La UE estudia gravar las herencias: ¿el fin de la escalera social?
La Comisión Europea ha publicado un estudio que abre la puerta a una armonización del impuesto de sucesiones y donaciones en la UE. Tras exprimir el IRPF y el IVA, el foco se dirige ahora al patrimonio acumulado por los baby boomers. El análisis, que forma parte de una revisión más amplia de la fiscalidad de la riqueza, ha encendido todas las alarmas en un país donde la vivienda es el principal vehículo de ahorro familiar.
El estudio que lo cambia todo
El informe, publicado por la Dirección General de Fiscalidad y Unión Aduanera, examina la posibilidad de establecer un impuesto mínimo sobre el patrimonio neto y sobre las herencias transfronterizas. Aunque el texto no propone tipos concretos, el mero hecho de poner el asunto sobre la mesa ha desatado un intenso debate. En España, donde el impuesto de sucesiones está transferido a las comunidades autónomas, las diferencias son abismales: desde la práctica exención en Madrid hasta tipos que rondan el 30% en algunas regiones. La UE quiere acabar con esa disparidad y, de paso, aumentar la recaudación.
Donaciones en vida: la vía de escape
Una de las estrategias que más se repite es la donación en vida. En comunidades como Madrid o Andalucía, las donaciones entre padres e hijos están bonificadas casi al 100%. Pero no todo es tan sencillo: Hacienda valora los inmuebles a precio de mercado, y los tipos pueden escalar hasta el 34% para grandes cantidades. Además, las donaciones no siempre resuelven el problema si el patrimonio incluye negocios o participaciones empresariales.
El efecto perverso: menos ahorro y más concentración
El economista Milton Friedman ya advirtió de que gravar las herencias reduce el incentivo a acumular capital. Si el Estado se quedará con buena parte del legado, ¿para qué ahorrar? El resultado a largo plazo sería una sociedad sin ahorro ni inversión, abocada al estancamiento. Pero hay otro efecto más inmediato: muchos herederos, al no poder pagar el impuesto, se verán forzados a vender los inmuebles heredados. Esos activos irán a parar a manos de grandes fondos de inversión, acelerando la concentración de la propiedad.
¿Quién pagará realmente?
El escepticismo es generalizado: las grandes fortunas tendrán sus propios mecanismos para eludir el impuesto —trusts, fundaciones, testamento en países con baja tributación—, mientras que la clase media y los pequeños ahorradores serán los que soporten la carga. La llamada "Enmienda Ferrari" es un ejemplo de cómo la UE suele crear excepciones para los más pudientes.
La pregunta que queda en el aire es si esta medida reducirá la desigualdad o, como temen muchos, acelerará la transferencia de patrimonio a los grandes fondos de inversión. Mientras tanto, el reloj corre: quienes tengan patrimonio deberían empezar a planificar su transmisión cuanto antes.
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