último miembro
Futbolero2026

El blog de burbuja.info

-
Volver