Las lentejas de Macarena Olona: el plato humilde que desató el ingenio
Ningún plato de cuchara ha dado tanto juego político en años. Una foto de Macarena Olona con un cuenco de lentejas ha provocado una tormenta perfecta de memes, dobles sentidos y, por supuesto, algún que otro cruce de acusaciones gastronómicas.
Sangría o carrilleras: el debate insólito
El primer frente de batalla fue culinario. Hay quien sostenía que aquello no eran lentejas, sino sangría; otro, con más hambre que ciencia, lo etiquetaba como carrilleras. La duda razonable de si el plato venía de Mercadona -bautizada como “Mercarena Dona” en un alarde de ingenio- fue contestada con una teoría más exótica: señalar que la cocina, con su gallo de Barcelos incluido, tenía toda la pinta de ser auténtica tasca portuguesa. Así que no hablamos solo de legumbres: hablamos de identidad nacional.
Cuando el humor se pasa de cocción
Como es habitual, no todo fue delicatessen. Mientras algunos se perdían en la edad de la protagonista -47 añazos, según se recoge en los comentarios-, otros optaban directamente por el chiste grueso, de esos que se quedan a las puertas de lo publicable. Denle al asunto un sesgo que no vamos a reproducir y entenderán por dónde iban los tiros. Pero la política española ya está acostumbrada: que una foto recorra el país con más retranca que análisis no es noticia, sino la anécdota del día.
La cuestión es sencilla: cuando la vida pública se reduce a un plato de lentejas, algo nos dice que los grandes debates andan escasos de sustancia. O quizá sea justo al revés: que lo humano, hasta en la política, cabe en un plato de cucharada y un puñado de tuits malintencionados. Que esto se olvidará mañana es probable; que quede como retrato de una época, también.