El paro sube en 60.800 personas y la estadística oficial oculta medio millón en ERTE
Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al tercer trimestre de 2022 han supuesto un jarro de agua fría para el discurso oficial. El paro aumentó en 60.800 personas entre julio y septiembre, un 2,1% más que en el trimestre anterior, registrando el peor dato desde 2012. La cifra oficial se sitúa en el 12,7%, pero el debate sobre el maquillaje estadístico vuelve a primer plano.
Las cifras que no cuadran: ERTE, fijos discontinuos y afiliaciones trucadas
Lo que la EPA no cuenta es que, según diversas estimaciones, hay alrededor de 500.000 personas en ERTE que no figuran como paradas. A esto se suma la polémica clasificación de los "fijos discontinuos": trabajadores que pueden estar inactivos más de la mitad del año pero son contabilizados como ocupados. Un ejemplo real: una persona acudió al INEM y descubrió que constaba como fija discontinua a pesar de llevar más de seis meses sin ser llamada por su empresa. Casos como este se multiplican, inflando artificialmente la cifra de empleo.
A la vez, las afiliaciones a la Seguridad Social subieron en 91.000 personas en el mismo período, pero el truco está en que se ha empezado a dar de alta a estudiantes de FP en prácticas. No cotizan, no generan derechos, pero engordan la estadística como si fueran nuevos puestos de trabajo. "Es como apuntarte al gimnasio y que te cuenten como atleta olímpico", resumía un analista.
El paro real podría duplicar al oficial
Si se suma a toda la población en edad de trabajar que no tiene empleo, incluyendo los ERTE, los fijos discontinuos inactivos, los desempleados de larga duración acogidos al subsidio para mayores de 52 años y los beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital, la tasa de paro real se dispararía. Algunos cálculos la sitúan cercana al 25%, lo que supondría unos 5 millones de personas sin trabajo efectivo. "Están quitando parados con el sistema de los ERTES, las ayudas a parados de +52, los IMV... así es como se camufla los 6 o 7 millones de parados", denunciaba un participante en el análisis.
El INE se blinda ante las críticas
Mientras las cifras generan escepticismo, el Instituto Nacional de Estadística ha anunciado la contratación de una agencia externa para vigilar lo que se publica sobre sus estadísticas en redes sociales. El objetivo: "paliar los mensajes negativos que afecten a la imagen de la institución". Una medida que muchos interpretan como un intento de controlar el relato ante la creciente desconfianza ciudadana.
La pregunta que queda en el aire es cuánto tiempo podrá mantenerse esta ficción estadística. "Cuando venga alguien nuevo e intente arreglarlo, tendrá que decir la verdad y hacer el cambio, entonces el paro subirá por encima del 25%", vaticinaba un analista. Hasta entonces, el debate sobre la fiabilidad de los datos de empleo está más vivo que nunca.