Voces socialistas piden elecciones ante un Gobierno «no rentable»
¿Se puede sostener un Gobierno que ya no es rentable electoralmente? Es la pregunta que planea sobre el socialismo español en el momento en que esta discusión tiene lugar. El mensaje inicial del hilo recoge dos tuits que marcan el tono: uno de Ignasi Guardans —«Este país necesita unas
elecciones. No veo ningún argumento político válido o serio en sentido contrario»— y otro de un analista en
Hoy por Hoy advirtiendo de que «electoralmente, este Gobierno no es rentable» y de que «en los próximos meses van a seguir cayendo las expectativas de voto en la izquierda, cuanto antes convoque elecciones mejor». Algunos participantes sostienen que parte de la izquierda empieza a saltar del barco.
El detonante: un Gobierno que no es rentable en las urnas
El punto de partida no es una encuesta interna ni un informe de expertos, sino la constatación pública de que el Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha convertido en un lastre electoral para su propio partido, según se afirma en el hilo. El mensaje inicial recoge la intervención radiofónica que señala que las expectativas de voto de la izquierda van a seguir cayendo y que, por tanto, cuanto antes se convoquen elecciones, mejor para todos. La tesis que se defiende es simple: si el barco se hunde, mejor saltar antes de que te arrastre.
A partir de ahí, el hilo se convierte en un rosario de declaraciones y reacciones que van desde el exministro Jordi Sevilla —«el Partido Socialista ha pasado página de Felipe González, pasó página de Zapatero y creo que hay que empezar a pensar en pasar página de Pedro Sánchez»— hasta el alcalde de León, que exige un Congreso Extraordinario para relevar a Sánchez y le acusa de «purgar» a críticos. Baltasar Garzón, por su parte, opina que Sánchez «debería hacer una cuestión de confianza o dar un paso al lado». No son voces de la oposición: son voces del propio espacio socialista.
La red clientelar que sostiene al Gobierno
Más allá de las declaraciones, el análisis que se impone es el de la estructura de poder que mantiene a Sánchez en La Moncloa. Un participante lo resume con crudeza: la red clientelar tejida durante los últimos cuarenta años abarca a jubilados, perceptores de pensiones, paguiteros profesionales, funcionarios estatales, regionales y locales, interinos, aspirantes a todas esas plazas, inmigrantes nacionalizados con prestaciones y beneficiarios de políticas de género, vivienda o ecologismo. Es decir, una parte muy sustancial de la población tiene algún tipo de vinculación económica con el sector público, según este participante.
Ese diagnóstico explica por qué, pese al desgaste, el Gobierno resiste, según quienes lo sostienen. No se trata solo de ideología, sino de nóminas. Y también explica la tesis de que cualquier cambio real está supeditado al colapso de esa red clientelar. Mientras el dinero público siga fluyendo, el barco no se hunde del todo.
El cálculo electoral: 28% no es suficiente
En el terreno de los números, los datos que se manejan en la discusión son elocuentes. Se menciona un 28% de intención de voto que, según un participante, «son muchos tarados» —en referencia a los votantes que aún sostienen al PSOE— y un 34% en Extremadura a pesar del candidato. Son cifras que, sin embargo, no permiten gobernar con holgura, y menos en un sistema que exige pactos con formaciones independentistas, según se argumenta.
La conclusión que se extrae es que el PSOE está acabado desde hace más de tres años, aunque se mantenga a base de prometer cosas a catalanes y vascos. Ha perdido todas las autonomías excepto una y quedó segundo en las generales. La diferencia es que ahora, además de estar acabado, se ha quedado sin dignidad, según la opinión más repetida.
Las dos almas del socialismo: resistir o saltar
El hilo refleja una división profunda. Por un lado, están los que creen que Sánchez debe aguantar hasta el final, incluso a costa de arrastrar al partido. «Yo prefiero dos añitos más al marido de Begoña cociéndose en su salsa», dice un participante, a lo que otro responde que «al ritmo de degradación física que lleva, en 2027 estará así». La idea es que cuanto más dure, más se desgasta la marca socialista.
Por otro lado, están los que consideran que la única salida es un Congreso Extraordinario que releve a Sánchez. La supervivencia del PSOE está en juego, y eso pesa mucho en los estómagos agradecidos que lo componen, según se afirma en el hilo. Ya lo hicieron en 2016, cuando echaron a Sánchez, pero no lo dejaron bien muerto y volvió con mayor fuerza y mala leche. Ahora la pregunta es si repetirán la jugada o si, por el contrario, dejarán que el barco se hunda con el capitán dentro.
El contexto económico: sin vivienda, sin coches, sin carne
La discusión no se limita a la política interna del PSOE. Hay un trasfondo económico que planea sobre todo el debate: la sensación de que el Gobierno actual está aplicando una agenda que deja a la población sin vivienda, sin coches y sin carne, en línea con directrices europeas. Un participante lo expresa así: «El catecismo woke está por encima de cualquier cosa. Por eso no hay elecciones. Desde Europa quieren un gobierno que acepte dejar a la población sin vivienda, sin coches, sin carne... Sin nada».
Ese malestar se traduce en una desafección que va más allá de la izquierda. La idea de que «la supuesta prosperidad económica de Sánchez es la misma de aquel que pagaba su último crédito contratando un crédito nuevo» resume el escepticismo hacia los datos oficiales. Y la advertencia de que «aún falta el escenario de hambre verdadera, en la que vayas a El Corte Inglés y esté desabastecido a pesar de que tú lleves dinero en el bolsillo» apunta a un pesimismo que no se limita al ciclo político.
El futuro: elecciones, Congreso o colapso
El hilo no llega a una conclusión cerrada. Se barajan tres escenarios: elecciones anticipadas, un Congreso Extraordinario que releve a Sánchez o la continuidad hasta 2027 con un desgaste progresivo. La petición de elecciones por parte de voces socialistas es, en sí misma, un síntoma de que algo se rompe. Pero nadie sabe si esas voces representan una mayoría real o son solo ruido de fondo.
Lo que sí queda claro es que el barco hace aguas. Y que, como en toda tragedia marítima, los primeros en saltar suelen ser los que tienen algo que perder. Los demás, ya se sabe, se hunden con el capitán.
Datos clave
- 28% de intención de voto para el PSOE, según se menciona en la discusión.
- 34% en Extremadura a pesar del candidato, según se menciona en la discusión.
- El PSOE solo gobierna una comunidad autónoma, según se afirma en el hilo.
- El PSOE quedó segundo en las generales, según se afirma en el hilo.
- Jordi Sevilla pide «pasar página de Pedro Sánchez».