Ninguna religión es solo una religión, en el sentido espiritualista. Siempre hay un componente de cohesión, coerción interna y confrontación hacia el exterior.
De todas formas, creo que esta gente acabará subsumida, junto a los españoles viejos y otros neoespañoles, en un solo magma marrónido agnóstico, idéntico en prácticamente todos los países del mundo con pequeñas variaciones de idioma o folklore. Es cosa de un par de generaciones.
No es que sea un consuelo, pero por esto no veo al sarracin, a ningún sarracin, dominando Europa ni el mundo.