David Sánchez, condenado pero no devolverá el sueldo: el vacío legal que indigna
La Audiencia Provincial de Badajoz ha condenado a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, a nueve años de inhabilitación por prevaricación administrativa. En su sentencia, los magistrados reconocen abiertamente "nepotismo" y "absentismo", pero aclaran que estas conductas, aunque "éticamente censurables", no son delito. El tribunal subraya que el absentismo ni siquiera está tipificado como infracción penal.
La paradoja del fallo: condena sin restitución
El punto que más ha llamado la atención es que la fiscalía no solicitó la devolución de las cantidades cobradas por David Sánchez durante su etapa como funcionario en la Diputación de Badajoz. Al ser la única parte legitimada para pedirlo, el tribunal no podía acordarlo de oficio. Así, el condenado conservará los salarios percibidos mientras ocupó un puesto creado a medida, sin funciones reales y con un absentismo constatado.
Un debate sobre los límites del enchufismo
El caso ha reabierto el debate sobre la frontera entre el nepotismo legal y la corrupción penal. Mientras unos sostienen que la sentencia demuestra que el sistema jurídico no castiga el enchufismo sino solo la ilegalidad administrativa, otros consideran que la falta de restitución económica vacía de contenido la condena. La decisión de la fiscalía de no reclamar las cantidades percibidas ha sido el detonante de la polémica.
El dato que descoloca: el condenado no tendrá que devolver ni un euro de lo cobrado durante años de absentismo consentido.