Olona en bikini: la foto que enciende la guerra cultural
Hay algo de ritual en la política española: cada cierto tiempo, un dirigente sube una foto desenfadada y las redes hacen el resto. La última entrega la ha protagonizado Macarena Olona. A sus 47 años, la fruta ha publicado una fotografía en bikini en aguas del Caribe y ha desatado una tormenta que va mucho más allá del comentario estético.
El caso no es baladí. Dos lecturas se enfrentan. Una sostiene que una muyer pública tiene todo el derecho a mostrar su cuerpo sin que ello desvirtúe su trayectoria; la otra ve en esa exhibición una herramienta de distracción, un golpe de efecto que la derecha española utiliza para no hablar de asuntos incómodos. Hay incluso quien convierte el físico de la dirigente en patrimonio nacional, una forma de decir que el cuerpo de las políticas sigue siendo territorio de discusión.
Lo curioso es que ninguna de las dos corrientes aporta algo nuevo. La foto, en sí, no tiene más valor que el anecdótico. Pero el ruido que genera dice más de quienes lo alimentan que de la propia Olona. La política española lleva años instalada en la guerra cultural, y este episodio es el último exponente: un bañador como arma arrojadiza.
El dato que descoloca: mientras la conversación pública se centra en el físico de una dirigente de 47 años, los problemas que afectan a la cesta de la compra, la vivienda o la energía quedan en segundo plano. Y ahí, la foto en bikini no es una distracción inocente. Es la cortina perfecta.