Yolanda Díaz aspira a dirigir la OIT tras dejar la política nacional
La vicepresidenta segunda y líder de Sumar ha renunciado a encabezar la izquierda en las generales de 2027. Su nuevo objetivo: la dirección de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un organismo de la ONU. El Gobierno la apoya como candidata, pero las críticas no se han hecho esperar. Algunos sectores consideran que se trata de una colocación dorada, una "mamandurria" para seguir cobrando sin trabajar.
El perfil de la candidata
Yolanda Díaz, abogada laboralista y ministra de Trabajo, ha sido la cara visible de Sumar. Sin embargo, su falta de inglés es un punto débil señalado por sus detractores. "Una tía sin inglés...", se comenta en los círculos políticos. Tampoco domina el español con soltura, según algunos. Un perfil que choca con el exigente entorno diplomático de la ONU.
El fantasma de Leire Pajín
El caso recuerda al de Leire Pajín, que tras ser ministra de Sanidad fue colocada en la Unión Europea. Allí se perdió el rastro de su actividad. Ahora, con Díaz, se repite el guion: un político que, tras perder peso en España, encuentra un refugio en un organismo internacional. La pregunta es si este movimiento responde a méritos o a redes de influencia.
El coste para el contribuyente
Los altos cargos de la ONU tienen sueldos exentos de impuestos y generosos beneficios. El escepticismo se extiende entre quienes ven estos organismos como un "megachiringuito internacional" que paga el contribuyente. Con la candidatura de Díaz, la desconfianza hacia estas instituciones se refuerza.
El dato que descoloca: mientras Díaz busca su nuevo destino, el paro juvenil en España supera el 20%. La OIT se dedica precisamente a combatir el desempleo, pero sus candidatos a dirigirla parecen más preocupados por su futuro laboral que por el de los demás.