El misterio de los antigripales militares: ¿por qué los prohibieron si funcionaban?
En la memoria de quienes hicieron la mili pervive un antigripal que acababa con los síntomas en cuestión de horas. Eficacia fulminante, pero también efectos secundarios que llevaron a su prohibición. ¿Qué había en aquellas pastillas?
Composición: terpina y codeína
Los antigripales de las Fuerzas Armadas contenían hidrato de terpina, un expectorante, y codeína, un opiáceo antitusígeno. La combinación era un cóctel potente: eliminaba la tos, la congestión y el malestar general. Pero la codeína produce sedación, depresión respiratoria y dependencia. La terpina, por su parte, fue retirada por la FDA en EE.UU. por su toxicidad.
El riesgo de hemorragia cerebral
En 2008, la Sanidad Militar española retiró estos antigripales tras un estudio que vinculaba su uso con un mayor riesgo de hemorragia cerebral. La noticia, publicada por El Mundo, fue el punto de inflexión. Desde entonces, solo se recetan alternativas más seguras como la acetilcisteína, aunque muchos veteranos aseguran que no tienen comparación.
¿Eran realmente efectivos?
Las experiencias son contradictorias. Quienes los probaron en la mili cuentan que la gripe se reducía a unas horas, aunque algunos señalaban que solo enmascaraban los síntomas. Otros, en cambio, los califican de "mierda" y aseguran que no curaban nada. La ciencia actual respalda la idea de que los síntomas gripales son mecanismos de defensa del cuerpo y suprimirlos puede alargar la enfermedad. Pero el mito persiste: si algo funciona tan rápido, ¿por qué lo quitan?
La pregunta sigue abierta: ¿sacrificamos eficacia por seguridad? El caso de los antigripales militares es un ejemplo de cómo la regulación farmacéutica prioriza la prevención de riesgos sobre la potencia terapéutica.
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