Entre 1.920 y 1.939 se dieron lugar una serie de acontecimientos en los que un filósofo español clamaba porque los hombres de juicio tomasen el control de Europa, de lo contrario iríamos a la guerra.
Ya advertía que Europa no quería a este tipo de hombre sino "al hombre que rendía culto al cuerpo y era aficionado a determinados anestésicos...".
Ese hombre dijo, además, "que quien no conoce la Historia está condenado a repetirla". En 1.936 un valenciano "bailaba grotescamente en la cequia de Tormo, grotescamente bailaba, "sonaba una música nueva llamada La carioca, cuando la guitarra amarga, la guitarra profunda pozaba agua, amarga, amarga y remota de un aljibe muy profundo, de un aljibe remotísimo" "tres semanas después comenzó la guerra, con sus banderas y sus pistolas" escribiría este mismo hombre 20 o 40 años después, cuando él ya era un anciano.
Y ¿sabes qué? Siempre hubo revanchistas y siempre hubo pacifistas, pero a esos revanchistas fue a los que nutristeis, ¡pero bien nutridos! y hoy estamos pagando "el fruto de vuestros esfuerzos...".
"El niño sioux le pregunta a su abuelo ¿cómo es la naturaleza del hombre abuelo? y su abuelo re responde "en el ser humano hay dos lobos que luchan, uno bueno y uno malo" ¡¿Y cual gana!? Le pregunta el niño, a lo que el abuelo responde "el que tú alimentas...".